Páginas vistas en total

sábado, 20 de junio de 2015

Dorar la pildora


A quienes creían que el curso para escritores cutres se había terminado, que ni se le pase por la cabeza, aún hay muchas lecciones que aprender, y mucho coñazo que dar. A quien tenga a bien hoy comienza una nueva lección que habla como no de cuidar tu novela.
Bien es cierto que el escritor cutre goza de una alta autoestima. Las obras salidas de tu mente rozan la perfección. Serán un éxito de ventas nada más sea editada. Aún así puede que en un momento dado, o bien mengua tu confianza, o tengas ganas de saber antes de que llegue al gran público que opinan de tu obra. Y es por esta razón de que hoy os daremos una serie de pautas a la hora de elegir lo que se ha pasado a denominar como lector beta, lector cero, o como narices quieran llamarlo:
  • Primero cuanto más conocidos sean estos lectores mejor. Evita a desconocidos. Ni tu familia, por la cuenta que les trae, ni tu pareja, sino quiere verte de morros varios días, ni tus amigos si quieres que le invites a caña, se atreverán a decir nada malo sobre tu arte. Personalmente creo que la persona ideal es tu abuela. Ella siempre te verá como un ser perfecto al igual que todo lo que tu hagas.
  • Evita  a la gente crítica. Esto incluye a gente que le gusta poner pega a todos, a sabiend@s, y enteradilll@s que puedan destrozar tu obra, Tu no necesitas que te tiren piedras a tu tejado. Si has creado tu libro es que sabes más que esos lectores mediocres que se creen que por leer más que la media pueden destrozarte.
  • Lo importante y fundamental es que quien vaya a ser tu lector beta te doré la píldora. Alguien capaz de ensazarte tan solo al ver tu nombre escrito en la portada del libro. Alguien capaz de luchar contra los detractores que siempre aparecen. Alguien capaz de poner tu ego a la altura de las nubes.
Aunque después de pensarlo mucho, no hay nadie mejor que tu para ser tu lector beta. ¿Quién es más conocido que tu, que menos vaya a hacer autocrítica, y que más defienda tu arte? Así que ya sabes, si das a juzgar tu obra antes de publicarla que solo sea para aparentar falsa humildad...