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viernes, 20 de abril de 2012

El Embarazo

Habrá grupos feminista que puedan echarse encima de mi por lo que voy a decir, pero personalmente pienso que para los escritores, de cualquier sexo, crear una novela es un embarazo, en el sentido más amplio de la palabra. Os lo explicaré:
Para comenzar cuando se empieza con una historia suele ser una cosa premeditada, en la mayoría de los casos, un libro suele ser un hijo deseo, aunque hay veces, que nace sin que queramos, de forma accidental, sin tener nada previsto, porque seamos realista, los creadores funcionamos sin profilacticos, dejamos verter la semilla de la imaginación y luego pasa lo que pasa.
Una vez aceptado el embarazo, pasas a gestarlo en tu mente, creando sus formas, las cualidades necesarias para que pueda vivir, funcionar de manera autonóma trasladando su contenido a la pantalla del ordenador como se hace en los últimos tiempos, o en un papel como se ha hecho toda la vida. Y consciente o sin meditarlo empezamos a planearle un futuro sobre como será, donde llegará, e incluso ideamos relaciones sociales para él, pensando que será el más conocido entre los suyos, a similitud como una madre, y como ellas no paramos de hablar con orgullo de nuestra obra sin parar, sino que se lo pregunte a mi pareja, que ya de por si tiene que aguantar mi verborrea, porque no para de hablar, y encima añadele el tema del libro. Muchas veces pienso que ella los termina conociendo mejor que yo, casi la convierto en el "padre del mismo".
Otra cosa similar a las embarazadas es que ya nuestro vastago literario puede ser feo, sin atractivo, o mal escrito, pero nosotros lo adoramos, por el simple hecho de ser fruto de nosotros mismos, porque en cada obra ponemos una parte de nuestro ser, aunque a diferencia de las madres, nosotros si solemos tener favoritos más claros...
Y por fin el momento del parto, cuando se da a conocer, ya se por nuestros propios medios a través de amazon, un blog, o cualquier medio, o través de una editorial, en ese momento nos sentimos ansiosos, con miedo, porque ese será nuestro legado.
Espero que nadie se moleste por esta comparación metafórica sobre el embarazo porque si tengo clara una cosa, aparte de desear tener una pequeñuela, es que los escritores jamás podrán hacer lo que hacen las madres, y no es otra cosa que parir a los escritores que gestan esas obras.
Si has llegado hasta aquí gracias.

viernes, 30 de marzo de 2012

Diario de una Inquietud (CUATRIGESIMA SEPTIMA ENTRADA)

CUATRIGESIMA SEPTIMA ENTRADA

 Son las cuatro y media de la madrugada, a las siete me suelo levantar, pero tengo claro que ya no podré descansar. El motivo de mi insomnio repentino, la lectura del libro. No será de extrañar en muchos que cuando una historia les atrapa no pueden escapar de sus páginas hasta darle fin, a mi antes me pasó con otras novelas, pero en esta ocasión, no ha sido la elaborada prosa del autor, ni tan siquiera unos capitulos sumamente adictivos, sino el contenido en si de la historia, porque aunque no lo creáis Diario de una Inquietud habla de mi, de mi vida, pero no de cualquier manera.
Cuando comencé a iniciar sus primeras páginas el nombre de su protagonista me resultó extrañamente familiar, Victor, pero lo achaque queriéndome calmar, que era una simple coincidiencia, mas tuve que rendirme a la evidencia al ver como los hechos de los que hablaba los conocía yo al dedillo así como al resto de personajes. Alguien se había encargado de copiar mi vida desde que comenzó mis desdichas, o lo que creo que es peor, alguien ha inducido a que mi vida sea así, aunque la cuestión es: ¿Cómo un ser humano puede provocar alucinaciones en otro? ¿O es acaso un ser sobrenatural?
Tengo sospecha de todo, no me fío de nada. En mi cabeza se agolpan teorías confabulatorias, como satánicas, como incluso me llegó a plantear que haya sido la misma Marian quien haya orquestado todo, porque por mucho que he buscado por la red, El Vendedor de Humos, no coincide con una persona real detrás. Lo que para mucho no es más que un plan de marketing, para mi es el motivo de mi vida: descubrir quien ha manipulado todo.
He sido la marioneta de algo o alguien que ha ejercido como mi encaminándome como ha deseado hacia aquellos lados que ha deseado dejando mi libertad apartada de mi lado. Buscando una explicación he enviado un correo electrónico a la editorial del libro, aunque dudo que me contesté.
Miró hacia todos lados en busca de posibles cámaras que me estén vigilando. Me siento como si un gran Hermano me controlasen, como si estuviese encerrado en un escenario como “el Show de Truman”.
Quizás la mejor forma de acabar con esto es hacerlo tal como indica en el libro que debo hacer llegado a este punto. Preparar una bañera de agua caliente, cortarme las venas, y esperar a que la muerte llegue...

