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jueves, 26 de enero de 2012

Los rincones oscuros de la literatura

Hacerse oír en el mundo de las letras no es una tarea ni sencilla, ni fácil, ni tan siquiera comoda, porque hoy día los autores no solo deben limitarse a crear una obra lo más perfecta posible, sino que además deben promocionarla para darse a conocer, a excepción de las "vacas sagradas" que pueblan el mundo de los libros, pero el resto debe luchar por dar a conocer su creación, muchísimo más cuando se trata de autores noveles.
No contentos con abandonar el trabajo promocional en manos del autor, aparece una vuelta de tuerca por parte de muchas editoriales que para asegurarse el negocio, usan la ilusión de muchas personas, cuyo afán tan solo es llegar a más gente con su escritura, en la mayoría de las ocasiones sin interés de lucro, a ofrecerle falsas coediciones que en la mayoría de los casos maltratan al autor. Me explicó:
Desde tiempo casi inmemoriales ha existido la coedición según la cual, autor y editorial compartían gastos, aunque el peso de distribución recaía sobre la empresa, quien se encargaba de hacer llegar a las librerias las obras para ser vendidas. Pero en la actualidad, usando la tan manoseada "crisis", en muchos casos estas coediciones consiste en que al autor debe costear una tirada de unos ejemplares que deberán venderse durante la presentación del libro, que si pensáis por un momento, también deberéis organizar vosotros mismos. En la mayoría de los casos son 100 ejemplares, que evidentemente debes encargarte de colocar entre tus familiares y amistades, porque seamos sinceros, un autor que se inicia no tiene seguidores por norma habitual, y de tenerlo no superarán los 20. Esto quiere decir que si no logras colocar tu magna obra, te comes el resto de ejemplares no vendidos, quedando la editorial protegida de cualquier riesgo de perdida económica, ya que solo se comprometen a hacer una nueva edición, de igual cantidad, de venderse ese número mínimo que te han impuesto. En fin que te han tomado por tonto, fuera aparte de que esos libros que no has logrado vender te puede suponer la gracia de unos 1000 euros cuanto menos.
La otra opción que vas teniendo es la autoedición, pero esta se acrecenta aún más en cuestión de gastos, a no ser que lo realices por internet y lo vendas de forma gratis en formato ebook, porque si piensas llevarte alguna comisión vete olvidando, ya que al ser libros bajo demanda, puede salir por 20 euros, que evidentemente alguien que no te conoce no comprará.
Personalmente pienso que la democratización de la literatura viene de permitir las descargas gratuitas, y la autopromoción, porque nadie como tu conoce la obra como para luchar por ella. Una vez seas conocido y tu obra sea haya expandido, si es aceptada, logrará que las editoriales tradicionales se fijen en ella, ya que ven tu tirón, y quiera que no, la gente sigue gustando de leer en papel. Ejemplos son obras como "Apocalipsis Z", a la que más de una vez he hecho referencia, de como un blog pasó a ser libro.
Con esto no pretendo desanimar a nadie, sino hacer ver, que sino es a base de esfuerzo no llegas a nada, y que no nos dejemos embaucar por falsos cantos de sirenas que se nos vende.
Seguimos en la gresca

lunes, 16 de enero de 2012

Voy a matar y no pienso echarme atrás en ello...

Así de claro y conciso como es el título es aquello que me propongo. Pienso asesinar, pero no pienso ocultarlo como harían otros, lo hago a las claras, sin mascaras, sin tapujos, sin coartadas que me amparen, y es que podré pecar de muchas cosas, pero en este caso no pienso ser un cobarde. Voy a matar de cara, a plena luz, como hacen los valientes, y es que muchos murmuran lo que yo voy hacer y no ejecutan. Yo sin embargo lo clamó a través de la red.
Voy a matar porque estoy cansado, porque me hastía aquello que odio, y no es otra cosa que ese mito de que para triunfar en la literatura tienes que crear un cliché, un personaje, que en muchas ocasiones tan siquiera tiene nada que ver con la personalidad real del autor, sino es un papel que las editoriales les cuelgan para lograr más venta. Me explicaré mejor:
Hoy día para comenzar para dedicarse a la literatura, es casi condición indispensable ser periodista, ya que se les supone cultivado en el uso del lenguaje debido a su profesión pero permitanme decirles, que en muchas ocasiones los textos de muchos de ellos, son dignos de analisis por parte de un profesor de prescolar, ya que muchos no solo les cuesta escribir sino hablar. Como consecuencia de esto, el periodista ahora reconvertido en escritor, debe opinar, y ser polémico, no vale con observar la actualidad con cierto analisis crítico, sino que en muchos casos, casi sin pasión se posicionan de manera desmesurada en un extremo u otro. O bien eres un carca conservador, o eres un rojillo concienciado, cuando en muchos casos tan siquiera tienen contactos con el pueblo llano, y se dedican a hablar de política y libertades apoltronados en sus chalet, mientras la gente sufre, que sabrán ello. Lo mismo que les ocurre a aquellos escritores que van de filosofos de la vida, de carpe diem, buen rollista, que te proponen que disfrute de las pequeñas cosas, mientras pasea por la ciudad en su coche de alta gama disfrutando de su fortuna, que no precisamente de la sonrisa de un niño, o de acariciar un perro, y es que manda cojones, así como lo oyen, manda cojones.
Una vez resulta la genesis de todo autor casi indispensable toca logra captarlo dentro de un género, es decir, o bien ser el escritor bohemio, despistado, que durante las presentaciones hace como que se va a Babia, dándole así un aire de romántico del siglo XIX, mientras viste de forma retro, mucho de ellos, apuntado de mala forma al rollo gafapastero, mientras que otros tantos, son los intelectuales, que cada vez que habla afirman sus palabras intentado crear dogmas de fe, y que no solo conformes con eso se muestran inaccesibles al público, ya que él esta en un altar que no se puede tocar, ya que de hacerlo el pobre desgraciado que lo haga, logrará verse maldito por esto autoproclamados dioses.
Son tantas las tonterías que se mueven, que hay veces que en lugar de matar cliches como estos, me entran ganas de asesinar mis propias obras, que por culpa de majaderos e iluminados caen en el obstracismo, aunque no sin reconocer mi falta de talento, aunque si se de otros tantas personas, que luchan, que escriben, que se rompen literamente los cuernos por sus obras, el mejor ejemplo está en muchas de mis entrevistadas que solo quieren el reconocimiento del público no a través del aplauso, sino de la lectura de sus libros, que al fin al cabo es lo que alimenta sus egos, pues en el fondo, todo escritor tiene su punto de egolatra.
Pensaba asesinar a Diario de una Inquietud y el blog, pero no me da la gana de que me ganen la partida, que muchas gentes que merecen darse a conocer no puedan hacerlo, como nos evitan las editoriales. No lo haré, porque como dije a final de año, este es el año de la lucha, el año de enfrentarse, porque mejor escritora puede ser una limpiadora, al menos que seguro que le pone más pasión, que cualquier periodista creído que piensa que por ser él tiene a los lectores ganados. Se equivoca si piensa que es tan fácil, nosotros somos la llama donde arderá...
...Seguimos en la gresca...