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viernes, 12 de septiembre de 2014

No te hace falta nadie más que TU...

¿Me estabais echando en falta? Tras una larga ausencia, no solo en el blog, si no en las diferentes redes sociales, vuelvo a la carga, quizás no tanto para invitaros a leer una y otra vez alguna de mis novelas, en parte ya me he cansado de eso, sino para compartir reseñas de los libros que voy leyendo, algún relato, o cualquier idiotez que se me pase por la cabeza. Este periodo sabático, me ha servido para dejar de ser pretencioso y comprender que quien tenga ganas me leerá sin más sin necesidad de ir en su busca, pues si creo cosas de interés es posible que se acerque, o no...quien sabe.
Y para romper el silencio, que mejor tema para hablaros que la formación, pero no una formación convencional, reglada, autoritaria, y dirigida, sino una formación autodidacta. Cada día estoy más convencido que las cosas que mejor se aprenden son las que surgen por iniciativa propia, sin necesidad de maestros ni entendidos que te tengan que decir lo que debes aprender. No pretende filosefear en este instante sobre educación, doy por hecho que quizás no es lo que tengáis más ganas de leer, pese a que la educación, es un tema que me apasiona. Si hablo de autoformación, es para trasladarlo al mundo de la literatura, como siempre hago, pues para eso este blog se honra de hablar de este noble arte.
Personalmente no creo en los talleres literarios que prometen crean escritores, si crean algo no son más que replicantes del escritor que imparte el curso, o bien crear un cliché de novela. No estoy en contra de este tipo de formación, pero pienso que la mejor manera de escribir, y sobre todo de forma original, cosa que hecho muy en falta en estos tiempos, es mediante el ensayo-error. Este método no se da en cursos, ya que los cursos te muestran como debes escribir una novela (según muchas veces valores comerciales), no a experimentar. Quizás si gente como Cortázar se hubiese apuntado a esta clase de cursos, jamás hubiésemos tenido Rayuela...
Además el autor autoformativo, no se encierra en una habitación a escribir ocho horas, porque sabe que le puede pasar como a los políticos, que de tanta soledad acabe desconectado de la realidad. Los personajes de verdad se logran de vivir la vida, de conocer a gente, pero no por redes sociales, sino in situ. También viajar ayuda, o simplemente disfrutar y padecer la vida, porque en definitiva los libros sean del género que sean, hablan de eso de la vida.
Por eso, no me habéis visto últimamente por red social alguna (hasta perdí seguidores), pero creo que la misión de un autodidacta literario es vivir, en mi caso me casé, viajé, y sobre todo leí, porque en definitiva es de quien mejor se aprende.
Así que no dejes en manos de nadie tu formación, experimenta, prueba y autogestionate.
Seguimos en la yesca...