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viernes, 31 de agosto de 2018

Leer es sorprendente (LITERATURA TODAY)


ALGUIEN LEE UN LIBRO
Y OCURRE ALGO SORPRENDENTE

Siendo totalmente honesto no ocurre nada en especial, aunque para muchas personas el hecho de leer resulte algo mágico no hay fuegos artificiales, ni se viaja físicamente a otro punto del planeta o una tierra de fantasía, ni nada por el estilo, simplemente se disfruta una buena historia que no es poco. El hecho de poner este titular es porque siempre os atrae la frase: Y OCURRE ALGO SORPRENDENTE.

Seguiremos informando mientras no nos censuren,
o alguien se moleste por esta troleada.

jueves, 30 de agosto de 2018

Fantasía rolera andalusí (Reseña de la Compañía Amable de Rocío Vega)


Por contradictorio que resulte: ¿Alguna vez habéis tenido la sensación de estar ante algo conocido y novedoso a la vez que para colmo os resulta sumamente agradable?  Si vuestra respuesta es afirmativa sin duda entenderéis mi percepción de la Compañía Amable. Me explicaré un poco para aquello que nunca han sentido esto. La Compañía Amable suena a algo conocido porque tiene ese regusto a historia de Dungeon and Dragon de toda la vida. En mi mente se rememoraron ciertas aventuras de DragonLance de Margaret Weiss y Tracy Hickman. Gran parte de ello también se debe a la gran portada de Cecilia G.F, igual de reconocida como novedosa (que por cierto me encanta ese juego que parece existir cuando lo miras y parece que dos personajes comparten brazo. No sé si es intencionado o no, pero mola). Además, como rolero que he sido, tiene ese regusto a partida de las que estás pidiendo un crítico y te acaba saliendo una pifia en la tirada. Sin duda la autora lo ha reconocido abiertamente al llamar al género de su novela fantático andalusí rolero xD.
Pero luego está la parte novedosa. Para empezar el universo que Rocio ha creado a su alrededor no tiene nada que ver con esas reminiscencia que quienes escriben fantasía piensan que son necesarias, es decir, aludir a mundos similares a los de Tolkien. Por ejemplo algo que me ha encantado es el tema mágico. La idea de que los demonios son subyugados para lograr la magia me voló la cabeza. Genial sin duda. A continuación podemos hablar acerca de los personajes, novedosos también, pues lejos de caer en los esterotipos planos de fortachones guerreros, magos amargados y damiselas en apuros, nos presenta a cinco personajes femeninos a cual mejor, (Aunque he de admitir que mi favorita es la hechicera Violante). También el uso del tiempo, pues a lo largo de la novela no sólo ves a la compañía en su juventud, sino también con el paso de los años. El hecho de conocer a las protagonistas rememorando sus hazañas para descubrir que han cambiado me pareció muy muy original.
Para quienes no conozcan su hipnosis es está:

No hay nadie que no haya oído hablar de la Compañía Amable y sus hazañas, desde Salazim al reino de Aimar. De aventureras se convirtieron en leyendas, pero las canas no perdonan y el tiempo las ha separado. Y aunque los achaques y las viejas heridas aún duelan, aunque apenas se vean, aunque ni siquiera hayan sobrevivido todas, siempre serán un equipo. Por eso se lanzan al ataque sin dudar un momento. Por eso acuden a la llamada sin importar el peligro. Porque son amigas. Y por una amiga es distinto.

Cuando Cerbero lanzó el mensaje de su publicación junto a la portada sin duda a mí me creó todo el hype existente. A la vista está que han tenido que reimprimir más ejemplares a los inicialmente previstos, pues si algo logra Cerbero además de crear expectación es ofrecer un producto con un acabado de lujo.
Y la verdad no sé qué más decir que no se haya dicho ya en otras reseñas, por supuesto mucho más detallada y mejor escrita que está. Tan sólo decir que espero que este no sea el único tomo de esta Compañía porque hay mucha gente que quiere saber más acerca de la juglar Ava y por supuesto de mi favorita, Violante.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Si no se usa, no sirve (LITERATURA TODAY)


