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viernes, 26 de agosto de 2016

El Stephen King español (reseña de Cinco tumbas sin lápida de Tony Jimenez)



Más allá de los posibles jamones que colgaran próximamente de mi despensa puedo decir que el amigo Tony Jiménez me ha vuelto a sorprender con una de sus obras, en esta ocasión con "Cinco Tumbas sin lápida". 

Ya conocía su faceta como narrador de relatos, (como ya sabéis por la reseña de "Actos de Venganza"), así que en esta ocasión tenía ganas de ver como articulaba una historia en una novela y ha logrado convencerme. Con una historia muy a lo Stephen King, del que bebe directamente a morro de su fuente, nos presenta una historia sencilla, sin complejas tramas que enmarañan y despistan al lector, "Cinco tumbas sin lápida" se nos presenta como el reencuentro de un escritor con su pueblo, un pueblo donde meses antes unos delincuentes asesinan a su mujer y donde todo el mundo sospecha que él los mató en venganza (si, Tony tiene una especial predilección por la venganza, así que será mejor no enfandarlo). Con un lenguaje sencillo y directo, donde demuestra de que no hacen faltas grandes florituras para narrar una buena historia, cuenta con un personaje a tener muy en cuenta, el pueblo. Quizás a otros no le parezca relevante, pero gracias al pueblo surgen historias cervantinas donde dentro de la trama principal surgen historias que emanan de este inesperado personaje.
Sin duda una novela para degustarla de un sorbo, su lectura es rápida y la agilidad del lenguaje atrapa. No me cabe más que decir que en cuanto me sea posible seguiré leyendo otras de las obras de Tony. ¡Enhorabuena, maestro!

PD: Por si alguien espera en mis reseñas alguna crítica destructiva de cualquiera de las novelas que aquí aparecen en el blog, que se olviden. Prefiero quedarme con lo bueno de las obras porque para rajar y destruir ya están otros.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Sed de Venganza (reseña de "Actos de Venganza. Edición definitiva" de Tony Jimenez)








































"La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena", habréis oído alguna vez, pero en el caso del libro de Tony Jimenez, la venganza entretiene a grandes dosis. En este caso no vengo a hacer apología de la violencia, sino de un escritor que se ha ganado a base de trabajo, y sobre todo humildad, el apelativo del Stephen King español.
¿Qué podéis encontrar en el libro de "Actos de Venganza"? Un puñado de buenos relatos donde se indaga en el pozo más profundo del alma humana, y que no deja de sorprenderte en ningún momento. Cuando creías que el anterior relato te había dejado mal cuerpo, el siguiente te deja aún peor. Tony consigue hacerte "disfrutar con el miedo", con las miserias humanas. Con una escritura sencilla, que no ramplona, sin necesidad de grandes artificios, es capaz de sumergir al lector en la historia.
Por otra parte la edición de libro es bastante cuidada, aunque tal vez hecho de menos una sangría más marcada, (pero esto puede ser manía personal). Es de agradecer el esfuerzo editorial de incluir una ilustración con cada relato.
En resumidas cuentas un libro bastante aconsejable, donde el miedo, por contrario que parezca, te hará sentir muy bien. En mi caso concreto apenas me duró dos tarde y me quedé con ganas de más, aunque lo mejor es que existe la posibilidad de "Actos de Venganza 2".
Antes de despedirme, quiero también poner una pega a la historia de Tony: después de leer sus relatos, a cual más imaginativo en cuestión de llevar a cabo una venganza, tengo miedo de que algún día se llegue a enfadar conmigo y lleve a cabo un "Acto de Venganza" XD
Grande Tony

jueves, 9 de febrero de 2012

Diario de una Inquietud (trigesimo tercera entrada)