miércoles, 28 de marzo de 2012

Diario de una Inquietud (cuatrigésimo sexta entrada)

CUATRIGESIMA SEXTA ENTRADA
 Quizás no solo me ha llegado a sorprender hallar un libro en las librerias titulado de la misma manera que yo tenía pensado nombrar a este mi diario personal, Diario de una Inquietud, sino que además resultaba ser un autentico éxito de venta. Miré con curiosidad quienes era el autor, pero curiosamente se escondía bajo un seudonimo, El Vendedor de Humos. Me prometí a mi mismo mirar por internet en cuánto llegase a casa quien se escondía bajo tal nombre.
Sin embargo otra cuestión más importante me preocupaba en aquel momento, y no era otra que la la llegada masiva de correos electrónicos con un contenido espeluznantes. Muchos podrán determinar que todos los días nos llegan mensajes en cadenas a nuestros ordenadores sobre cuestiones escalofriantes, pero lo que más me preocupaba de todo esto era que todos los que me llegaban de un emisor desconocido versaban sobre niños pequeños secuestrados, luego para mayor impacto, se acompañaban de fotos de bebes muertos en condiciones escalofriantes.
Muy posiblemente ese Diablo, tal como lo llamó desde ese mensaje que me envió al móvil haciendo referencia al número de Satanás, sabe cual es mi punto débil que no es otro que mi pequeña Jimena, una niña fuerte y sana, que cada vez se parece más a su madre en la finura de sus rasgos, por lo que no duda en atemorizarme así. El problema es que no se que desea de mi, pese a que más de una vez le he dado a responder el correos electrónico pidiendo una explicación a tales envíos.
Lo curioso que a la vez que llegan los mensajes, la publicidad que aparece en un lateral de la página web es siempre la misma, “De Madrid al Cielo. Conócenos” apoyada en varias fotos de la capital de mi país, donde además de los lugares clásicos como la Puerta del Sol, el Prado, aparece la escultura del Ángel Caído del Parque del Retiro, la única escultura por lo que he podido averiguar dedicada a Lucifer en el mundo. ¡¡Ya lo que me falta es tener que vender mi alma para no ver sufrir a los míos!
Voy a desconectar un poco tras almorzar leyendo un rato, ¿os podréis imaginar que libro? Pues si, es Diario de una Inquietud, me lo ha regalado Marian alegando que ha leido por los periodicos que es todo un éxito con muy buena crítica. Le daremos una oportunidad para ver si así no pienso en el peligro que siento acecharme.

domingo, 25 de marzo de 2012

Diario de una Inquietud (cuatrigésimo quinta entrada)

