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martes, 27 de marzo de 2012

Entrevista a Manel Loureiro

En esta ocasión tenemos la posibilidad de entrevistar a uno de los autores referentes por antonomasía en el mundo zombie, y es que este abogado gallego ha sabido revolucionar el género en nuestro país, un género que por cierto en España no había gozado del beneplácito del gran público, pero que a través del blog mundocadaver ha sabido enganchar con una historia cercana, contada en primera persona, haciéndola lo más creible posible, nada de grandes aspavientos, ni personajes impostados, sino realidad ante el hecho de como sería un mundo en decadencia.
Han sido mucho desde que 2006 saliese el primer post hasta la actualidad que ha logrado editar tres libros, los que se han deleitado con las aventuras del abogado al que muchos ven como un alter ego del propio Loureiro junto con su gato Luculo a los que muchos han adorado más que a los personajes humanos. No me entretendré con más porque lo conocéis de sobra y seguro estáis deseando conocer sus respuestas:

-¿Cómo surge la idea de escribir sobre zombies?

Por pura necesidad. Siendo abogado, me pasaba días enteros escribiendo literatura jurídica (recursos, querellas, demandas).Necesitaba hacer algo distinto, algo que me liberase de los corsés y de los formulismos literarios del derecho. Y lo más alejado era un mundo en el que imperase el desorden y el caos....

-¿De dónde parte el compartirlo a través de un blog? Una vez iniciado el blog ¿te hizo falta promocionarlo?

La pregunta evidente era ¿Por qué no? Al fin y al cabo, cuando comencé a escribir mi primera novela, ni siquiera sospechaba que acabaría siendo publicada. Era la manera más facil y cómoda de compartirla con los demás. En cuanto a promocionarlo, casi ni hizo falta. Un par de anuncios en un foro de literatura y cine....y el boca a boca comenzó a funcionar.

-¿Esperabas alcanzar el éxito con esta obra?

Para ser sinceros, ni lo sospechaba. Pero cuando las visitas se multiplicaron, el contador de visitas superó el millón y medio de lectores de todo el mundo, y una editorial se ofreció a publicar una historia que aún estaba sin acabar, me dije que podía haber"algo" ahí. Lo que no sospechaba era la magnitud de ese "algo".

-¿Cómo viviste el interés de la editorial y luego el cambio de la misma?

Excitado, por supuesto. Tu primer libro siempre es especial. El tenerlo en tus manos, pasar sus páginas, saber que eso lo has hecho tu...Es incomparable. El salto a una multinacional como Random House Mondadori fue una experiencia similar, porque de repente todo se multiplica de manera exponencial.
-¿Te es difícil compaginar tu trabajo como abogado con el de escritor?

Si. Uno es un trabajo ordenado, de estudio y dedicación, casi monacal, y el otro se basa en la inspiración y el caos. Dificiles de combinar.

-¿Es el personaje principal de la saga un alter ego tuyo?

Algo de mi tiene, por supuesto ;) Es abogado (como yo), tiene un gato (como yo), una hermana abogada en Barcelona (como yo), vive en un barrio tranquilo (como yo), le gusta el submarinismo y tiene un arpón (como yo), es viud...eeeh, espera, eso no :) (menos mal)

-¿Tienes gatos en casa?¿Cómo nace en tu imaginación Lupulo?

Si, tengo un gato, un precioso Ruso Azul de dos años. Lúculo (que no Lupulo;)) nace de la fusión de varios gatos de mi madre, para crear ese personaje insolente, holgazán y algo aventurero que acaba metiendo al abogado en líos...

-Hay quienes te acusan de plagio, ¿que le tendrías que decir a estos?

Poca cosa. Acusar de plagio a una novela-rio de tres volúmenes y más de 1200 páginas porque en las cincuenta primeras páginas del primer libro hay algunas escenas parecidas a otros relatos (escenas comunes a casi todas las películas y relatos del género, por otra parte), es tan tonto que no merece ni un minuto.

-¿Te planteas escribir una novela fuera de la temática zombie?¿Nos podría adelantar algo de tu próximo proyecto?

