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sábado, 20 de junio de 2015

Dorar la pildora


A quienes creían que el curso para escritores cutres se había terminado, que ni se le pase por la cabeza, aún hay muchas lecciones que aprender, y mucho coñazo que dar. A quien tenga a bien hoy comienza una nueva lección que habla como no de cuidar tu novela.
Bien es cierto que el escritor cutre goza de una alta autoestima. Las obras salidas de tu mente rozan la perfección. Serán un éxito de ventas nada más sea editada. Aún así puede que en un momento dado, o bien mengua tu confianza, o tengas ganas de saber antes de que llegue al gran público que opinan de tu obra. Y es por esta razón de que hoy os daremos una serie de pautas a la hora de elegir lo que se ha pasado a denominar como lector beta, lector cero, o como narices quieran llamarlo:
  • Primero cuanto más conocidos sean estos lectores mejor. Evita a desconocidos. Ni tu familia, por la cuenta que les trae, ni tu pareja, sino quiere verte de morros varios días, ni tus amigos si quieres que le invites a caña, se atreverán a decir nada malo sobre tu arte. Personalmente creo que la persona ideal es tu abuela. Ella siempre te verá como un ser perfecto al igual que todo lo que tu hagas.
  • Evita  a la gente crítica. Esto incluye a gente que le gusta poner pega a todos, a sabiend@s, y enteradilll@s que puedan destrozar tu obra, Tu no necesitas que te tiren piedras a tu tejado. Si has creado tu libro es que sabes más que esos lectores mediocres que se creen que por leer más que la media pueden destrozarte.
  • Lo importante y fundamental es que quien vaya a ser tu lector beta te doré la píldora. Alguien capaz de ensazarte tan solo al ver tu nombre escrito en la portada del libro. Alguien capaz de luchar contra los detractores que siempre aparecen. Alguien capaz de poner tu ego a la altura de las nubes.
Aunque después de pensarlo mucho, no hay nadie mejor que tu para ser tu lector beta. ¿Quién es más conocido que tu, que menos vaya a hacer autocrítica, y que más defienda tu arte? Así que ya sabes, si das a juzgar tu obra antes de publicarla que solo sea para aparentar falsa humildad...

sábado, 17 de marzo de 2012

Diario de una Inquietud en Amazon

Como aparecía en un post anterior quería poner a vuestra alcance la obra completa de Diario de una Inquietud, pero tal vez, quizás el método de pago, pienso que os crearía desconfianza, es por ello, que he decidido subirlo a Amazon para que lo tengáis disponible sin dificultad: http://www.amazon.es/s/ref=nb_sb_noss/277-0135566-7499200?__mk_es_ES=%C5M%C5Z%D5%D1&url=search-alias%3Daps&field-keywords=diario+de+una+inquietud. El precio apenas supera los 2 euros, que como os expliqué en la ocasión anterior va destinado a mejoras en el blog, y ha lograr nuevos articulos con los que poder sorprenderos en futuros concursos.
Para quienes aún no conozca la trama aquí vuelvo a dejar el book trailer:

jueves, 15 de marzo de 2012

Ser escritor...o perecer en el intento

Es curioso pero quizás sea a la más altas horas de la noche cuando la mente se vuelve más clara a la hora de reflexionar sobre cierto hechos, o tal vez no sea que la falta de sueños te hace ver las cosas de otra forma, pero si me he dado cuenta de algo es que hoy día no basta con escribir una buena historia para captar la atención del público, ni tampoco con otro tipo de cosas, me explicó:
Quizás haya sido durante los últimos tres años cuando me he tomado algo más en serio el hecho de hacer llegar mis obras al público. Obviada en muchas ocasiones la idea de la via tradicional de usar las editoriales, aunque no creáis que no la he usado, lo que pasa es que los resultados han sido negativos, he ido trabajando la idea ampliamente elaborada de usar internet como manera de dar a conocer mi obra, como siempre he dicho más movido por una intención de compartir, de ser leido, más que fines lucrativos, pues a la vista está que durante mucho tiempo he venido a tener mis obras en descarga gratuita.
Pero lo que he venido comprobando es que por mucho que uno trabaje en autopromocionarse necesita de la suerte, o más de al menos un grupo de adeptos, en el significado más inocente de la palabra, que hagan circular lo que creas, detalló:
Muy posiblemente mis escritos no merezcan la pena ser leídas ni las primeras cinco palabras, pero lo que no entiendo es como, tan siquiera se logre la participación en un concurso donde se regala un libro de manera gratuita, si participan en su mayoría son amigos que se ven más en el compromiso que en el gusto real de participar, de ahí que venga a hablar de suerte en esto del mundo de la escritura.
Sinceramente ya no se que hacer para captar la atención, ya que viendo la estadisticas del blog, cuando hago aparecer un capitulo de la novela-blog "Diario de una Inquietud", apenas es leída por un par de personas que quizás hayan cliqueado el post por error.
Ya se que cómo se habla en muchas páginas que hablan sobre como promocionarse dicen que escribir post hablando de lo triste que acaba resultando nuestros logros no es algo que ayuda, yo en esta ocasión he necesitado expresarme, porque tal vez ando en la inoperancia de no saber que seguir escribiendo tanto en una nueva novela, en la que me surge dilemas como ciencia ficción o misterio, aunque también me planteo que para qué si nadie lo va a leer, o en el blog sobre crear post que nada tengan que ver con reseñas como el que habla de peliculas basada en libro, ya que remarco lo mismo, nadie al fin al cabo acaba leyendolos...
No se como llamar ya vuestra tensión, no se si tendré que desnudarme, o poner mi culo en promoción para que me visitéis, pero lo que sé es que para esto de la escritura se debe contar con suerte, ya que he visto obras por la red que han sido aclamada, y que son de dudosa calidad literaria, pero ya se sabe lo que dicen, que la suerte está para quien la busca...o no.
Seguiremos en la yesca...si el carisma lo permite.

lunes, 20 de febrero de 2012

A la hora de crear...

No hay nada más incierto en el mundo del escritor que enfrentarse a nueva historia, el lograr articular una trama que no solo logré el enganchar al lector, sino también al propio autor, o al menos ese es mi caso. A continuación os hablaré de como es mi proceso creativo, ya que la mejor manera de conocer muchas veces una historia, es sabiendo quien la escribe, aunque evidentemente no es indispensable, aunque ayuda mucho sin lugar a duda. Aparte quiero quizás quitarme ese cariz impuesto de autor hermético que nada tiene que ver conmigo de ahí mis ansías de compartir esta entrada. Todo lo que contaré siempre es referido a mi persona sin ganas de generalizar el contexto.
Como ya venía diciendo hace apenas unas lineas lo primero que uno debe encontrar es una trama que goce de interés. Para mi es fundamental porque si no es imposible mantener la motivación de seguir escribiéndola, porque tal vez a uno se le puede ocurrir la mejor novela de todos los tiempos que inmediatamente se convierta en un best-seller, pero que queréis que os diga, y posiblemente por ello no tengo éxito, si la trama  no me convence no la puedo seguir.
 De la mano de lo anterior necesito que la trama posea mucha vida. Habrá quien consideré este hecho como obvio, pero al referirme a ello no me refiero a que goce de "intringulis" como decimos por el sur, sino que sea capaz de fluir por si  misma sin necesidad de forzarla. No se si me explico, pero con esto quiero decir que por ejemplo cuando un personaje se enfrenta a una situación no solo se me venga una acción, sino varias donde elegir.
Y mucho preguntarán que de dónde se sacan estas tramas, pues yo os puedo decir que la imaginación de la que tanto se habla, no es más que hacer un batiburrillo de todos los pensamientos del autor, es decir, una nueva historia es una mezcla de lo que se lee, lo que se vive, lo que se siente, se oye. Realmente los autores (si se me puede denominar así) no inventamos nada nuevo solo movemos las piezas del puzzle de la realidad para encajarlo de manera diferente sin que por ello se estropee la imagen final. En mi caso todas esas figuras las recopilo en un cuadernillo para llegado el momento esculpirlo y darle forma como si de un trozo de piedra se tratase dispuesto a llegar a ser una escultura.
Y por supuesto las novelas tienen mucho de uno mismo. Como muestra un botón, Diario de una Inquietud, tiene muchas cosas fantasiosas, irreales, que por normal general no deberían de pasar en la realidad, pero lo que es el personaje de Victor contiene gran parte de mis anhelos, mis miedos, mis sentimientos, etc. Aunque no soy yo, que quede claro, es un alter-ego. También están mis gentes, mis amigos, mi amor, incluso mi ciudad a la que honró, que de una manera u otra también contienen su alter-ego.
Son tantas las cuestiones de la creación que no me quiero alargar de momento. Ya habrá tiempo para contaros pequeños "secretillos" de creador, pues como decía en las andaduras de este blog, seguimos en la yesca...