LA RAE ELIMINA LAS TILDES
ALUDIENDO QUE COMO YA NO LA USA NADIE

Hay quienes piensan que la Academia de la Lengua ha perdido el rumbo desde hace algún tiempo, básicamente desde que aceptó términos como toballa o almondigas, sin olvidar la inclusión de palabras como amigovios en lugar de follamigos, pero esta noticia es la que más revuelo ha creado. Según palabras textuales del director de la RAE se ha decidido prescindir de las tildes porque ya nadie las usa: “¿Has visto alguien escribiendo por el whasap con tildes?” Estamos seguro que aunque está noticia aún no ha sido difundida por los medios pronto creará revuelo en las redes sociales.
Seguiremos informando mientras no nos censuren,
o la RAE diga que mentimos.

martes, 28 de agosto de 2018

Mecenazgo lector (LITERATURA TODAY)

CROWDFUNDING LITERARIO
UN LECTOR VORAZ RECURRE A ESTE SISTEMA 
PARA COMPRARSE UN EREADER TRAS ESTROPEARSE EL SUYO.

Hay quienes les echan un morro que se lo pisan, pero lo de esta noticia llega otro nivel, pues un lector voraz decide lanzar un crowdfunding para recolectar dinero para comprarse un libro electrónico nuevo tras estropearse literalmente de la noche a la mañana el suyo. Al parecer según explica en la página de verkami a cambio de la aportación está dispuesto a reseñar todos libros que sea lea con el nuevo ereaders y también está dispuesto a hablar mal de los escritores rancios que a sus mecenas no le gusten. Sin duda ingenio no le falta a la par que morro. Pero si queréis hacer la aportación solo tienes que cliquear aquí para hacerla.

Seguiremos informando mientras no nos censuren,
o descubran que la noticia tiene algo de autobiográfico.

lunes, 27 de agosto de 2018

Trinchera playera (LITERATURA TODAY)

ATRINCHERAD@S
ESCRITORAS Y ESCRITORES SE ATRINCHERAN EN LA PLAYA 
PARA NO VOLVER A  LA OSCURIDAD DE SUS ESCRITORIOS

A todo el mundo le da mucha pereza volver a su trabajo al término de las vacaciones, especialmente las de verano. En muchos casos surge el considerado trauma postvacacional, pero en el caso de la clase escribiente este año  ha llegado más lejos de lo esperado, pues lejos de volver a sus despachos y frente a su ordenador, han decidido atrincherarse en las playas para seguir viendo la luz del sol. Según cuenta una escritora que no ha querido desvelar su nombre: "Con la llegada del final de Agosto quienes escribimos nos volvemos unos vampiros porque no volvemos a ver la luz del sol hasta el año siguiente. Este año no esperéis ninguna novela porque nos quedamos en la playa".

Seguiremos informando mientras no nos censuren,
o alguien descubra que quien vuelve al trabajo es quien escribe esto.

jueves, 23 de agosto de 2018

Fantasía Medieval Literal (LITERATURA TODAY)

LOS MILAGROS DE NUESTRA SEÑORA
DE GONZALO DE BERCEO LOGRA UNA MENCIÓN ESPECIAL
COMO NOVELA MEDIEVAL FANTÁSTICA.

Habrá a quien tan siquiera les suene el libro, mucho menos el autor, pero se puede decir que es de las primeras obras escritas en castellano allá por el año catapún. Tal como reza el título de la obra versa sobre los milagros que hizo la virgen a sus fieles, sin duda una historia de fantasía: seres mitológicos haciendo obras con poderes mágicos. Es por ello que los premios Hugo han querido hacer una mención especial de esta obra medieval que por primera vez puso como protagonista a una mujer, aunque en este caso esa mujer fuese la Virgen María.

Seguiremos informando mientras no nos censuren,
o alguien se moleste por esta noticia...

miércoles, 22 de agosto de 2018

Beyond of mind (Relato)