CUATRIGESIMA QUINTA ENTRADA
 Quizás a base de mucho indagar en diferentes páginas web, leer revistas especializadas en informática e internet he logrado darme cuenta de una habilidad que no sabía poseía, y no era otra que mi capacidad para moverme con relativa facilidad en el mundo de los ordenadores. Tampoco estoy diciendo que me haya convertido en un hacker pero puedo decir que se moverme con una mínima soltura por la red de redes, soltura suficiente como para identificar el enclave de la IP de un correos electrónico.
Lo que mi habilidad tal vez no dedujo es que la mayoría de las IP existentes son dinámicas, es decir el sistema númerico que identifica al ordenador va variando cada cierto tiempo, sin añadir que aquella persona que me había enviado el mensaje estaba usando varios servidores a la vez que hacían casi imposible la pista, hecho que me hizo desistir de continuar indagando acerca del remitente de la nota.
No voy a continuar por estos derroteros hablando que no me conduce a ningún lado, por lo que voy a comentaros la idea que tengo entre manos, un proyecto literario de un calibre, que no es otro que vender este cuaderno, previamente pasado a limpio gracias al ordenador, a una editorial, ya que pienso que está novela es la más convincente, creible, con los personajes reales más reales, de los que jamás he escrito  para una obra de ficción. El mayor argumento para que sea creible es lo que es real, yo lo he vivido, lo he sentido, y sobre todo padecido.
Tengo hasta el nombre en caso de ser aceptada, y no es otro que Diario de una Inquietud, justamente el sentimiento que me ha embargado desde que escribí las primeras lineas. Pero ahora que lo pienso me surge un problema, que no es otro, que la historia no tiene final. No se si me sabré explicar, pero para cualquier lector llegado a este punto la historia quedaría como incompleta al no saber cuál es el final. Podría escribirlo aunque lo más probable es que quedase anodino sin sentido, fuera aparte de que a mi no me convencería sabiendo que os miento. Quizás tenga demasiado sentido de la honestidad. Nadie excepto aquel que me atormenta podría darme ese final...
...Nuevo mensaje en mi teléfono móvil, quizás llegado a este punto penséis que ya comienzo a invertarme la historia, pero os lo transcribo aquí y cada cual piense lo que quiera:
“Sigue así, vas por el buen camino 666”

viernes, 23 de marzo de 2012

Diario de una Inquietud (cuatrigésima cuarta entrada)

CUATRIGESIMA CUARTA ENTRADA

Ya Jimena tiene dos meses, es tan hermosa como su madre, y es la alegría de la casa, pese a que algunas noches no me deje dormir de seguido reclamando ser atendida, aunque aún así levantarse por ella es un gusto. Solo ver su carita, todo en esta vida merece la pena. No creo que este diciendo algo diferente a lo que siente el resto de los padres.
Es un tiempo tranquilo sin incidencia alguna, ni más sueños, ni apariciones, ni personajes rocambolescos cruzándose en nuestras vidas, no por ello no dejo de reconocer que me he vuelto más metódico a la hora de realizar mi vida cotidiana. Habrá quien lo pueda considerar paranoia, pero él saberme observado, me hace aumentar las precauciones, con cosas como el correos electrónico, mis movimientos por la red, o mis llamadas de telefono.
Podréis decir que cuál es el motivo de tanta desconfianza si ahora la vida me sonríe con una hija bellísima, una pareja perfecta, y una vida tranquila. Pues os diré que la frase de Amalia me puso en jaque, eso de que son gente como ella eran personajes secundarios en mi historia, no era más que la repetición de una misma frase que ya el testaferro del artista de la muerte me había dicho. Desde mi vuelta de la Habana pienso que hay algo superior a mi, no se si un dios, un gobierno, los ovnis, o vete tu a saber que controla mis pasos, lo que no se bien es para qué.
He comenzado a aficionarme a los libros de corte conspiranoideos que yo ante tanto aborrecía, porque siempre pensé que eran simple literatura inventada para captar ineptos dispuesto a comprar libros con tal de destapar una confabulación de orden mundial, pero tras vivir en mi vida demasiadas casualidades me empiezo a creer todo, incluido la existencia de un dios de la cual yo siempre había renegado.
Estas lecturas quedarían en una simple afición sin importancia, como otros se pueden dedicar a coleccionar sellos, sino fuese por el reciente correos sin remitente que me llego hace un par de horas a mi dirección mail:
“¿Ya te has aburrido de buscarme? Yo que tu no me olvidaría de mi, porque se lo de tus cuentas en Suiza para engañar al fisco...Encuentrame antes de que sea demasiado tarde.”
Respiré hondo al leer aquello, lo que no sabía el muy imbécil que a través de su dirección IP podía detectar desde donde me escribía.

