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sábado, 3 de febrero de 2018

Feminismo de salón (PATENTE DE ESKORZO)


¡Me jode terriblemente la hipocresía social! Pese a la cantidad de pasos que se siguen dando por la igualdad aún queda un camino muy largo por recorrer, básicamente, porque a pesar de que la población en general, particularmente la masculina, se muestra partidaria de la lucha feminista, lo hacen de cara al tendido. Y si no me creen pondré ejemplos:
  • Aún sigue prevaleciendo el apellido paterno con argumentos tan inútiles y machistas como. "No quiero que se pierda mi apellido". ¿Acaso un apellido es un objeto de valor? ¿Y por qué si se puede perder el de la madre?
  • Comentarios como si yo creo en la igualdad, yo colaboro en casa. Otro error de bulto. No consiste en colaborar consiste en compartir. ¿O acaso tu ensucias menos?
  • En ámbitos como el laboral, me fastidia mucho hechos como: si yo me dirijo a mis empleados como trabajadoras y trabajadores, pero a ellas le sigo pagando mucho menos.
  • En cuestiones políticas, ver a políticos decir que la brecha salarial entre géneros no es un tema importante a tratar, o ver como las propias políticas que no luchan por acabar con estas desigualdades, pero igualmente siguen pidiendo el voto femenino jurando que lucharán por sus derechos.
Y la lista de ejemplos podía ampliarse hasta el infinito. Sé que tal vez yo no sea el mejor ejemplo, pero trato de pulir mis fallos. Sin esfuerzo nos quedamos en lo que yo llamo un feminismo de salón. Seamos claros, usar un lenguaje inclusivo no sirve de nada si no viene acompañado de hechos. Hablar resulta sencillo, asumir lo que se dice es lo complicado.
Seguimos en la yesca.