TRIGÉSIMA TERCERA ENTRADA

En cuestiones de presentimientos procuró no hacerselos llegar a Marian en ningún momento, no quiero preocuparla innecesariamente, ya tuvo la pobre bastante con ser golpeada por una serie de prostitutas furiosas a las que por cierto la policia aún a fecha de hoy no ha logrado identificar, pero añadirle a tal la repetición todas las noches de la misma pesadilla, no resulta señal de coincidencia. Habrá quien lo pueda juzgar este hecho onírico a la situación de alteración sufrida que hace que el inconciente nos lo devuelva pese a que queramos olvidarlo.
Os explicaré mejor en que consiste el sueño, no se si llegaré a ser todo lo acertado posible, debéis de tener en cuenta que tan solo reproduzco aquello que mi pareja me cuenta. Por lo visto me dice que siempre comienza de la misma forma. Ella misma mirando por una ventana hacia un campo que parece ser de cafetales (que curiosamente nunca ha visto en persona, simplemente por imágenes televisivas), luego se coloca frente a un espejo con intención de peinarse, cuando la imagen que refleja no es la suya propia, sino la de una señora como de unos cincuenta años que va demasiado maquillada y de la que apenas consigue distinguir sus facciones.
Fuera aparte del impacto visual de sentirse como otra persona, comienza a oír una tremenda algarabía como de mujeres gritando. Sale de la habitación y ve a través de la escalera de lo que parece ser una lujosa mansión de época (similar a las que aparece en las telenovelas sudamericanas) que un tumulto de gente, la mayoría jovenes de color o en su defecto mulatas, armadas con palos y cuchillos se le aproximan.
En lugar de ir, pese al deseo irrefrenable de su subconciente, parece que su cuerpo la empuja contras las masas no sin antes dirigirse a ellas en un tono autoritario :“Acaso no sois capaces de venir solas a por mi”. Pero no obtiene respuesta, tan solo una lluvia de golpes que siente como si fueran reales, incluso puede notar como le clavan armas punzantes por los costados. No deja de moverse en la cama hasta que suelo despertarla para tranquilizarla. No es un hecho ocasional, son todas las noches...demasiado
He querido hacerle olvidar todo, no quiero que viva atemorizada, no quiero que siga soñando lo mismo, incluso he llegado a organizar una comida familiar para distraerla, pero su abuelo tuvo que mostrar aquella maldita foto...

lunes, 2 de enero de 2012

Diario de uina Inquietud (vigesimo primera entrada)