domingo, 12 de febrero de 2012

Diario de una inquietud (trigesimo cuarta entrada)


TRIGESIMO CUARTA ENTRADA

Nunca he sido muy amante de las comidas familiares, mucho menos de las familias ajenas, pero realmente no debería decir nada, pues fui yo mismo quien la organizó, aunque nada me hacía prever el resultado, de saberlo hubiese preferido gastarme mucho dinero en una cena romántica en el más caro de los restaurante de la provincia, pero comprendía que durante aquella mala época, necesitaba el apoyo de los suyos, incluso el de su abuelo, quien se encargase de abrir la caja de los truenos. No quiero adelantarme y os contaré como sucedió todo:
Con la ayuda de mis suegros logré que se llevarán a Marian un par de horas con la excusa de que se comprará algo de ropa, tiempo que aproveche para ponerme a cocinar. Debo reconocer que lo mio no es precisamente las artes culinarias, razón por la que el pollo en salsa que intenté hacer saliese algo quemado, pero aún así era comestible, o al menos nadie protestó.
Aproveché para recoger a sus abuelos tras comprar algo de vino, por mi hubiese puesto unos refrescos, o agua, pero sabía del gusto exquisito de mi familia política. Una vez en casa de sus abuelos, tuve que esperar más de media hora antes de que pudiesemos salir, ya que la abuela no se decidía por una falda o por otra, y es que las mujeres aunque pasen los años, no cambian.
Añadir además que los problemas de prostata del anciano Rafael, nos hizo retrasarnos un poco más, pues justo cuando estabamos cerrando la puerta de la casa le entró ganas de orinar. Le animé a que llegaríamos en cuestión de minutos a mi casa, pero le trajo sin cuidado, él deseba orinar en su casa y nada ni nadie se lo iba a quitar de la cabeza. Como colofón, o mejor dicho colmo, no contento, decidió por su cuenta ponerse a buscar un album familiar de fotografías. Por si no fuese suficiente ya con las clásicas anécdotas que se cuentan, este señor quería reforzarla con elementos físicos como la fotografía. Durante todo el tiempo que llevaba con Marian, ya había escuchado decenas de veces la vez que ella se cayó en un charco, o cuando mi suegro siendo niño le dieron unas ánginas de pecho que pensaban que se morían. Todos rien o se emocionan recordando pero es que yo por mucho que lo repitan, no lo voy a encontrar más novedoso.
Sin embargo la primera parte de la cena se desarrolló con tranquilidad charlando sobre temas banales, y sobre todo habiendo logrado la sonrisa de Marian. Estaba plena de felicidad ya que estaba reunida gran parte de su familia en pleno: sus abuelos, sus padres, su hermano, además de una tía suya junto a su marido y su hijo, un hermoso bebe de apenas cinco meses con el cual a mi pareja se le caía la baba. Marian es una enamorada de los niños. A raiz de las carantoñas que ella le hacía al pequeño, salió durante el postre el tema espinoso por antonomasía em todas las comidas:
-¿A ver cuándo os pensáis casar que ya tenéis edad?-lanzó la pregunta la abuela más dirigida a mi que a su nieta.-A este paso en lugar de hijos le darás nieto.
-Aún es pronto.-respondió Marian queriendo lidiar el temporal.
-Los hijos no se pueden tener tan mayor que sino nacen tontos.-comentó de manera desagradable el abuelo.
-No estar casados no significa no poder hijo.-medié yo ante la aprobación de mi pareja.
-Además, casarse para gastar dinero en que la gente coma y beban, es preferiblen que se lo ahorren para darme un nieto.-metió baza mi suegra.
-Dejad a los chicos tranquilos. Ellos sabrán lo que hace.-medió el padre con acierto.-¿No hay nadie que me eche una copa?-pidió riendo para evitarme el bochorno de dar más explicaciones.
Durante la velada mientras tomabamos copas, las charlas fueron encaminándose por derroteros habituales, pues como dije antes comienza el rosario de anecdotas, en esta ocasión hablaron de una menos usada, y es cuando Marian de pequeña, casi un bebe, la dejaron sola en el salón junto a una cajita de pastilla juanolas, formó un charco de babas negras por donde casi se podía patinar, aunque lo más divertido de todo es que la acababan de duchar.
Aprovechando la cobertura de los momentos para el recuerdo, el abuelo sacó a colación el album de fotos que traía consigo. No tenían un orden cronológico claro, lo mismo se mezclaban las fotos de la boda de mis suegros con las suyas propias que la de la comunión de mi cuñado.
Pero el efecto devastador llegó cuando mi pareja se fijo en una de las fotos amarillentas que se hallaba al final de las últimas páginas: una mujer muy maquillada portaba de manera orgullosa a un niño pequeño en brazos, mientras que tras ella un grupo de mujeres mulatas se mostraban arrodilladas en actitud sumisa. Nada más reconocer a la mujer como la de sus pesadillas cayó desmayada...
No estoy preocupado ahora mismo por ese detalle sino por hacer que Marian vuelva a casa conmigo, quizás no debería haber hablado tanto...

