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jueves, 5 de abril de 2012

Espartaco o la Rebelión de los Opromidos

La Semana Santa llega como todos los años con sus mismas rutina que por mucho que se maquillen siguen siendo la misma, al menos aquí en Andalucía, siempre las mismas procesiones y la misma hipocresia de todos los años porque da igual que en el resto del año no hayas pisado una iglesia, o lo que es peor, el resto del año te has portado como un grandisimo hijo de la gran dictadura, pero en esta semana resulta ser el más cristiano y creyente que has pisado la faz de la tierra, todo porque luces ropa nueva queriendo aparentar algo que no eres y encima llevas el pin de tu hermandad en la solapa de la chaqueta. No crítico a los cristianos, sino a la falta de coherencia, me gusta las personas que creen en sus ideales, no simplemente los que lo aparentan...En fin no perderé por derroteros que no llevan a nada.
Como venía hablando en esta semana la rutina nos consume por todos lados incluida la televisión, porque alguien me podrá decir desde cuándo se dejó de emitir un jueves santo "Rey de Reyes", u otros de los clásicos relacionados con Cristo, o similares en el tiempo como "Ben Hur". Por mucho que lo piensen la respuesta será que todos los años ponen las mismas peliculas, aquí en España es un clásico además que el Sabado Santo ponga "Sor Citroën", una reminiscencia a la España más cañí, de aquellos oscuros años de la dictadura que algunos retrogrados miran con nostalgia.
Pero entre todas estas peliculas habrá una que seguiré viendo con la misma intensidad que siempre que no es otra que "Espartaco", pero la clásica, no las versiones modernas. Espartaco para mi será Kirk Douglas, con la dirección del genial Stanley Kubric. Y es que este clásico del cine posee además de sutilezas, como hablar solapadamente de la homosexualidad con esa frase de "¿te gustan los caracoles?", tiene un mensaje que pese a lo épico de la historia es claro, LA REBELIÓN DE LAS MASAS CONTRA LA OPRESIÓN. Pueden que me tomen por un radical al querer un mensaje transcedente pero veo que hoy día es necesario levantarse contra las injusticias que como antaño acosan a los débiles, quizás la democreacia actual maquille el aspecto opresor, pero como dicen el filosofo Hegel, vivimos en una continua dialéctica en la que siempre hay vencido y vencedores. Hoy como en aquella época romana necesitamos de muchos de Espartacos que levanten a las masas, la lástima es que hoy día la manipulación de los medios al revolucionario lo llamarán terrorista y hará que el resto del pueblo tenga miedo de él.
Dejemos de mirar a quien se rebela como alguien peligroso, porque si él se levanta es porque necesitamos un cambio, nos oprimen con reformas laborales, subidas de impuestos, y mil mierdas más que nos consumen día a día, y seguimos callados, cuando deberíamos de decir como en una escena final de la mítica pelicula que a mi particulamente me emociona:"YO TAMBIÉN SOY ESPARTACO" y nos levantamos a la par para ser dueños de nuestros destino ya sea para la derrota o tal vez la VICTORIA.
¿TE QUEDARÁS ESPERANDO A TU DESTINO O IRÁS A POR ÉL?
Seguimos en la yesca...

lunes, 27 de febrero de 2012

Diario de una Inquietud (trigesimo septima entrada)