BEYOND OF MIND
Los principios dejan de tener validez en cuanto dejan de ser útiles, al menos eso pensé tras entrar en las oficinas de Beyond of Mind, una empresa de biotecnología a la que desde mi columna dominical en un periódico de gran tirada había atacado abiertamente por querer convertir a los seres humanos en máquinas. Durante bastante tiempo me mostré contrario a la implantación de puertos usb en el tálamo del cerebro de las personas para posteriormente poder insertar información y experiencias que en otros tiempos hubiesen sido llevadas a cabo gracias a los libros y los viajes. Sin embargo, una grave crisis creativa me había llevado a tomar la decisión de usar los servicios de esta empresa para poder escribir mi próximo libro. Tras escribir mi anterior novela mi mente parecía haberse vaciado y era incapaz de teclear tan siquiera una frase que me gustase. Cuando la editorial aprieta, los valores se pierden por el camino.
A punto estuve de regresar sobre mis pasos al ver como quien me recibía en la puerta era la propia fundadora de la empresa, Julia Rodera, a quien yo había atacado a través de las redes sociales tachándola de cyberminista. Me recibió con una sonrisa que sólo saben dibujar en su rostro quienes se saben superiores:
—Sea bienvenido, don Arturo. No esperábamos verle por aquí tan pronto—comentó mientras se aproximaba a mí para estrecharme la mano.
—Le aseguro que yo tampoco esperaba tan siquiera tener que verla—repliqué molesto. Sin duda aquella mujer de aspecto andrógino disfrutó al verme allí.
—Disculpe, no quiero que tome mis palabras como un ataque. Si por algo se caracteriza Beyond of Mind es por dar un trato exquisito a nuestros clientes.
—Eso espero.
—Y dígame, no sé si conoce nuestro amplio catálogo de servicios.—Pareció paladear sus palabras mientras yo afirmaba como un tonto con un leve cabeceo.—De acuerdo, ¿cuál de ellos viene buscando?
—Me gustaría algún programa que me ayudase a estimular la imaginación. Desde hace un par de meses soy incapaz de escribir absolutamente nada que merezca la pena y como usted comprenderá es algo que un escritor como yo no se puede permitir...Por cierto, ¿esta visita no transcenderá a los medios?—Me alarmé. Si algún medio de comunicación se hacía eco de mi presencia allí, el prestigio que durante años me había labrado como un conservador melancólico se iría al garete, más teniendo en cuenta todo lo que yo había despotricado particularmente sobre esta empresa.
—No se preocupe, don Arturo, si por algo se caracteriza nuestra empresa es por prestar un servicio totalmente discreto. Personajes relevantes de la vida pública han pasado por nuestras oficinas y jamás ha transcendido su presencia en las mismas—dijo con un tono totalmente corporativo.
—Sin duda así debe ser porque si no ya se encargarán mis abogados de demandarles—le amenacé.—Pero volviendo al tema principal, ¿cuál de sus servicios me recomiendan para mi crisis narrativa?
—Tenemos varios servicios bastante recomendable para usted, pero si me permite la osadía, le puedo recomendar uno que tenemos en fase experimental que le puede interesar. Además, conociendo su animadversión a los procesos quirúrgicos invasivos necesarios para la implantación del puerto usb que se necesita para insertar nuestros programas, creo que es el que más se ajusta a sus necesidades—recordó mis palabras a través de los medios.—Basta con una inyección en el cerebelo para obtener los resultados deseados.
—¿En qué consiste?—pregunté desconfiado. Nada en fase experimental resulta fiable, menos aun viniendo de alguien como Julia Rodera. Mi desconfianza natural me hacía verla con recelos.