jueves, 5 de enero de 2012

Diario de una Inquietud (vigesimo segunda entrada)

VIGESIMO SEGUNDA ENTRADA

Ramón no ha dejado de repetirme últimamente el miedo que tiene. Esta historia ha llegado demasiado lejos, y pese a saber que nos enfrentamos contra un despiado artistas que sacrifica a niños por el simple hecho de ganar una millonada , jamás pensó que podía acabar con la vida de personas tan cercana como el detective que habíamos contratado.
Nos hicimos con sus servicios gracias al botín hallado en la cueva que había guardado primeramente en la taquilla de mi trabajo. Mucho os estaréis preguntando como narices podía poner en circulación monedas de oro del siglo XVI, pero no hay nada más fácil para alguien que trabaja en un banco para conocer las formas de blanquear dinero y convertir aquella fortuna en bonos que luego utilizaremos como aval para obtener créditos muy sustanciosos en paraisos fiscales. Pero no me entretendré en perderme en detalles, más cuando uno de mis lemas es olvidar las cuestiones de trabajo cuando se esta fuera del entorno laboral.
Gracias a esos créditos pudimos pagar la elevada cantidad del detective que gracias a mis contactos profesionales logré contratar, y es que Sampere Sánchez, había trabajado anteriormente para mi entidad financiaria en un asunto de desviación de fondos por parte de una falsa pyme con un resultado excelente. Sin duda aquel hombre tenía una reputación bastante elevada de ahí sus grandes honorarios. No podremos ni Ramón ni yo quejarnos de su profesionalidad hasta el momento de su muerte, todos los datos que nos pudo conferir nos acercaron de manera más que excelente a nuestro objetivo.
Teníamos la relación de empresas que componían en holding con el cual el artista de la Muerte lograba blanquear el capital obtenido con sus “obras maestras”. Lo llegamos a tener casi todo, excepto su ubicación, lo que me hace temer que la muerte del detective se corresponde con una cercanía a ese dato fundamental que nos permitiría denunciarlo a la policia. Pero sin eso, no teníamos más que papel mojado, pese a que Ramón argumentaba que con eso teníamos bastante para denunciar, no para mi, lo veía insuficiente a la hora de relacionar al individuo con las empresas ya que la investigación había partido de la editorial que yo conociese. Además que como testaferro de este holding estaba un tal Alfredo Solis con domicilio en el Puerto de Santa María o más concretamente en la exclusiva urbanización Vistahermosa, un complejo residencial repleto de inmensos chalets.
Sé que no puedo dejar esto a medias. Ramón me ha abandonado, sus ojos brillan con terror nada por miedo a que su familia sea atacada. Yo no puedo hacer lo mismo, pues sé que igualmente irán a por mi. Lo que creo que ha llegado el momento de cruzar esa linea que separa el mundo cotidiano de lo ilegal, pues si ellos han sido capaces de cruzarlo, no debo yo ser menos...
Os mantendré bien informados.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Diario de una Inquietud (vigesima entrada)