TRIGESIMO SEPTIMA ENTRADA

Tras la llamada de Marian me lancé como alma que lleva el diablo hasta el coche pese a que una terrible inquietud me recorría la espina dorsal, porque muy probablemente la noticia que fuese a darme decirme no debía de ser otra que nuestra ruptura totalmente definitiva, por lo que deberíamos de ponernos a aclarar temas de papeleo en la repartición o venta de la vivienda que juntos nos habíamos comprado con el dolor mayor que eso provocaba. Era como la sentencia definitiva de que no hay posibilidad de vuelta atrás.
Cuando llegué a casa de sus padres donde habíamos quedado me la encontré sentada en un sillón con las ojeras muy marcada por seguramente noches de imsomnio, y de llanto. Me abrió su madre a quien saludé pero tan siquiera optó por responder, al igual que su padre, que se dispusieron a salir del domicilio. Como siempre Marian era muy reservada con su intimidad incluso con su propia familia.
-Sientáte.-me invitó a colocarme en un sofá próximo a ella.
-Mi amor yo quiero pedirte...-no tuve tiempo a acercarme como pretendía. Quizás el contacto le llegase a enternecer.
-Dejame hablar a mi antes por favor.-me cortó.-Es muy importante lo que quiero decirte.-logró mi asentimiento pese a mi nerviosismo.-Quería decirte que...-pero no pudo proseguir, pues un llanto continuo se alojó en su garganta impidiéndole hablar.
No pude soportar estarme parado como una estatua ante el sufrimiento de la persona a quien más amaba, por lo que me arrojé para abrazarla. No me rechazó, al contrario pareció aceptar de buen grado mi muestra de afecto, quizás por ello pudo balbucear aunque de manera comprensible la noticia que tenía que darme:
-Victor estoy embarazada.-soltó a bocajarro.
Me quede unos segundos sin respiración mientras mi mente procesaba a todo correr la información mientras buscaba una respuesta mi corazón a como debía de sentirme aquello. En mi cabeza se presentaba varios dilemas: no sabía si ella lloraba de emoción porque era lo que más deseaba, quedarse embarazada, o porque al ser mío, y quería perderlo para no tener nada conmigo. Se daban decenas de opciones a la que ninguna sabía darle respuesta. Incluso para mi era algo difícilisimo, pues yo deseaba tanto tener un hijo como ella, pero por otra parte si lo habíamos estado demorando era porque nuestra economía  nos lo impedía. No sabía si reir o llorar.
-No pasa nada, sobre lo que tu decidas te apoyaré.-me mostró ambiguo. Una sola cosa tenía clara, yo quería estar con ella a toda costa.
-Joder Victor, es que no se que hacer.-se zafó de mi abrazo recomponiéndose mientras se secaba las lagrimas.
-Yo solo se que te amo.-le apreté mi mano contra la suya intentando no llorar yo también.
-Esa no es la solución.-me miró intentando mantenerse firme.-No sé que hacer por Dios. Estos últimos acontecimientos contigo me han impactado, no se que creer ni que hacer...Tenía muchísimas ganas de ser madre, pero no se si esta circunstancias son las mejores...-dudó reflejando aquello que yo antes me había planteado.
-Tengamoslo, siempre lo habías deseado.-quise apoyarla porque sabía que su ilusión era tener desecencia.-Yo estaré siempre a tu lado ya sea como tu pareja o simplemente como el padre de tu hijo. Haré todo lo posible por teneros como a reyes.-me sinceré.
Se lanzó sobre mi a volver a llorar, no sabía bien si porque temía retirarse de mi, o tener un hijo como madre soltera.
-¿Porqué me lo pones tan difícil?-gimió.
-Porque por encima de todas las cosas quiero hacerte feliz, me da igual que sea conmigo que sin mi.-le clavé  mi mirada intentado que captase mi sinceridad.
-No puedo estar sin ti, joder.-me besó en los labios.-Aunque lo que me has contado...-se retiró de mi repentinamente como asustada.
-¿Me amas?-me atreví a preguntar sabiendo que podía obtener una respuesta que no podía digerir.
-Pues claro que te amo, sino no me hubiese pasado tantas noches sin dormir.-justificó su amor.
-Hagamos borrón y cuenta nueva. Empecemos de cero.-le sugerí.
Como dos niños nos fundimos llorando en un abrazo que pareció detener el tiempo.
Y ahora que ha pasado el tiempo, ella ha sido quien me ha pedido que por favor averigüé quien es esa mujer de la foto si no quiere acabar loca...

viernes, 13 de enero de 2012

El Reencuentro

Y es que si me gusta algo es dar por saco, y llevar la contraria, más tras escuchar la solemne tontería del Obispo de Córdoba (España) diciendo que si los medios de comunicación y en muchos planes de estudios se viene incitando a la Fornicación. Si tal como lo oyen, un señor que técnicamente debería de estar asexuado perdido (porque a saber lo que realmente hace), le da por hablar sobre "folleteo", aunque con palabras que suena más a pecado mortales en la edad Media, que al simple acto de disfrutar dos cuerpos, porque si, eso es lo que hacen dos personas que según usted fornica, disfrutar de la vida, y no dejarse consumir por dogmas vacíos y sin sentidos.
Quizás con este post me lleve más de un enemigo, incluso se reduzcan las visitas, pero yo no puedo dejar de decir lo que pienso, pues al igual que este señor clerigo tiene derecho a decir eso, yo tengo derecho a decir que se equivoca, eso es libertad de expresión, y si me quieren censurar que me censuren, yo seguiré gritando. Es más como regalo os dejo el relato erótico "El Reencuentro":