—Esta inyección contiene una serie de nanorobots que estimulan los puntos del cerebro situado en el lóbulo frontal que corresponden a la zona de creatividad—explicó de forma escueta.
—¡¿Pretende usted inyectarme en el cerebro unas pulgas robóticas?!
—Si usted quiere llamarlo de esa manera—contestó con tono aburrido.—Solo puedo decirle que en pruebas anteriores los voluntarios lograron todo un abanico de posibilidades narrativas.
—De acuerdo, usted gana. No me queda otra si quiero seguir viviendo de la literatura.
—Gran elección, don Arturo, no se arrepentirá—sonrió más que satisfecha.—Sígame.
Tras haber firmado varios contratos con diferentes cláusulas de confidencialidad, Julia Rodera me guio por un pasillo blanco de aspecto aséptico mientras me hablaba de las virtudes de su empresa. No me enteré de nada, tampoco me importó, iba demasiado preocupado pensando en el “tratamiento” al que me iba a someter. Al menos, me consolé, al ser un servicio en fase experimental no me iban a cobrar, porque si algo se caracterizaba esta empresa es por cobrar grandes sumas a sus clientes.
Tras recorrer aquel pasillo que me pareció eterno, llegamos a  una pequeña habitación tan aséptica como el resto del edificio  donde nos esperaba una chica con una bata blanca. Sin duda el lugar era austero: apenas una silla similar a la de los dentistas y una mesa de metal con varios instrumentos médicos, entre ellos una enorme jeringuilla.
—Don Arturo, aquí le presentó a Astrid Toland, ella además de ser la encargada de inyectarle los nanos robots, ha sido la artífice de este adelanto que pronto podremos comercializar—la presentó con orgullo.
—No sé si puedo decir que estoy encantando de conocerle—bromeé mientras le estrechaba la mano sin dejar de mirar el tamaño de la aguja de la jeringuilla.
No obtuve respuesta por su parte. Posiblemente yo le cayese mal, no sólo por mi tecnofobia, posiblemente porque ella sería de ese sector de mujeres que me consideraban un machista y un misógino por haber hecho algún que otro comentario acerca de la incompetencia de las científicas. Sin embargo, allí estaba yo sometiéndome al invento de varias mujeres para mantener mi posición en el mundo de las letras. En ocasiones lo mejor es comerse toda la mierda que uno ha arrojado.
Con un gesto de la mano me invitó a sentarme. Quise ser valiente como los héroes de mis novelas, hombres que jamás se permitían dudar ni llorar, sin embargo yo temblé mientras Astrid hacía una serie de comprobaciones de mis constantes vitales.
—¡¿Por qué narices me ata a la silla?!—exclamé exaltado al comprobar como me sujetaba con unas correas primero por las muñecas y luego por los tobillos.
—No se estrese, don Arturo. Es una cuestión de seguridad—respondió Astrid. Temí por mi vida pues en su mirada vi un brillo maligno.—Es una reacción habitual moverse cuando te introducen un cuerpo extraño en la base del cerebro. Si estuviese con los miembros libres podría provocar que la aguja se torciese o algo peor…
—Lo entiendo…—balbuceé.
De nada sirvió que cerrase los ojos ni que intentase acompasar mi respiración para relajarme, pues nada más sentir la aguja traspasar mi piel, un par de lágrimas vinieron a asomarse al balcón de mis ojos. Cuán engañado había estado durante toda mi vida. Yo no tenía nada que ver con los héroes de las novelas, básicamente, porque los hombres de verdad no son inmunes al dolor. Sólo en ese instante comprendí que las mujeres soportan mejor el dolor que los héroes, etc.
La siguiente sensación no disminuyó mi tensión. Noté como un líquido caliente atravesaba mi cabeza mientras me imaginaba a decenas de pequeños robots navegando por él. Tardé en perder el conocimiento, pero cuando lo hice fue pensando que ir a Beyond of Mind no había servido de nada…