jueves, 26 de enero de 2012

Los rincones oscuros de la literatura

Hacerse oír en el mundo de las letras no es una tarea ni sencilla, ni fácil, ni tan siquiera comoda, porque hoy día los autores no solo deben limitarse a crear una obra lo más perfecta posible, sino que además deben promocionarla para darse a conocer, a excepción de las "vacas sagradas" que pueblan el mundo de los libros, pero el resto debe luchar por dar a conocer su creación, muchísimo más cuando se trata de autores noveles.
No contentos con abandonar el trabajo promocional en manos del autor, aparece una vuelta de tuerca por parte de muchas editoriales que para asegurarse el negocio, usan la ilusión de muchas personas, cuyo afán tan solo es llegar a más gente con su escritura, en la mayoría de las ocasiones sin interés de lucro, a ofrecerle falsas coediciones que en la mayoría de los casos maltratan al autor. Me explicó:
Desde tiempo casi inmemoriales ha existido la coedición según la cual, autor y editorial compartían gastos, aunque el peso de distribución recaía sobre la empresa, quien se encargaba de hacer llegar a las librerias las obras para ser vendidas. Pero en la actualidad, usando la tan manoseada "crisis", en muchos casos estas coediciones consiste en que al autor debe costear una tirada de unos ejemplares que deberán venderse durante la presentación del libro, que si pensáis por un momento, también deberéis organizar vosotros mismos. En la mayoría de los casos son 100 ejemplares, que evidentemente debes encargarte de colocar entre tus familiares y amistades, porque seamos sinceros, un autor que se inicia no tiene seguidores por norma habitual, y de tenerlo no superarán los 20. Esto quiere decir que si no logras colocar tu magna obra, te comes el resto de ejemplares no vendidos, quedando la editorial protegida de cualquier riesgo de perdida económica, ya que solo se comprometen a hacer una nueva edición, de igual cantidad, de venderse ese número mínimo que te han impuesto. En fin que te han tomado por tonto, fuera aparte de que esos libros que no has logrado vender te puede suponer la gracia de unos 1000 euros cuanto menos.
La otra opción que vas teniendo es la autoedición, pero esta se acrecenta aún más en cuestión de gastos, a no ser que lo realices por internet y lo vendas de forma gratis en formato ebook, porque si piensas llevarte alguna comisión vete olvidando, ya que al ser libros bajo demanda, puede salir por 20 euros, que evidentemente alguien que no te conoce no comprará.
Personalmente pienso que la democratización de la literatura viene de permitir las descargas gratuitas, y la autopromoción, porque nadie como tu conoce la obra como para luchar por ella. Una vez seas conocido y tu obra sea haya expandido, si es aceptada, logrará que las editoriales tradicionales se fijen en ella, ya que ven tu tirón, y quiera que no, la gente sigue gustando de leer en papel. Ejemplos son obras como "Apocalipsis Z", a la que más de una vez he hecho referencia, de como un blog pasó a ser libro.
Con esto no pretendo desanimar a nadie, sino hacer ver, que sino es a base de esfuerzo no llegas a nada, y que no nos dejemos embaucar por falsos cantos de sirenas que se nos vende.
Seguimos en la gresca