VIGESIMO PRIMERA ENTRADA

No me demoraré en dar detalles sobre mis últimos tiempos, solo me limitaré a ir directamente al grano, bien podría decir que estos días han sido raro, pero no sería deciros nada nuevo con respecto a la vida que vengo llevando...
Como ya comentase la vez anterior nos lanzamos en busca de aquella forma blanquecina que divagaba a menos de veinte metros de nuestro puesto de vigilancia. Casi me caigo al chocar contra unos arbusto debido a mi deseo de no quedarme el último. Siempre me ha dado cierto miedo la soledad, sobre todo cuando no cuento con forma alguna de iluminarme, ya que mis compañeros lo habían tomado en la apresurada persecusión.
En un principio tras más de quince minutos corriendo a ciegas por aquel paramo me alegré de haber perdido de vista a aquella aparición, que no sé muy bien porque, pese a no verla muy bien, me recordó a la que habia tenido al comienzo de iniciar este diario, quizás por ello mi miedo fuese mayor. Tenía miedo a volverme a enfrentar a aquel espectro.
-¡Maldita sea! No he tenido tan siquiera tiempo a lanzarle una fotografía.-protestó el periodista resoplando por el esfuerzo.
-No debe de andar muy lejos.-miró Ramón hacia todos lados intentando hallarlo.
-Estamos hablando teóricamente de un espirítu, puede haberse evaporado. No es un conejo que se esconda detrás de una mata y vaya a volver a salir.-comenté intentando no demostrar mi nerviosismo.-Lo mejor será volver en otro momento.-quise disuadirlos de que lo mejor era volver a casa.
Pero fue mi mirada de pánico lo que les hizo hacer oído sordos de mi petición. Por mucho que intenté controlar mis emociones, no logré encajar un rostro relajado al ver por el rabillo de mi ojo, la figura brillante entrando por una de las cuevas del polvorín. Siguiendo mi mirada, también Ramón y el periodista vieron lo mismo que yo.
-Rápido.-ordenó Ramón que pese a sus años se mostró agil para lanzarse a la carrera.
Ninguna palabra de advertencia podría servirles para quitar su empeño de atrapar a aquella luz blanquecina, así que no me quedó más remedio que lanzarme junto a ellos dentro de la cueva.
Lo pasé francamente mal, el brillar de unos pequeños ojos por doquier, me hacían presagiar la presencia de decenas de ratas, y unas ganas de vomitar me asaltaron. Me tuve que contener para no quedarme solo, pues como ya digo, me reitero, a aquellos dos hombres nada ni nadie los pararía en su dicha de al menos fotografíar al espectro.
No fue hasta hasta chocar contra una pared cuando se dieron cuenta de que jamás lograrían alcanzarlo. Enfadados soltaron una serie de improperios a los que me uní. Era una forma de rebajar la adrelina que me ardía por el cuerpo.
-Un momento.-señalé una pintada en la pared.-Es posible que nos haya conducido hasta aquí para que viesemos esto.
Ramón alumbró con su linterna la pintura que con un color verde, muy confundible con el verdín que crecía en la cueva, mostraba tres iniciales: I.G.B. Justamente el personaje que nos había conducido hasta aquel lugar.
-¿IGB?-se encogió José Manuel de hombro.-No tengo ni idea de lo que puede signficar.-reflexionó en voz alta.-Lo que no me extrañaría es que en este lugar hubiese alguien enterrado.-fotografió la pared.
Aquella deducción estremecio más a Ramón que el propio espectro. Con una mirada me pidió que inventase algo para alejar a aquel reportero de allí. Rápidamente capté la idea. El tesoro debía de estar escondido por los alrededores, y lo que menos nos interesaba era a aquel hombre curioseando por los alrededores, su función de ayudarnos había concluido en el mismo momento que habíamos obtenido los permisos para conocer el lugar.
-¡Mirad de nuevo! Allí está la luz blanca.-señalé justo hacia la salida.
Hubo unos momentos de duda, ya que el periodista estaba más preocupado pensando en la pintura, pero al rato pareció reaccionar, agarrando el lumigas en busca de tan ansiada fotografía.
No me pararé mucho en detallar como al día siguiente, esta vez entrando por el hueco de reja que yo sabía utilizaban en las fiestas raven, volvimos al atardecer. La pared estaba hueca, aún así nos llevó un buen rato romperla solo con ayudas de rocas que había esparcida por el suelo, para por fin hallar un baul repleto de monedas de oro de la época del tal Iñigo Guzmán junto con una nota que rezaba: “La justicia a veces necesita de actos deshonrosos para cometerse, es por ello que debí matar a muchos ricos, no solo con afán de ayudar a los pobres, sino porque sabía que una causa mayor sucedería en el futuro. No me preguntéis cómo, pero lo se. Iñigo Guzmán de Balboa”.
Tuvimos que esperar hasta que la oscuridad fue completa. No podíamos permitir que nadie nos viese salir de allí con toda aquella fortuna en el coche. Aún así sentí como no muy lejos, un todoterreno con las luces apagadas nos espiaba desde la lejanía. Podría ser la Guardia Civil, podría tratarse de José Manuel intrigado por nuestro nerviosismo al final de la noche, pero yo sabía que no era ninguno de ellos. Posiblemente fuesen matones del artista de la Muerte que nos estuviesen vigilando, por ello a mi idea inicial de guardar la caja en mi casa, quedo descartada, al menos entre Ramón y yo, pues tras contarle mis sospechas, representamos que si lo haciamos de cara a nuestros seguidores.
Es un juego peligroso en el que me he involucrado, tan peligroso que hace unas horas a Ramón le acaba de informar la policia de que el detective que habíamos contratado a muerto. Por lo visto le piden declaración acerca de la investigación que estaba realizando...