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martes, 7 de agosto de 2018

Mundo y lenguaje (Reseña del Informe Monteverde de Lola Robles)

Cuando alguien se enfrenta a la lectura de algunos de los libros de Lola Robles tiene la seguridad de que está ante una obra que te cautivará, y sin duda eso mismo me ha sucedido a mí. Tras descubrirla, gracias a la recomendación del incombustible editor Israel Alonso, en "El árbol de Sefarad", tuve claro que volvería a leerla porque gracias a una prosa sencilla y acogedora logró captarme. Y ha sido con "El Informe Monteverde" con el que me ha terminado de conquistar. 
Más allá de una prosa sencilla a la par que elegante, Lola Robles despliega su capacidad para crear un mundo en tan pocas páginas, pues sinceramente, la novela se te hace corta. En tan poco espacio es capaz de describirnos tanto el planeta Aanuk como a sus habitantes, así como el lenguaje de los mismos, que se convierte en el eje vertebrado de la novela. Sin duda Lola nos muestra su condición de filóloga para demostrarnos la importancia cultural del lenguaje. El lenguaje es sin duda el eje vertebral del pensamiento y la concepción de la realidad. Pero no os penséis que es un tratado. La autora es capaz de convertir algo tan complejo como el lenguaje en una novela atractiva.
El argumento es el siguiente:
La poderosa Sociedad para el Estudio de las Lenguas Interestelares encomienda a Rachel Monteverde la investigación sobre el remoto planeta de Aanuk. Allí habitan dos especies que apenas se relacionan entre sí: los aanukiens, nómadas y alegres, y los misteriosos fihdia, cuya ceguera congénita y vida en las cavernas los aísla de sus compañeros de mundo y, a su vez, del resto de especies de la galaxia.
Fragmentos del informe se intercalan aquí con entrevistas y el cuaderno personal de la doctora, cuyas impresiones sobre el planeta, junto a la dificultad al traducir lenguajes y costumbres de estos pueblos, no solamente terminan por transformarla a ella, sino que suponen un ejercicio de exploración en la esencia de los vínculos humanos.
Añadir a todo esto que la edición de Crononauta, que se ha encargado de reeditarlo apostando por una escritora que debería ser obligatoria de leer, es muy cuidada. Con ilustraciones que acompañan al texto para hacerlo aún más atractivo.
Y después de decir todo esto os animo a que si aún no lo tenéis os hagáis con un ejemplar YA.