lunes, 2 de enero de 2012

Diario de uina Inquietud (vigesimo primera entrada)

VIGESIMO PRIMERA ENTRADA

No me demoraré en dar detalles sobre mis últimos tiempos, solo me limitaré a ir directamente al grano, bien podría decir que estos días han sido raro, pero no sería deciros nada nuevo con respecto a la vida que vengo llevando...
Como ya comentase la vez anterior nos lanzamos en busca de aquella forma blanquecina que divagaba a menos de veinte metros de nuestro puesto de vigilancia. Casi me caigo al chocar contra unos arbusto debido a mi deseo de no quedarme el último. Siempre me ha dado cierto miedo la soledad, sobre todo cuando no cuento con forma alguna de iluminarme, ya que mis compañeros lo habían tomado en la apresurada persecusión.
En un principio tras más de quince minutos corriendo a ciegas por aquel paramo me alegré de haber perdido de vista a aquella aparición, que no sé muy bien porque, pese a no verla muy bien, me recordó a la que habia tenido al comienzo de iniciar este diario, quizás por ello mi miedo fuese mayor. Tenía miedo a volverme a enfrentar a aquel espectro.
-¡Maldita sea! No he tenido tan siquiera tiempo a lanzarle una fotografía.-protestó el periodista resoplando por el esfuerzo.
-No debe de andar muy lejos.-miró Ramón hacia todos lados intentando hallarlo.
-Estamos hablando teóricamente de un espirítu, puede haberse evaporado. No es un conejo que se esconda detrás de una mata y vaya a volver a salir.-comenté intentando no demostrar mi nerviosismo.-Lo mejor será volver en otro momento.-quise disuadirlos de que lo mejor era volver a casa.
Pero fue mi mirada de pánico lo que les hizo hacer oído sordos de mi petición. Por mucho que intenté controlar mis emociones, no logré encajar un rostro relajado al ver por el rabillo de mi ojo, la figura brillante entrando por una de las cuevas del polvorín. Siguiendo mi mirada, también Ramón y el periodista vieron lo mismo que yo.
-Rápido.-ordenó Ramón que pese a sus años se mostró agil para lanzarse a la carrera.
Ninguna palabra de advertencia podría servirles para quitar su empeño de atrapar a aquella luz blanquecina, así que no me quedó más remedio que lanzarme junto a ellos dentro de la cueva.
Lo pasé francamente mal, el brillar de unos pequeños ojos por doquier, me hacían presagiar la presencia de decenas de ratas, y unas ganas de vomitar me asaltaron. Me tuve que contener para no quedarme solo, pues como ya digo, me reitero, a aquellos dos hombres nada ni nadie los pararía en su dicha de al menos fotografíar al espectro.
No fue hasta hasta chocar contra una pared cuando se dieron cuenta de que jamás lograrían alcanzarlo. Enfadados soltaron una serie de improperios a los que me uní. Era una forma de rebajar la adrelina que me ardía por el cuerpo.
-Un momento.-señalé una pintada en la pared.-Es posible que nos haya conducido hasta aquí para que viesemos esto.
Ramón alumbró con su linterna la pintura que con un color verde, muy confundible con el verdín que crecía en la cueva, mostraba tres iniciales: I.G.B. Justamente el personaje que nos había conducido hasta aquel lugar.
-¿IGB?-se encogió José Manuel de hombro.-No tengo ni idea de lo que puede signficar.-reflexionó en voz alta.-Lo que no me extrañaría es que en este lugar hubiese alguien enterrado.-fotografió la pared.
Aquella deducción estremecio más a Ramón que el propio espectro. Con una mirada me pidió que inventase algo para alejar a aquel reportero de allí. Rápidamente capté la idea. El tesoro debía de estar escondido por los alrededores, y lo que menos nos interesaba era a aquel hombre curioseando por los alrededores, su función de ayudarnos había concluido en el mismo momento que habíamos obtenido los permisos para conocer el lugar.
-¡Mirad de nuevo! Allí está la luz blanca.-señalé justo hacia la salida.
Hubo unos momentos de duda, ya que el periodista estaba más preocupado pensando en la pintura, pero al rato pareció reaccionar, agarrando el lumigas en busca de tan ansiada fotografía.
No me pararé mucho en detallar como al día siguiente, esta vez entrando por el hueco de reja que yo sabía utilizaban en las fiestas raven, volvimos al atardecer. La pared estaba hueca, aún así nos llevó un buen rato romperla solo con ayudas de rocas que había esparcida por el suelo, para por fin hallar un baul repleto de monedas de oro de la época del tal Iñigo Guzmán junto con una nota que rezaba: “La justicia a veces necesita de actos deshonrosos para cometerse, es por ello que debí matar a muchos ricos, no solo con afán de ayudar a los pobres, sino porque sabía que una causa mayor sucedería en el futuro. No me preguntéis cómo, pero lo se. Iñigo Guzmán de Balboa”.
Tuvimos que esperar hasta que la oscuridad fue completa. No podíamos permitir que nadie nos viese salir de allí con toda aquella fortuna en el coche. Aún así sentí como no muy lejos, un todoterreno con las luces apagadas nos espiaba desde la lejanía. Podría ser la Guardia Civil, podría tratarse de José Manuel intrigado por nuestro nerviosismo al final de la noche, pero yo sabía que no era ninguno de ellos. Posiblemente fuesen matones del artista de la Muerte que nos estuviesen vigilando, por ello a mi idea inicial de guardar la caja en mi casa, quedo descartada, al menos entre Ramón y yo, pues tras contarle mis sospechas, representamos que si lo haciamos de cara a nuestros seguidores.
Es un juego peligroso en el que me he involucrado, tan peligroso que hace unas horas a Ramón le acaba de informar la policia de que el detective que habíamos contratado a muerto. Por lo visto le piden declaración acerca de la investigación que estaba realizando...

