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jueves, 25 de septiembre de 2014

Valores perdidos...

No hay nada como oír música para que se activen ideas, pero cuando hablo de música, no hablo de los hits con los que nos bombardean en la radio, sino la música que tiene contenido, y no se limita a tener un ritmo bailón para poder bailar contigo...Como ya sabéis la música es una parte fundamental en mi obra, sin banda sonoras no concibo cierto pasajes de mis obras, pero al igual que me ayuda a escribir, me ayudan a reflexionar, y el otro día oyendo una canción de Antílopez titulada: "Hijos de España", vi cuanta razón tenía su letras...
Esta sociedad ha cambiado los valores tradicionales, aquellos que hacían a las personas precisamente humanas, por otros valores impuestos por el Capitalismo. Habrá quien dejé de leer por considerar este discurso un tanto pasado de moda y antisistemas, pero nadie me negará que ya nada es lo que era, no hay que echar más que una mirada alrededor. Las personas no son valoradas por sus cualidades y aptitudes, sino por el número de cero de su cuenta corriente. Puedes ser la persona más afable y generosa del mundo, o quizás el más inteligente, pero si delante tuya hay un tonto con dinero olvídate de que la gente aplauda tus capacidades...
Hemos confundido el materialismo con felicidad. A cuento más tengo más feliz debo ser. No nos conformamos con tener un coche, necesitamos el más rápido. Una casa donde vive es poco pudiendo tener una mansión, y así en repetidas cosas de esta vida. Se nos olvidó encontrar la felicidad en la autosuperación, en el aprendizaje, en hacer feliz a los que nos rodea ( y no necesariamente con dinero), pero eso ha dejado de tener valor.
Como no podía ser de otra manera, mis reflexiones siempre alcanzan la literatura. En los tiempos actuales hemos confundido cantidad con calidad, es decir, pensamos que un libro por ser el más vendido necesariamente tiene que ser bueno. Solo confiamos nuestra lectura al conocido, porque nos da miedo la innovación. Estamos acomodados a tener todo hecho, incluso la recomendación de leer tal o cual cosa.
Con esta reflexión no busco ser leído, ya me di casi por vencido, solo pediros que seáis más crítico a la hora de elegir vuestra lectura. Quizás el trabajo realizado por un autor desconocido sea mayor a la hora de hacerte llegar su obra que la de las vacas sagradas que muchas veces se limitan a poner su nombre...