En eso estoy ahora mismo.Es una novela ambientada en un enorme trasatlantico, en la que no hay ni un solo No Muerto, pero en la que el lector no tendrá ni un segundo de sosiego. Creo que os va a gustar :-)

-¿Podrías dedicar unas palabras de aliento a este blog

Claro que si!!! Un fuerte abrazo para todos los lectores de El Vendedor de Humos. De los pequeños blogs es de donde salen muchas veces las mejores críticas y artículos. Ánimo y adelante!!

jueves, 24 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (treceava entrada-continuación)

Callados volvimos a la estación de Cádiz tomando el primer tren de Cercanía de regreso que para colmo no apareció hasta casi una hora más tarde, con lo que yo ello supone, estar una hora aburrido sin tan siquiera mediar palabra con la persona que te acompaña, porque yo, herido en mi orgullo no tenía ganas de conversar acerca de nada.
Una vez en el interior del tren debimos de aguardar al menos otros quince minutos, pues según comentaban algunos ancianos, el tren hacia Madrid estaba a punto de salir teniendo prioridad sobre el nuestro. ¡Menuda desfachatez! ¡Como si los usuarios de cercanías fuesemos de segunda categoría! Como modo de distración me dediqué a observar a la gente de mi alrededor: una madre que regañaba a su hijo para que se sentará correctamente en el banco, un anciano que leía el periodico, un grupo de estudiantes que comentaban el último partido del Real Madrid.
Pero no sé porque quien más curiosidad me dio fue un joven solitario cargado con una mochila de tipo estudiantil que oía música mientras a su vez guardaba entre sus manos un libro. Traté de agudizar la mirada para ver el título pudiendo leer: La Cocina de un Anarquistas. Si bien podía recordar aparte de estar desclasificado e incluso prohibido versaba de técnicas caseras de producir explosivos. Quizás mi mirada llegó a ser tan descarada a la hora de contemplar el libro, que el muchacho se sintió intimidado por mi mirada, sombrío se levantó cambiándose incluso de vagón...
Sin darme apenas cuenta el tren se había puesto en marcha, y el traqueteo me dejo somnoliento, así que aproveché para dar una cabezada. Más que la presencia de varios seguridad dando vuelta con inquietud a través del tren, fue el zarandeo al que me sometió Marian el que me devolvió a la realidad.
-Despierta Victor, algo raro ocurre.-me volvió a dirigir la palabra con voz quejumbrosa.
¿Dónde estamos?-bostecé aún cansado.
-Llevamos más de una hora parado entre Puerto Real y el Puerto de Santa María.-indicó.
-¿No han comentado que ha sucedido? Quizás se halla estropeado...-dije lo primero que se me ocurrió intentando tranquilizarla.
-No ni mucho menos.-contrarestó mi impresión.-Según algunos pasajeros dicen que posiblemente halla una bomba en alguno de los vagones.
Al ver pasar un seguridad me levanté hacia él en busca de una explicación, pero su voz sonó autoritaria al pedirme de manera correcta aunque decidida que permaneciese en mi asiento.
-Tranquila no debe de ser nada malo.-abracé a Marian que se estremecía. Quise sonar más convincente pero era difícil en aquella situación.
Quizás minutos antes todo el mundo se dedicase a preguntar, pero en aquellos instantes se había instalado un incomodo silencio que casi podía respirarse.
No fue hasta cerca de una hora más tarde cuando un revisor de aire bonachón se dirigió al pasaje con el mayor aplomo posible, pese a que su voz demostraba sus verdaderos sentimientos de miedo:
-A continuación se irán ustedes levantando poco a poco conforme se lo vaya indicando los vigilantes. Procuren no correr ni alterarse al salir, todo esta controlado.
-¿Pero que narices sucede?-gritó un anciano.
-Caballero limitese a llevar a cabo las indicaciones.-le pidió con una medio sonrisa impostada.-Una vez fuera dirijánse donde se les indica. Un autobus los llevará a su destino, además de serles entregado un papel donde se les explicaría lo sucedido así como una propuesta de compensación por el tiempo perdido.
De la manera más civilizada fuimos descendiendo del transporte contemplando asombrado como los TEDAX, es decir la policia encargada de desactivar bombas esperaba abajo paciente para entrar. Los rumores eran ciertos, no solo por eso, sino por el papel que nos entregaron donde explicaban la aparición de una maleta sospechosa abandonada en los baños. Y tengo la impresión de que pertenecía al chico que me quedé mirando.
No tuve tiempo a seguir pensando más en ese tema, pues nada más montarnos en el autobus pudimos ver como a nuestras espaldas, el tren explotaba por los aires sin causar heridos.
Vuelvo a tener miedo de pensar que todos los hechos extraordinarios que se van sucediendo en mi vida tengan una explicación encadenada. Además acabo de recordar de que me sonaba la cara del director. Era la misma cara del artista que torturaba a los niños tanto en mis pesadillas como en la realidad. ¿Y si hubiese descubierto que yo sabía quien era? ¿Quizás habría mandado poner la bomba en el tren?
Cada día siento que me vuelvo más paranoico. Tan solo quiero que llegue el próximo sabado para ir a la boda de la prima de Marian, para cogerme una borrachera de campeonato y así olvidar los pensamientos que me afligen.