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lunes, 11 de mayo de 2015

Otras formas de inspirarte

Hay quienes me han llegado a reprobar el artículo donde invitaba (que yo no obligo a nadie, quede claro), a buscar la inspiración directamente copiando lo que habían hecho otro, al fin al cabo el noventa por ciento de los autores, el cien por cien cuando se trata de un autor cutre. Pero como en este curso para escritores cutres, no somos nada pretenciosos, y nos gusta dar alternativas a nuestros padawan (ya está bien de usar palabras tan pedantes como alumnos o pupilos), hay van una serie de consejos acerca sobre encontrar la inspiración para escribir vuestra próxima obra maestra, un autentico bestseller que hará temblar los pilares de la industria del libro, así como amenazará a todos los poderosos de la tierra, (creo que sin quererlo habéis descubierto mis intenciones ocultas con esto de la literatura), sea como sea estas son:
  • La primera, aunque tal vez por cansada y aburrida descartemos, es documentarse acerca de un tema que pueda llegar a apasionarte. Pero eso supone convertirse en una rata de biblioteca, quedarte más blanco que un choco, y como ya sabéis es la apariencia lo que vende de un escritor cutre, nunca lo olvidéis.
  • También podéis optar por un clásico, esperar a las Musas, o ir directamente en su búsqueda, aunque esto último suponga cansarse puesto que nadie tiene ni idea de que lugares frecuentan estas señoras, ni como son, solo tenemos un dato: las cabronas suelen correr mucho más que tu, porque yo al menos nunca las he alcanzado.
  • Entre las opciones más glamourosas se halla el vivir tal como lo harían los personajes de tu novela. Esta técnica ya fue usada por los autores del Naturalismo para darle mayor credibilidad a sus obras. La historia se desarrolla en la India, pues vete allí, si el personaje le gusta fornicar, tenlo tu antes, y si tus protagonista viven en un vertedero, pues manda directamente a otro para que te cuente la experiencia. Recuerda que tu eres un escritor cutre, no debes perder tu aspecto.
  • Y por último podéis recurrir a una de las técnicas más antiguas, el uso de sustancias. No es necesario que busques al camello de tu barrio, simplemente usa cosas que tienes a manos. Os pondré varios ejemplos: inhala un calcetín usado por tu hermano después de venir del gimnasio, o directamente comete un yogur caducado, preferiblemente que este verde, al menos con esto si no logras una historia de fantasía, si lograrás contar una buena historia sobre urgencias y hospitales.
Como veis las técnicas son variadas, pero si se me pasó alguna lo mejor serás que tu nos las cuente en un comentario.