VIGESIMA ENTRADA

Deduzco que muchos aún estarán decididos a saber más acerca del detective, pero he decidido, al menos de momento, que pase lo que pase procuraré por todos los medios de seguir escribiendo de manera lineal lo que va sucediendo, es decir, pienso dejarme de saltos bruscos hacia delante y hacia atrás como he venido haciendo ya que esto tan solo os terminará por confundir y acabaréis ubicando situaciones en lugares temporales que no corresponde.
Hecha dicha aclaración creo que es mi deber ahora el proseguir por donde lo había dejado en la anterior entrada, y no es otra que la idea de entrar en el polvorín militar abandonado del Rancho de la Bola, pero para ello debíamos de estudiar antes sobre plano los posibles lugares donde buscar aquella fortuna. Sin duda fue este el primer problema al que debiamos de enfrentarnos. El lugar era demasiado enorme como para poder rastrear cada centimetro de su lugar, si al menos el manuscrito hubiese contenido algún dato más, hubiese resultado mucho más sencillo.
-No se si esto que te voy a proponer te parecerá una idea descabellada, pero creo que la forma más segura que tendríamos de investigar sería participando en un programa de radio.-planteó Ramón.
-Siento no encontrar la correspondencia entre la radio y nuestra investigación.-cuestioné.
-Perdón, hay veces que no se explicarme bien.-se disculpó.-Muchos fines de semana oigo un programa de una emisora de radio autonómica donde se trata de temas paranormales, y están planteando que dentro de dos semanas, hacer un programa especial donde los oyentes pasarían una noche en lugar llamemosle mágico acompañados de un medium dando informes de lo que sucede en directo.-se explicó.
-¿Un medium con nosotros?¿?Y además involucrar a la radio? Realmente no me hace gracia de dar a conocer nuestra investigación a mucha gente...-resoplé consternado.
-A ver joven.-habló en un tono paternal que me llegó a destestar.-Para comenzar es más sencillo vagar por aquel paraje con un permiso logrado por la radio que entra de manera ilegal, porqué sino a ver como explicamos que hacemos allí sin entramos sin más.-argumentó en su favor.-Segundo, no tenemos ni puñetera idea de cómo encontrar la fortuna, dicho también de paso que no fuese descubierta durante la instalación de la base militar en su momento, de ahí la necesidad de un medium. Y tercero, aunque no menos importante. No tenemos que explicar nada sobre el asunto, nos inventaremos alguna historia fantástica sobre el lugar...Debe de resultarte fácil siendo escritor.-me estremeció al oír este comentario.
-Yo no soy escritor, soy un simple aficionado.-comenté enfadado.-Pero digame, ¿como sabe usted que escribo...?
-Alguna vez que otra me he metido en foros de escritores noveles, y recuerdo haber leído un par de relatos tuyos...-comentó.
-¿Y que le parecieron?-me dejé llevar por la curiosidad.
-Sinceramente las ideas de la historia de los relatos me parecieron sorprendente, además de un lenguaje cuidado, pero...-dudó en proseguir.
-¿Pero?-le animé a seguir impaciente.
-Espero no te moleste, pero los personajes no me resultaron creíble, no se es cómo si no tuviesen alma...-contestó sin atraverse a mirar a la cara.
-Será mejor que sigamos hablando del programa de radio.-cambié radicalmente de tema. Me sentía ofendido al oír que mis historias no eran creíbles.
-No pretendía ofenderte.-notó mi molestia.
-No pasa nada, es una crítica que debo aceptar y punto.-quisé dar por zanjado el tema.
