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lunes, 18 de noviembre de 2013

Libro levántate y anda...

"Era el atardecer de un día cualquiera en una librería cualquiera, apareció un lector. En nada destacaba su aspecto en comparación con otros similares a él, de su misma especie, pero este contaba con una particularidad especial, se hallaba sin lectura, pero no iba buscando los libros que todo el mundo lee, aquellos que la publicidad te mete entre ceja y ceja, aquellos libros famosos porque sus compañías se han gastado una pasta gansa en que aparezca en los medios y moverlos a través de los blogs, así como a su autor. Sin embargo sin dejarse apabullar por aquel olor a recién lavado, recién estrenado en las listas de éxito, rebuscó en las estanterías alguna historia diferente, alguna historia que no fuesen manidas, y halló "Las Puertas de las Rimas", y como un Jesucristo moderno le dijo, levántate y anda, porque aunque no seas novedad te puedo leer y disfrutar, porque aunque no lograron que aparecieran reseñas sobre ti, yo hablaré de ti  a todo el mundo porque es la única forma de que te conozcan sin estar sujeto a la publicidad...y así fue como este libro fue de nuevo conocido por todos los lectores que no se dejan llevar por el mercantilismo y la novedad..."
¿Y a qué viene esta petardada os preguntaréis la inmensa mayoría? Pues porque los lectores somos cosechadores de temporada, consumidores del instante, y aquellos libros que ya no están en portada no nos interesa, pero mi pregunta es: ¿por qué no darle una oportunidad a lo antiguo? Si nos rigiésemos siempre por esta premisa estúpida de solo consumir lo actual, no existirían clásicos, lo mismo que si solo nos fiamos de la publicidad, jamás compraríamos el libro que te recomendó un amigo, o un familiar, por eso os pido un favor, si oiste al menos hablar de algún libro, compártelo diciéndolo o por una red social, no dejes que ese libro caiga en el olvido, y si lo haces de "Las Puertas de las Rimas", doblemente agradecido...