Ninguno de los dos habría pensando ni por asomo en reencontrarse. Al menos no hasta hacia  menos de una semana cuando ella por confusión se confundió de número cuando iba a llamar a una amiga. Al otro lado de la línea la voz de él surgió varonil como siempre lo había recordado, a punto estuvo de cortar pero no quiso resultar maleducada, por lo que pidió disculpas por la confusión.
A él se le oyó sonreír al otro lado de la línea, es más, dijo haberse sorprendido por oírla tras más de un año de su separación, era de quien menos esperaba recibir una llamada. Intercambiaron una serie de formalidades sobre como estaban y diversas trivialidades clásica entre la gente que hace tiempo no coincide, pero ambos se dieron cuenta que se sentían bien conversando con el otro.
La charla comenzó a tirar por otros derroteros diferentes hasta acabar con varios picantones recuerdos sobre varios encuentros amorosos entre ambos. Con sinceridad, ella reconoció no haber sentido lo mismo en aquellos menesteres con otros hombres como con él, y él por su parte echaba de menos la pasión desbordada de ella. Con la temperatura elevada, decidieron quedar en un antiguo hotel donde antaño habían disfrutado él uno del otro.
Ella llegó más tarde a la cita. Preguntó en la recepción por la llegada de su amante sorprendida al oír que la esperaba en la habitación 212. Nerviosa tomó el ascensor con la piel de gallina. Ni por asomo hubiese creído tomar del fruto de la pasión que era él.
De manera tímida llamó a la puerta. No tardó en abrirse ni varios segundos cuando al otro lado del zaguán le esperaba él con una sonrisa en los labios. Le tomó del brazo animándola a pasar. Una vez dentro la chocó contra su pecho besándole de manera apasionada.
El gesto se repitió en varias ocasiones, aunque el aliento de los amantes aumentaba por instante de intensidad. Las manos antes tímidas, ora se deslizaban por las nalgas, ora por el pecho, otra por los cabellos. Como las hojas de los árboles fueron cayendo las ropas al suelo dejándolos totalmente desnudos.
Decidido él, le lamió primero el cuello, luego los pezones. Cada vez más abajo, el ombligo delataba la excitación de ella ante el contacto de sus labios por su cuerpo. Con suavidad la sentaron con las piernas abiertas antes de sentir la lengua sobre su monte de Venus, luego con la temperatura aumentó cuando sus labios rozaron su clítoris. No pudo ella reprimir un gemido del placer.
Luego fue ella quien decidió posar sus labios sobre su miembro tremendamente erecto por el simple hecho de verla desnuda ante si. Agarró su cabeza mientras le succionaba su pene hasta llevarlo a la gloria.
Encendidos como llamas, continuó ella llevando la iniciativa tumbándolo en la cama, mientras como si de una montura se tratase, se montó sobre él moviéndose de manera rítmica. Botó con furia sintiendo en cada célula de su vagina el contacto físico mientras gritaba eufórica las cualidades del sexo del hombre.
Luego el la colocó a cuatro patas mientras desde atrás la penetraba con violencia mientras le golpeaba el culo y también le pedía que gritase la frase que ella repetía que tanto le gustaba. Un orgasmo tras otro ella casi se quedaba ronca al disfrutarlo dentro de si.
Luego cambiaron de posición tumbado él sobre ella. Ella excitada le arañaba la espalda como gata en celo. La mujer mordió la oreja de él pidiéndole que se corriese dentro de su vagina. Como un río el reventó de manera desenfrenada soltando todo su semen en ella. Ella complacida le susurró algo que siempre le dio morbo oír, ojala le hubiese dejado embarazada.
Agotados se tumbaron uno junto al otro retomando fuerza antes de volver a comenzar…