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viernes, 23 de mayo de 2014

Antílopez

He de reconocer abiertamente que no tengo ni pajolera idea de lo que se lleva hoy a nivel musical. Hace años huí de la radio formula como quien oye del mismo Satán, y es que sus canciones no se ponen de moda porque realmente guste, sino porque te la repiten hasta la saciedad, te taladra el cerebro y acabas tarareándola como un supremo gilipollas...Además, ¿por qué todo suena exactamente igual? Misma base rítmica, misma temática en las letras, y hasta el mismo tono de voz, sino fuese porque lo dicen yo diría que siempre canta el mismo, es decir Bisbal...
Como podéis comprobar soy un tanto selectivo con la música, tampoco me voy a colocar la medalla de melómano entendido, ni de escritor intelectual amante de Mozart, pero me gusta oir música que me merezcan la pena, y entre estas se halla de la que voy hablaros, la que fabrica (nunca una palabra le vino también a un texto como esta aquí) Antílopez. 
Fue una compañera de trabajo quien me dio a probar el trabajo de este duo de cantautores onubenses, o como ellos mismos se consideran en una de sus canciones "Cantautores suicidas". Como la misma droga la primera sensación fue de satisfacción plena al oírlo y pronto hubo mono por oír más temas suyos. 
Quienes no los conozcáis os preguntaréis que clase de música hacen, pues según su propia definición, Chiripop Absurdo Depresivo, o para que lo entendáis mejor canciones sencillas pero con mucho mensaje en su interior, amenizadas con toques de humor, y notas musicales inspiradoras. Además no queda hay la cosa, pues si hay un lugar donde oír sus canciones es en directo, solo ellos con sus guitarras, y un espectáculo que a muchos les recordará a los antiguos vodevil, cargados de humor, y de dos showmen como la copa de un pino.
Ten cuidado una vez que lo oyes quedarás infectado por el virus Chiripop.