lunes, 14 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (decima entrada)

DECIMA ENTRADA

Quizás debiese de sentirme feliz, exultante, pero sinceramente me preocupa mucho la forma en que se me ha dado de alta de forma inesperada de la unidad de agudos del hospital...Sinceramente pienso que no estoy totalmente recuperado, puesto que a mi habitación sigue acudiendo ese misterioso personaje que no para de repetirme que busque mi destino, aunque eso jamás se lo conté a mi psiquiatra, tampoco cuando me dieron el alta me hicieron una valoración de mi estado, tan solo me dieron el parte de alta y un apretón de manos.
Puedo deducir que esta repentina “liberación” responde al hecho de que el hospital quiere callar mis labios sobre el ataque al enfermero y suicidio de Nicolás. No les interesa a un enfermo de apariencia cuerda que pueda hablar sobre los despistes del personal en aquella salida. Además en mis últimos días en el hospital sentí como los enfermeros y terapeutas me miraban con miedo, como si yo si fuese el portador de una grave enfermedad. Era como si viesen que mis palabras fuesen un fuerte narcótico que les pudiese contaminar, visto mi capacidad de persuación con el agresor.
No le daré más vuelta al tema, no merece la pena. La vida sigue, y ahora comienza un nuevo periodo que debo de vivir a tope, porque si algo me ha enseñado esta experiencia, es que uno no puedo vivir de manera expectante...para comenzar pienso arreglar ciertos asuntillos que aún tenía pendientes...

