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domingo, 14 de junio de 2015

Incubus y Sucubus (Demonalia)

Después del buen sabor de boca que me dejó Vampiralia, no dudé en ningún momento que me haría con un ejemplar de Demonalia, es más, lo tengo incluso firmado por su coordinador Enriquel Montiel. 
¿Pero qué es coño es Demonalia os preguntaréis algunos? Demonalia es una antología de relatos coordinada por Enriquel Montiel, que parece haberle cogido el gusto a ser coordinador y a añadir la palabra Lia al final de todos los títulos, cuyos beneficios van destinados íntegramente para la asociación AFIN, una asociación de familiares de personas con diversidad funcional. Y esto con el apoyo de la editorial Cazadores de Ratas que ha colaborado desinteresadamente en este proyecto.
 Pero que no os confundan sus buenas intenciones. Pues dentro de este libro, que por su nombre ya habréis deducido de que va de gambas...perdón de demonios, no encontraréis criaturas del infierno bienintencionadas, sino todo lo contrario mucha doble intención, mucha guasa, y mucho morbo. Tal vez algunos piensen que me he confundido al escribir esta última palabra, o que me levantado calentorro perdido, pero ni mucho menos. Los demonios de esta antología parecen estar más salidos que el pitorro de un botijo, y a muchos te los encontrarás en las más diversas circunstancias queriendo hacer sucumbir al género humano bajo sus encantos del Averno.
Personalmente, fuera a parte de que todos los textos gozan de una calidad importante, me gustaría destacar especialmente dos textos que por su forma de contarse me gustaron especialmente. Uno de ellos. El primero de ellos de Alex Puerta titulado "CrossRoads Blues". La descripción de cada tipo de de demonios, y sobre todo ese ambiente de música, esclavitud y deseos me cautivó. Una prosa muy cuidada hace el resto. Y en segundo lugar, mal que me pese (XD), el texto de mi supervillano Israel Alonso titulado "El mejor oculista del mundo". Con su prosa elegante logra introducir al lector en el contexto de la historia: tensión y claustrofobia. Mientras vas leyendo el texto, tu como lector te irás sintiendo justamente igual que el protagonista de este relato.
Como podéis ver hay mil razones para hacerte con un ejemplar, bien sea por aportar para una buena causa, por apoyar a estos autores, para poder criticarlos luego, o simplemente porque te da la gana, desde aquí recomiendo Demonalía.

lunes, 2 de enero de 2012

Diario de uina Inquietud (vigesimo primera entrada)