No tengo muy claro donde pensaba aparecer al recobrar la conciencia, pero me desilusioné al abrir los ojos: aún seguía sentando en aquella silla en la misma habitación aséptica donde me habían inyectado aquellos nanos robots. No tardé en darme cuenta de que me habían liberado, ya nada aprisionaba mis pies y mis manos. Quise levantarme, pero me sentí terriblemente mareado, así que me mantuve sentado observando a mi alrededor. No muy lejos de mí distinguí a tres personas que silenciosas me miraban. Aunque las veía un poco borrosas supe que ninguna de ellas era ni Julia Rodera ni Astrid Toland.
—¿Quiénes sois?—balbuceé tratando de enfocar.
—Somos las candidatas al personaje protagonista de tu próxima novela—contestó la más cercana a mí.
—Pero, si tú eres…un hombre—me fijé en su barba cerrada.
—No, yo soy una mujer—negó de manera taxativa.
—¿A quién pretendes engañar? ¡Por mucho que impostes la voz sé que eras un hombre!—argumenté.
—Eres un poco cerrado de mente. Si los vampiros de Crepúsculos podían ir al instituto, ¿por qué no podemos existir los vampiros transexuales?—enarcó una ceja.
Me negué a discutir con ella. En mi mente aquel personaje no tenía ninguna lógica. Jamás escribiría sobre un vampiro que no tuviese clara su condición sexual
—Descartada. ¿A ver la próxima candidata o candidato?
—Mi nombre es  Galadriel Cthulhu perteneciente al sector 9 de la Nébula Orión—se presentó la más cercana al vampiro.
En apariencia aquella criatura me gustó más, pues pese a medir casi tres metros, tener una cabeza similar a la de una vaca y orejas de elfo, lucía tres hermosos pechos al descubierto que rápidamente atrajeron mi atención.
—¿Tu si eres mujer?
—Formalmente para ser mujer es necesario ser una humana, pero si te refieres a si pertenezco al género femenino la respuesta es sí—aclaró.
—Y cuéntame, ¿qué tipo de historia podías tu protagonizar?—pregunté ilusionado. Jamás me había enfrentado a una novela de ciencia ficción, la mayoría de mis obras estaban más cerca de la ficción histórica, pero siempre hay una primera vez para todo, ¿o cómo se podía explicar que yo estuviese en Beyond of Mind?
—Puedo ofrecerle una historia intergaláctica sobre como mi planeta se ve obligado a tratar de conquistar otras galaxias tras haber acabado con todos los recursos naturales. Batallas espaciales. Acción a raudales…
—Nunca he trabajado la ciencia ficción pero me va gustando la trama—le interrumpí emocionado.—Cuéntame más, por favor.
—Pero para mí todas esas dificultades me parecerán una nimiedad, pues mi gran reto es enamorar a la almirante de mi escuadra espacial, aunque finalmente el amor triunfa porque…
—¡Un momento, un momento! ¿A ver si me he enterado bien? ¿Has dicho que tú te enamoras de otra mujer?—le interrumpí indignado.
—Como le he dicho antes, técnicamente no somos mujeres porque no somos humanas, pero si es cierto que me enamora de alguien de género femenino—aclaró con el mismo tono de voz que se usa cuando se dice una obviedad.
—Descartada, no me sirves.
—Pero, ¿si estabas muy entusiasmado con lo que te había contado hasta ahora? ¿Acaso piensas que por ser lesbiana no voy a ser capaz de pilotar una nave espacial ni luchar por conquistar un nuevo mundo para mi gente?—usó un tono condescendiente al replicarme.
—No necesito oír nada más. A ver tú la tercera, ¿podrías dar un paso hacia delante?
Caminó con dificultad hasta situarse frente a mí, una pierna más pequeña que la otra le impedía moverse con facilidad. No quise darle importancia a ese detalle, necesitaba escribir una nueva novela si quería cumplir con el contrato editorial y no me iba a dejar amilanar por ese detalle que en otras condiciones jamás incluiría en una novela. Más complicado me fue aceptar su aspecto: era una mujer pequeña, entrada en carne, de cabellos escasos y con estrabismo.
—Una pregunta antes que nada, ¿tú no serás ni transexual, ni lesbiana?
—No, don Arturo, a mi gustan los hombres—contestó con cierta timidez.
—Eso es un buen comienzo, pero dime ¿qué puede ofrecer su personaje a una de mis novelas?
—Absolutamente todo—respondió con prepotencia. Era como si se hubiese deshecho del disfraz de mujer tímida que segundos antes había aparentado.—Aunque por tu cara de repulsión no lo llegues a creer, mi nombre es Musa, soy yo la encargada de dotar de inspiración a quienes me buscan con la mente abierta, pero tú, don Arturo, lleva años cerrándola. Eres un ser obtuso.
—¡No he venido aquí para ser insultado!—Me levanté indignado de la silla.
—Ha venido aquí porque es incapaz de pensar que existe otros mundos mucho más allá de su visión, y no le estoy hablando sólo de géneros literario. Observé un poco a su alrededor: no sólo hay heterosexuales bellos, también hay otras personas con diferentes tendencias sexuales, y por supuesto, gente fea capaz de hacer cosas impresionantes.
—En el fondo sabía que venir aquí era perder el tiempo—refunfuñé más para mi mismo que para mi audiencia.
—Si me acepta el consejo, busque la inspiración mirando a su alrededor. Es más, le regalo esta entrevista como historia para uno de sus libros—se mofó ante mí.
—Nunca.

Si había dos personas felices en aquel momento eran Julia Rodera y Astrid Toland, prueba de ello era sin duda eran las risas que inundaban el despacho principal de Beyond Mind. El motivo no era otro que el anuncio de la retirada del escritor Arturo del mundo de las letras, una buena noticia si se tenía en cuenta su nivel de intolerancia hacia todo lo que fuese diferente a su parecer.
—¿Sabes una cosa?—comentó Astrid a su jefa.—Ya sé cómo llamaré a esos nanorobots.
—¿Así?¿Cómo?
—Tolerancia. Es más creo que deberíamos comenzar a comercializar.
—Imposible, en este mundo sólo vende el odio a lo diferente…