sábado, 12 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (novena entrada)

NOVENA ENTRADA

Es complicado alcanzar un objetivo cuando el entorno se niega. Me explicaré mejor, como ya anuncié en el anterior post, mi compañero Floreal entró en mi habitación entre gritos de júbilo anunciando que nos ibamos de excursión, debo aclarar que no toda la sección de agudos del hospital, sino aquellos a los que los terapeutas consideraban en mejores condiciones y pensaban que una salida del entorno psiquiatrico podría venirle bien, entre ellos yo por supuesto.
Esa sería, al menos pensé en su momento la oportunidad más propicia para escapar. Reconozco que no medité la forma de realizarlo, pues pensaba que no sería complicado al tratarse el lugar donde nos llevarían de un bosqueccillo donde podría llegar a ocultarme entre la maleza. Así que confiaba en mi suerte cuando en un despiste de cualquiera de los monitores pudieran lanzarme en carrera hacia algún escondrijo, pero como podréis deducir por el encabezamiento de esta entrada no lo logré, pese a que pude haberlo hecho, aunque no quiero adelantaros nada, ya que procuraré narrarlo de la mejor de las maneras posibles.
El lugar de destino de dicha excursión era el Parque de las Aguilillas situado a poco kilómetros de jerez, justo en una barriada rural, donde los fines de semanas de invierno, muchas familias pasan las horas con ese estilo dominguero que desde pequeño había odiado, pese a que no dejo de reconocer que a mi en mi infancia también me llevaron a correr por allí, además de comer de barbacoas. Fue en un autobus urbano como nos trasladamos hasta este parque periurbano tras sernos anunciado tan solo unas horas antes de nuestra partida para evitar crear situaciones de ansiedad entre los privilegiados elegidos.
Nos hicieron caminar desde la parada del transporte urbano hasta un bosquecillo donde procuron hacer algún tipo de taller para entretener las mentes aturdidas, pero la verdad que nadie apenas hacía caso al esforzado monitor, aún menos yo, que aparte de buscar la ocasión de burlar a los monitores, también debía de burlar al compañero al que me habían asignado, pues como si sospechasen de la posibilidad de una huida, nos habían emparejados con la intención de responsabilizarnos de otro de los pacientes, lo que suponía una nueva traba, más cuando tu compañero resulta ser un tipo especialmente suspicaz a la vez que temoroso del personal psiquiatrico.
-¿Dónde crees que va?-me repitió en más de una ocasión.
En las primeras ocasiones decidí tan siquiera responderle, pero ver su mirada insistente sobre mi cogote me hizo pasada la hora del almuerzo responderle de manera soez y enfretarme a él. No me temblará el pulso al reconocer que pase miedo, pues aquel paciente era un tipo alto y hosco capaz de ponerse violento.
-¿Tan siquiera puedo ir a mear tranquilo?-le contesté en una de las ocasiones.
-Yo te acompañaré.-se mostró imperturbable.
-¿Pretendes vermela?-me mostré lo más cínico que pude.-Eres marica o qué...