No se atrevió a replicar del tema, aunque tampoco a decir nada, parecía que medía la posibilidad de molestarme de nuevo.
-¿Sinceramente usted piensa que un medium nos puede ayudar?-quise romper el ambiente tenso.
-¿Y porqué no?-contestó con una nueva pregunta.-Siempre buscamos explicaciones lógicas a todo lo que sucede a nuestro alrededor, y en muchas ocasiones creo, que los hechos inexplicables no es que no tengan una respuesta, sino es una que no logramos aún comprender. De momento la sabiduría humana es limitada.-resolvió.
-Pue contacte con el programa.-resolví.-Ya nos buscaremos alguna excusa sobre lo que sucede allí.
Dos fines de semanas más tarde me sentí rídiculo al llevar puesto unos cascos y siendo acompañados por un periodista que decía estar especializado en hechos paranormales que cargaba con un equipo de grabación tanto de audio como de video que según aseguraba nos ayudaría a contactar con cualquier ente presente en la base.
Nuestro argumento fue sencillo a la hora de ofrecernos como corresponsales de aquel programa de radio al decir que ya en tiempo de funcionamientos de la base muchos soldados aseguraban haber visto el espiritu de un hombre vestido de epoca que vagaba por las excavaciones donde se guardaba el arsenal militar. ¡Y vaya si coló! Pero no nos enviaron a un medium tal como esperabamos sino a un periodista. Nuestra idea de poder lograr una idea de hallar la fortuna se había ido al traste. Aquel reportero solo haría hablar sobre investigaciones anteriores y llevarse galones delante de la audiencia muy posiblemente inventando cosas que deberíamos estar viendo.
Ni tan siquiera el termo de café casi completo que me bebí sirvió para que no dejase de dar cabezadas pese a la charla insistente de José Manuel, que era como se llamaba el investigador. La hora de emisión del programa era a partir de la una de la madrugada ( es evidente tratandose de un programa de los denominados de miedo). Pasamos un par de horas de hastío, haciendo un par de conexiones en la que me obligaron a hablar sobre aquello que sentíamos en aquel lugar. No negarñe que tuve que echar mano a la imaginación para no quedar como estúpido.
No fue hasta cerca de las cuatro de la madrugada cuando José Manuel mientras visualizaba las imagenes que enfocaba su camara nocturna percibió unas imagenes que no le cuadraban.
-¡Por favor vengan rápido! ¡Aquí algo no me cuadra!-señaló la pantalla de su ordenador donde se proyectaba la grabación. Una forma blanquecina se mantenía a menos de veinte metros agitándose como si de una llama se tratase.
-Si parece el contorno de una persona.-señaló fascinado Ramón.
-Quizás estemos viendo cosas que no son debido al sueño.-no quise reconocer la evidencia.-Además el programa esta a punto de terminar, no nos dará tiempo a conectar.-hice por justificar mi miedo. Siendo sincero estaba aterrado.
-Si es una alucinación o no deberíamos de acercanos para comprobarlo aunque no entremos en antena ya.-evidenció echándose la camara de foto en ristre.
No dudó en seguirle Ramón. Yo no tuve más remedio que seguirlos, me horrorizaba quedarme solo en aquel lugar por mucho que me atemorizase seguir una luz con formas humanoides...lo más curioso de todos es que sentía que aquello me llamaba por mi nombre...
Debería de continuar escribiendo pero acordarme de aquello a estas horas de la noche me estremece. Será mejor que lo deje para la mañana...