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sábado, 12 de marzo de 2016

¿A qué huele la mierda? (PATENTE DE ESKORZO)


Hasta hace poco me parecía sumamente asqueroso cuando veía a los perros olisquear la mierda de sus congeneres, sin embargo, gracias al adiestrador de mi perro, he logrado comprender que oler los excrementos ajenos en este caso adquiere una función social. Tal como lo oyen, quizás a primera les sorprenda creer que a los simpáticos cánidos oler la mierda vecina les sirve para conocer si en la zona hay un perro enfermo, si está en celo, o si ese día su amo se ha lucido obsequiándolo con los restos de la paella de la abuela del pasado domingo, pero es cierto.
Tal vez en mi mente atrofiada, no creo que al resto les pase, relacionó esta información con las mal llamadas redes sociales. Quizás a los seres humanos no nos haga falta ensuciarnos la nariz para saber el estado de un persona, no basta con abrir una página de internet para saber si está enfermo, alegre, que ha comido, o si simula de puta madre que lleva una vida del carajo.

No negaré que las redes sociales han ayudado a muchas personas a recuperar amistades perdidas por el tiempo, a saber de gente que por la distancia no es posible ver a menudo, o como es mi caso promocionar o bien artículos de "mierda" como este, o bien dar a conocer alguna de mis novelas, que en definitiva no va leer ni el tato por mucho que de la brasa. Sin embargo, una inmensa mayoría lo usa para cotillear, indagar sobre las miserias de los demás, o bien envidiar esa supuesta vida perfecta que intenta mostrar al resto del  mundo su ex-pareja, o el imbécil de su jefe.
Por una vez, solo una puta vez, levantemos la cabeza del móvil y hablemos al mundo mirándolo a la cara, sin miedos, sin necesidad de filtros, y te darás cuenta de que es mucho más divertido.
No me quiero despedir sin un silógismo: si la mierda son las redes sociales de los perros, las redes sociales en definitiva son....dejo ahí la reflexión.