VIGESIMO PRIMERA ENTRADA

No me demoraré en dar detalles sobre mis últimos tiempos, solo me limitaré a ir directamente al grano, bien podría decir que estos días han sido raro, pero no sería deciros nada nuevo con respecto a la vida que vengo llevando...
Como ya comentase la vez anterior nos lanzamos en busca de aquella forma blanquecina que divagaba a menos de veinte metros de nuestro puesto de vigilancia. Casi me caigo al chocar contra unos arbusto debido a mi deseo de no quedarme el último. Siempre me ha dado cierto miedo la soledad, sobre todo cuando no cuento con forma alguna de iluminarme, ya que mis compañeros lo habían tomado en la apresurada persecusión.
En un principio tras más de quince minutos corriendo a ciegas por aquel paramo me alegré de haber perdido de vista a aquella aparición, que no sé muy bien porque, pese a no verla muy bien, me recordó a la que habia tenido al comienzo de iniciar este diario, quizás por ello mi miedo fuese mayor. Tenía miedo a volverme a enfrentar a aquel espectro.
-¡Maldita sea! No he tenido tan siquiera tiempo a lanzarle una fotografía.-protestó el periodista resoplando por el esfuerzo.
-No debe de andar muy lejos.-miró Ramón hacia todos lados intentando hallarlo.
-Estamos hablando teóricamente de un espirítu, puede haberse evaporado. No es un conejo que se esconda detrás de una mata y vaya a volver a salir.-comenté intentando no demostrar mi nerviosismo.-Lo mejor será volver en otro momento.-quise disuadirlos de que lo mejor era volver a casa.
Pero fue mi mirada de pánico lo que les hizo hacer oído sordos de mi petición. Por mucho que intenté controlar mis emociones, no logré encajar un rostro relajado al ver por el rabillo de mi ojo, la figura brillante entrando por una de las cuevas del polvorín. Siguiendo mi mirada, también Ramón y el periodista vieron lo mismo que yo.
-Rápido.-ordenó Ramón que pese a sus años se mostró agil para lanzarse a la carrera.
Ninguna palabra de advertencia podría servirles para quitar su empeño de atrapar a aquella luz blanquecina, así que no me quedó más remedio que lanzarme junto a ellos dentro de la cueva.
Lo pasé francamente mal, el brillar de unos pequeños ojos por doquier, me hacían presagiar la presencia de decenas de ratas, y unas ganas de vomitar me asaltaron. Me tuve que contener para no quedarme solo, pues como ya digo, me reitero, a aquellos dos hombres nada ni nadie los pararía en su dicha de al menos fotografíar al espectro.
No fue hasta hasta chocar contra una pared cuando se dieron cuenta de que jamás lograrían alcanzarlo. Enfadados soltaron una serie de improperios a los que me uní. Era una forma de rebajar la adrelina que me ardía por el cuerpo.
-Un momento.-señalé una pintada en la pared.-Es posible que nos haya conducido hasta aquí para que viesemos esto.
Ramón alumbró con su linterna la pintura que con un color verde, muy confundible con el verdín que crecía en la cueva, mostraba tres iniciales: I.G.B. Justamente el personaje que nos había conducido hasta aquel lugar.
-¿IGB?-se encogió José Manuel de hombro.-No tengo ni idea de lo que puede signficar.-reflexionó en voz alta.-Lo que no me extrañaría es que en este lugar hubiese alguien enterrado.-fotografió la pared.
Aquella deducción estremecio más a Ramón que el propio espectro. Con una mirada me pidió que inventase algo para alejar a aquel reportero de allí. Rápidamente capté la idea. El tesoro debía de estar escondido por los alrededores, y lo que menos nos interesaba era a aquel hombre curioseando por los alrededores, su función de ayudarnos había concluido en el mismo momento que habíamos obtenido los permisos para conocer el lugar.
-¡Mirad de nuevo! Allí está la luz blanca.-señalé justo hacia la salida.
Hubo unos momentos de duda, ya que el periodista estaba más preocupado pensando en la pintura, pero al rato pareció reaccionar, agarrando el lumigas en busca de tan ansiada fotografía.
No me pararé mucho en detallar como al día siguiente, esta vez entrando por el hueco de reja que yo sabía utilizaban en las fiestas raven, volvimos al atardecer. La pared estaba hueca, aún así nos llevó un buen rato romperla solo con ayudas de rocas que había esparcida por el suelo, para por fin hallar un baul repleto de monedas de oro de la época del tal Iñigo Guzmán junto con una nota que rezaba: “La justicia a veces necesita de actos deshonrosos para cometerse, es por ello que debí matar a muchos ricos, no solo con afán de ayudar a los pobres, sino porque sabía que una causa mayor sucedería en el futuro. No me preguntéis cómo, pero lo se. Iñigo Guzmán de Balboa”.
Tuvimos que esperar hasta que la oscuridad fue completa. No podíamos permitir que nadie nos viese salir de allí con toda aquella fortuna en el coche. Aún así sentí como no muy lejos, un todoterreno con las luces apagadas nos espiaba desde la lejanía. Podría ser la Guardia Civil, podría tratarse de José Manuel intrigado por nuestro nerviosismo al final de la noche, pero yo sabía que no era ninguno de ellos. Posiblemente fuesen matones del artista de la Muerte que nos estuviesen vigilando, por ello a mi idea inicial de guardar la caja en mi casa, quedo descartada, al menos entre Ramón y yo, pues tras contarle mis sospechas, representamos que si lo haciamos de cara a nuestros seguidores.
Es un juego peligroso en el que me he involucrado, tan peligroso que hace unas horas a Ramón le acaba de informar la policia de que el detective que habíamos contratado a muerto. Por lo visto le piden declaración acerca de la investigación que estaba realizando...

