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sábado, 13 de febrero de 2016

La suerte del fracasado (Patente de Eskorzo)

En ocasiones casi debo de dar gracias de ser un autor fracasado, de ser un mindundi de las letras, de ser un don nadie en el mundo de la cultura, más visto lo visto. No son tiempos fáciles para la lírica, bueno ni para la lírica, las letras, la plástica, o cualquier cosa que contenga el apellido arte. Por un lado debo de estar agradecido de que ninguno de mis libros triunfen, porque aparte de los problemas fiscales que eso suponen a la hora de compatibilizarlo con el trabajo que realmente me da de comer, (aunque también hay que tener en cuenta que SERIOpata es gratis) me preocupa que si cuando me haya jubilado, justo poco antes de morir al paso que llevamos de retraso de la edad de jubilación, no podré publicar absolutamente nada si no quiero perder la pensión. Con esta legislación en breve casi nos perderemos los domingos el artículo de Reverte, o cualquiera de sus obras.
Otra de las ventajas de que carecer de público es que podré seguir soltando burradas a diestro y siniestro sin que nadie osé a tomarme en cuenta, o lo que es peor, me encarcelen por exaltación del terrorismo, de la vanidad, o de la gilipollez suprema que reina en este país, donde pese a las rajadas de los bares se siguen votando a los mismos sinvergüenzas de toda la vida..En este caso decir que tal vez aquellos artistas, a los que tomáis en cuenta, sean conocidos, o simples titiriteros que crean obras mal vista por el sistema decirles, en futuro serán censurados, pero el arte no conoce de límites. La censura tan solo logra agudizar el ingenio.
En definitiva, casi debo de aplaudir el ostracismo, los silencios, y los oscuros designios donde residen los escritores fracasados como yo, justo porque a nosotros nadie querrá silenciarnos...