Haber puesto en cuestión su hombría me valió para separarme unos metros pese a la advertencia de “Ponte desde un lugar donde yo te pueda controlar”. Tuve ocasión en ese momento de escapar, pero quizás la humanidad que aún me queda me hizo desistir de mi proposito, pues mientras simulaba bajarme la cremallera del pantalón, el alarido de un enfermero, me hizo volverme a ver la causa de tal grito de dolor.
Nicolás, un paciente de edad madura aunque de aspecto senil, y que pocos lo tomaban por un peligro se había abalanzado con una rama afilada sobre un miembro del personal clavándosela en el pecho a la altura del pulmón derecho más concretamente. El resto de monitores rodearon al usuario a excepción de uno que socorría al compañero herido.
-¡Qué os debe importar morir, solo somos personajes fictiseos!-gritaba el paciente mientras lanzaba golpes al aire intentando alcanzar.
Entre todo ese caos, muchos enfermos huyeron mientras apenas dos eran quienes se quedaron contemplando atónitos la escena. Ya se bien que podría haber podido escapar como hicieran otros, pero aquella situación se las prometía complicada, y si podía echar una mano, mi conciencia podría descansar tranquila en los días posteriores, así que sin miedo al riesgo que entrañaba me uní al grupo del personal que rodeaba a Nicolas para así dirigirme a él:
-Tan solo vas a conseguir meterte en problema.-le advertí.
-Retirese Choquet.-me ordenó un monitor.-No es asunto suyo este.-apuntilló con voz alterada.
-Permítame hablar con él.-le rogué.-Además creo que alguno de ustedes debería de llamar a una ambulancia...-sugerí con dotes organizadoras.
-No nos diga que debemos hacer.-refunfuñó el profesional.
Obvié cualquier orden, nadie me iba a decir como debía actuar por muy enfermo que me creyesen, pero personalmente pienso que no estaban gestionando bien la crisis.
-Nicolás suelta el palo y escuchame...-le pedí.
-¡No me digas lo que tengo que hacer.-me replicó el aludido.-Y menos tú que eres el más fictiseo de todos...
-¿Y porqué yo soy el más fictiseo de todos?-quise ganar tiempo para ver si podían asaltarlo por la espalda, aunque el hombre miraba continuamente de reojo a su retaguardia.
-Tan solo eres un personaje, el personaje principal de una historia en la que solo han hecho ponerte un decorado a tu alrededor.-explicó sin dejar de mover el palo aún ensagrentado.
-Pues entonces porque no me atacas a mi, en lugar de a ellos.-lo reté ante miradas reprobadoras.-Si matas al personaje principal adquerirías tu el protagonismo.-recordé mis momentos escribiendo.
-No porque solo soy decorado.-su mandibula se mostraba prieta como si le fuese a reventar.
-Pues entonces olvidate de querer protagonismo...-dije sin saber muy bien porqué.
-Es cierto.-confirmó apesumbrado.-No soy nada...-bajó el arma, pero antes de que pudieran reducirlo él mismo se lo clavó en el pecho.
Nuevos gritos, llamadas de ambulancia, no recuerdo bien lo siguiente, era como si el tiempo hubiese volado tras el incidente. Ando escribiendo en la ducha, ya que la mayoría del personal me mira con mayor desconfianza...

