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jueves, 9 de octubre de 2014

Feedback

Cuando un autor se sienta a crear un libro lo hace en soledad, sin intermediario. Rebusca en su propio yo aquellos elementos necesarios para crear su obra. La imaginación no es más que el resultado de la experiencia: de lo que vives, de lo que hablas, de lo que ves, y sobre todo de lo que lee...pero siempre está solo. Una vez finalizada su obra, corregida, es hora del juicio. Son los lectores quienes se encargan de juzgar el fruto de su trabajo. ¿Pero de qué sirve juzgar una obra si su autor no conoce la opinión de sus lectores?
Antaño cuando no existían internet, el autor solo conocía la opinión del público, o mediante las malditas listas de ventas (aunque estas no reflejen los sentimientos del lector), o mediante el rápido comentario de los seguidores durante la firma de un libro. Así de triste en cierta formas. La opinión sobre una obra se limitaba a un crítico, que dependiendo de su afinidad con tu persona, se encargaba de alabar o desmontar tu labor, pero no era una imagen representativa del autor...
Pero en estos tiempos, es fundamental el feedback. ¿Qué es el feedback os preguntaréis? El feedback es la retroalimentación entre autor y lector, y viceverza, o dicho de otro modo, la opinión del lector ayuda a mejorar su obra al autor, y el lector logra con este gesto leer una novela de su gusto. Así de sencillo sin más trampa ni cartón. Y la mejor representación de la retroalimentación se halla en el Lector Cero o Beta, de lo que ya os hable en una ocasión anterior. 
El lector beta lee la obra en el estado más puro de su germen. Conoce la idea original del autor antes de que sea retocada. Mediante la colaboración de este tipo de lectores la obra se pule para convertirla en perfecta. Muchos alegan el uso de esta clase de lectores a una falta de confianza en su obra, o una falta de imaginación, o una necesidad comercial, pero personalmente creo que simplemente ayudan al autor a ser mejor.

Dígame que sentido tiene escribir si finalmente nadie te va a leer, si no vas a conocer la opinión de los lectores tan siquiera una vez sea editada tu obra. No nos engañemos, el autor sin lector no es nada. El lector es la razón de ser de la escritura. Por eso es necesario el feedback, la retroalimentación. Autor y lector nos necesitamos mutuamente.
Por eso no duden, comenten mi obra, mis escritos, estaré encantado de responderles y perfeccionarme con sus ideas.