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domingo, 10 de septiembre de 2017

Exhibicionismo voyerismo (PATENTE DE ESKORZO)



¿Estabas echando de menos esta sección? No me cabe la menor duda de que sí, pero un servidor es tan humilde que me he llevado tanto tiempo sin publicar para no hacerles sombras a reconocidos columnistas y articulistas como Perez Reverte. Pero precisamente hoy regreso para pensar en voz alta, que es básicamente como comer con la boca abierta, algo de mala educación. Tal vez sobre este tema haya hablado ya, pero cuando llevas más de 900 artículos escritos para el blog, el hecho de recordar se hace más complejo. En este punto tienes dos opciones: abandonar la lectura o seguir para poder criticarme.
¿Os habéis dado cuenta de qué las redes sociales han sacado lo peor de nosotros? No lanzaré el mensaje demagógico de que las redes sociales son tan perjudiciales como el tabaco, menos aún cuando yo mismo las uso para promocionarme para seguir siendo tan desconocido como antes, pero no me negaréis que nos han vuelto en homus exhibinistis voyeristis, o traducido del latín inventado, amantes de la exhibición y el voyerismo. ¿Por qué lo digo? En las redes sociales siempre serás más  relevante cuanto más muestres: da igual si es el almuerzo del fin de semana en casa de tu abuela, un perro apaleado por un grupo de desalmados, tus vacaciones en Cancún, o es el último atentado ocurrido en tu ciudad. ¡¿Que más os da si muere alguien a vuestro lado porque no llamaste a emergencias justamente porque estabas grabando como se desangraba! Lo importante es que tu seas el primero en mostrar esas imágenes al mundo. Tendrás tu minuto de gloria por ser quien más exhiba.
¿Y por qué se exhibe? Porque justamente todos tenemos ese instinto voyerista. Esa necesidad de ver tanto los logros ajenos para envidiarlos como la desgracia ajena para regodearnos...
...Tras decir esto, muchos comprenderán el por qué de este silencio: no tengo imágenes apropiadas para hacer que se nos revuelva la conciencia, solo palabras, palabras que tal vez molesten, pero palabras que se olvidan. En definitiva palabras.
Seguimos en la yesca.