martes, 6 de diciembre de 2011

Satán Madrid

"De Madrid al Cielo...o al Infierno", parafraseando esta frase promocional turística de la ciudad de Madrid quería presentaros la novela deMiguel Ángel Linares "Satán Madrid". Un libro editado por Atanor Ediciones en su nuevo sello llamado Imagina del que ya informarmos en el post anterior de Estigia. Y es que esta editorial en una fuerte apuesta por la novela de corte más fantástico ha decidido hacer una apuesta fuerte por el género con la inclusión de nombres relevantes y nuevos valores, aunque su ambición no se limita a un numero de nombres, sino que en una inversión atrevida ha decidido colocar estos libros en un precio de lo más asequible como son doce euros sin que por ello baje la calidad de su presentación, que es a todo lujo. Atanor sin duda sabe cuidar a sus lectores.
Y muchos os estaréis preguntando que vaís encontrar en este libro. Para mi gusto las palabras claves son suspense y misterio a raudales. Una novela donde se conjugan perfectamente varios elementos de una ciudad tan sumamente mágica como es Madrid, que se convierte en un personaje tan fundamental como su protagonista, y es que quienes conozcan al menos de pasada la capital española podrá visualizar sitios tan conocidos como son El Palacio de Linares, más conocido en la actualidad como la Casa América, pasando por el Escorial, el Parque del Retiro, o la pinacoteca más famosa del mundo como es el Prado, donde se alberga el cuadro del Bosco "El Jardín de las Delicias", uno de los elementos claves de la novela, que Linares maneja de forma  magistral. Y es que el uso del cuadro lo han intentado otros pero sin la convicción de este autor...
Y el transfondo del todo, Satanás, Luzbel, o cualquier otro nombre con el que quiera llamarse al diablo. Porque la historia comienza con la desaparición de varias mujeres de nombre María, y una cita junto a la escultura del Ángel Caído de Marcos, el protagonista, un desarrapado periodista sin escrupulos, que acude curioso a recoger una Biblia Satánica...A partir de este momento, la historia cabalga sin pausa, dejando continuamente al final de cada capítulo al lector con ganas de seguir sabiendo más.
Si a esto le añadimos un sacerdote con ganas de satisfacer sus necesidades y placeres de época franquista, además de una mujer de centroeuropa, bastante misteriosa que acompaña a nuestro protagonista a lo largo de sus andanzas. Podemos decir que tenemos una obra de la que no podemos dejar de leer.
Y es que Miguel Angel Linares, este escritor y periodista, se aficionó al género negro a partir de las dobles y triples sesiones que se sucedían a partir de los años ochentas en los cines madrileños, el cual le ha influenciado mucho en su escritura, ya que muchos pasajes de su obra se muestran muy visuales. También ha tenido peso su afición a escritores del género oscuro como pueden ser Edgar Alan Poe, o el más actual Stephen King, demostrando que el también puede describir elementos de tensión en las reflexiones interiores de sus personajes. Aunque para quien crea que este ha sido su único libro siento decirle que posee otras obras de importancia como "El Cid, ¿ganó una batalla después de muerto? (2008) o "Mala Gente. Las cien peores de la historia" (2010). Este autor todo terreno es el director general de la Agencia de colaboraciones periodisticas Magenta Press.
Se autoengaña quien crea que esto no es más que una novela similar al Día de la Bestia, pues su trama es muchísimo más elaborada e impactante. Y tras saber todo esto:
¿No piensas que quizás el Infierno se hallé en tu propia ciudad?