lunes, 31 de octubre de 2011

Diario de una Inquietud (segunda entrada)

SEGUNDA ENTRADA

...Si días atrás me embargaba una extraña sensación desde el encuentro con la anciana de la carretera, lejos de amainar, la intranquilidad continua, y lo que es peor creciendo...Y es que hay momentos en la vida que es mejor tan siquiera apoyar un pie en el suelo, como siempre recordé que dijo un tal Murphy, muy conocido por sus leyes, ahora más reales que nunca para mi, si algo puede salir mal, saldrá, y puedo constatarlo. Les explicaré:
A comienzos de semana un error en el cierre de cuentas al finalizar el horario de la oficina donde trabajo, no solo trajo consigo una reprimenda por parte del director del banco, un señor de unos cincuentas años, en apariencia un hombre tradicional atado a las tradiciones, pero en cuánto puede se escapa a un pub de carreteras a desatar sus deseos más lujuriosos con jovenes prostitutas del Este de Europa. Ya se que me desviado totalmente del tema, pero ese engendro al que debo de considerar persona, desata mi rabia. Pues como iba diciendo, el rapapolvo no fue el tradicional: “Debería de centrarse usted más señor Choquet, las cuentas de esta entidad siempre deben ser perfectas”. En esta ocasión el muy desgraciado me dice: “No se confié lo andamos vigilando, su puesto de trabajo pende de un hilo”.
Muchos podrán decirme que en las circunstancias de crisis que vivimos puede resultar de lo más normal que los jefes utilicen todos los medios de coacción a su favor para lograr sus metas económicas, le sean válidas, pero lo más curioso del tema, es que estoy totalmente seguro que esa descompensación negativa en la caja no fue culpa mía, sino de una compañera super estúpida que se que me odia y que me miró de manera socarrona, mientras el director me amonestaba verbalmente. Además esas palabras de “Te estamos vigilando...” me dio la impresión de que no solo se reducía al entorno laboral, pero en fin.
No solo desilusionado con ese tema, para colmo me siento desplazado por mis amigos. No son muchas mis amistades, en esto entorno solo a las personas que son de mi confianza, pues jamás englobaré en este circulo a gente con las que me limito a salir de marcha por ahí. Siempre he sido sumamente desconfiado y tan solo he revelado mi verdadero ser a varias personas.
De un tiempo para acá, no recibo llamada de ellos, aunque siendo sincero, tampoco yo he sido mucho de telefonear, pero el otro día que me puse en contacto con uno de ellos, más exactamente mi amigo Bernardo, se me mostró sumamente cortante, algo extraño en él, porque siempre ha sido una persona afable y bonachona, nada reconrosa por cierto. Aunque si por algo me sentí conmovido fue por su lapidaria frase: “No es por nada Victor, pero te pediría por favor que no me volvieses a llamar”. No me dio opción a replicarle, pues colgó.
Desconcertado por su comentario desee buscar una explicación a tal comentario por lo que no dude en ponerme en contacto con su pareja, Tatiana, una joven a la que siempre he considerado también mi amiga, y de la que esperaba que me aclarase algo, pero lo único que logré fue un mayor impacto, pues sin apenas darme explicaciones me dijo: “Sus motivos tendrán, aunque si realmente nos aprecia, lo mejor que podrías hacer ahora es no hablarnos por un tiempo”.
No se hacia donde se encamina mi vida, pero cada día tiene visos de que esto va a peor, y lejos de mejorar la situación va hacia un profundo tunel oscuro. De momento dejaré de escribir, porque justamente ahora me está llamando mi novia, espero al menos que con ella la cosa vaya bien...

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Escritor busca lectores

El título de esta entrada no lleva a confusión alguna, es clara como el agua. Y es que cuando aparece la necesidad de escribir, a la par aparece, otra, la de compartir. Pues yo soy un adicto de tanto la creación como de darlo a conocer. He escrito varios libros, que aunque suene mal, he ido prostituyendo por páginas, foros, y otros lares mendigando una descarga. Muchos dirán pues con razón, el dinero que te reportará los beneficios deben ser jugosos, momento en el cual me rio a conciencia, pues todas mis obras son gratuitas...
En fin no pretendo hacer de este blog un lugar donde me lleve todo el día hablando de mis obras, ni mucho menos, aunque mi idea original era esa, sin embargo, prefiero usarla como un lugar donde comentar aquellas reflexiones que se me vaya pasando por esta inestable cabeza mía. También deseo que sea una página, donde cualquier autor, de novela, poesia, músico, pueda dar a conocer su obra fuera de los circulos comerciales que nos excluyen de los salones de la celebridad por no pertenece a grandes compañías, pero eso será otro tema. Por eso os invito a participar, opinar, o si quereis dejar alguna reflexión también hacerla. A vuestra disposición pongo mi correos: acrata_23@hotmail.com para que enviéis aquello que queráis que aparezca.
También pongo en este lugar una tiendecita de camisetas con la intención de sacar unos eurillos de beneficios para poder comprarme un ebook, ante todo sinceridad.
Muchas gracias por al menos perder un rato leyendo por aquí.