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domingo, 24 de julio de 2011

Laberinto. Una historia para disfrutar (Reseña literaria)

En esta ocasión quisiera presentaros una nueva reseña literaria. Se trata de un libro de Jesús C. Saiz de Omeñaca Tijero, Laberinto. Una historia para disfrutar, que se presenta como una colección de varios volumenes en una apuesta por crear una narrativa diferente llena de misterio y toques de humor donde podrás elegir hacia donde encaminarte en tu lectura, para mayor concreción aquí tenéis la sipnosis del mismo:
El protagonista de esta historia, se encuentra ante una mansión colosal, misteriosa e intrigante; de esas en cuyo interior permanece una niebla perpetua de polvo y telas de araña.

Las habitaciones de la casona, son como un laberinto del que muchos dicen que nadie ha conseguido salir con vida.

Los lectores que osen a zambullirse en las entrañas de esta mansión, podrán descubrir (o no) los misterios que encierra, sus pasadizos, sus trampas e incluso pueden llegar a sorprenderse con sutiles pinceladas de humor... o terror. Muy pocos saben lo que guarda en su interior...


Información adicional: La obra está escrita en seis volúmenes, pero sólo tres de ellos pueden ser imprescindibles (a excepción de los coleccionistas de libros, lectores empedernidos o simplemente, personas que sientan pasión por los libros y su lectura).
Y una obra no es una obra sino tiene un autor detrás, y para ello la mejor manera de conocer una obra es a base de conocer un poco al autor de ahí que os presente esta biografía del mismo:
Tras el éxito conseguido en el pasado con diversas creaciones en varios idiomas, este autor originario de Santander (Cantabria, España) continúa su carrera creativa en Bubok.
Nacido en un ambiente intelectualmente estimulante y rodeado de recursos que supo aprovechar, Jesús empezó su actividad creativa desde muy joven, empezando por creaciones musicales para guitarra clásica, para piano o para orquesta, entre otras.

Tras la admiración de sus seguidores en el ámbito musical, empezó a destacar su ingenio como escritor, que alcanzó un verdadero hito con la publicación de "Laberinto. Una historia para disfrutar" y de "La sistemo Jam estas Funkcianta" (ISBN: 978-84-614-4458-8). Su primer libro escrito íntegramente en Esperanto, la lengua universal.

Otros libros suyos, dignos de mención, fueron publicados y distribuidos de forma gratuita al público, tras lo cual, ante el potencial del proyecto editorial de Bubok, decidió unirse a la iniciativa para dar el salto al mundo virtual.
Este es un autor con proyección, tanta que ha llegado a presentar su obra en Santander (Cantabria), para que veáis como fue aquí os dejo los enlaces de la presentación de la misma:


*Si las caras no aparecen es por salvaguardar la intimidad de los asistentes al evento.
¿Dónde lo podréis descargar o comprar en formato papel? Muy sencillo pues se os ofrece dos posibilidades:


Y ahora a que esperáis para adentraros en el Laberinto.

Aquí tenéis varias páginas gentileza del autor:
Esta es una aventura en una mansión abandonada de más de cien
años de antigüedad. Es una casona que él siempre había
visto, desde que era bien joven, cuando se mudó a
Ohmllacka.
Todos los días cuando volvía a su morada,
pasaba frente a la verja, vieja y oxidada, de la misteriosa
casa; la cual estaba siembre bien cerrada. Todo el mundo
conocía ese caserón, es más, era imposible que pasara
desapercibido dada su magnitud y su elegancia; pero
ningún habitante de la villa sabía de quién era ni cuándo
había sido construido, incluso los más ancianos que ahí
vivían, dudaban acerca de su origen. Recuerdo que en
una ocasión uno de ellos me dijo que solamente recordaba
que
L protagonista de esta historia va a vivir una–“esa casa había estado ahí desde siempre.”
Esto hacía misteriosa a la mansión, que encerraba
seguramente algún secreto increíble todavía sin desvelar,
desconocido por el mundo. Y a medida que pasaba el
tiempo y nuestro protagonista veía y volvía a ver la
casona, se iba creando una aureola de misterio e intriga a
su alrededor que la hacía cada vez más atractiva.

Capítulo I
La puerta estaba abierta y entré por curiosidad. Deshabitada
desde hacía ya mucho tiempo, siempre me había gustado esa casa.
Era grande, con un jardín más grande aún y, para la antigüedad
que debía tener, estaba en bastante buen estado.
Sigilosamente me fui acercando hacia la puerta de entrada
por el senderillo que atravesaba el jardín desde la verja oxidada
hasta el porche; cuando estuve más cerca, me paré a contemplar la
hermosa construcción, simplemente la fachada parecía sacada de
un libro de leyendas fantásticas. Anduve un poco más, hasta llegar
a unas escaleras pequeñas antes de la puerta de entrada, que
estaba entreabierta; subí los cinco escalones mientras mantenía fija
la vista en la preciosa aldaba de cobre que colgaba de la puerta
doble.
Respiré profundamente, era la primera vez que pasaba el
umbral de aquella elegante y misteriosa puerta y estaba ansioso e
intrigado. Contuve la respiración cuando pasé a la entrada; no sé si
era por la falta de muebles o por la gran altura del techo, pero el
hecho es que la entrada se veía bastante amplia, debía medir 10x7
metros (ancho y largo) y no había nada, únicamente algunas telas
de araña que colgaban de las viejas vigas del techo. Entraba un
tenue halo de luz por las ventanas, que daban al norte; lo suficiente
como para poder distinguir de forma clara el bello mosaico en forma
de estrella de doce puntas que había en el suelo. Tenía los colores
muy bien conservados y un matiz realista; en el centro de la estrella
había representados dos ángeles que sostenían una cinta en la que
se podía leer en griego:
“Metaiotes metaiotaton kaipanta metaiotes”
Aunque estaba un poco difuminado con el contorno, más bien
borroso.
Aún ahora lo sigo recordando como un lugar frío; quizá por la
sensación de intriga, o quizá porque hacía todavía frío a pesar de
que ya era “oficialmente” primavera desde hacía unas semanas.

Μεταιοτεσ μεταιοτατον
kαιπαντα μεταιοτεσ
Vidrio
entero
Vidrio
roto
Puerta
pequeña
Puerta
entreabierta
S
Entrada
W
E
N

En la pared de enfrente, había dos puertas grandes, dobles,
con los pomos dorados y dispuestos uno al frente del otro; Tenían
sendos vidrios insertados en la madera (que debía ser roble) pero
los vidrios estaban tan sucios que no se veía ninguna de las dos
habitaciones a las que daban paso; únicamente se podía ver un
poco a través de la puerta de la derecha, ya que tenía roto el cristal
en una esquina: no pude distinguir más que una especie de salón
con paredes más o menos blancas y unas imponentes columnas.
En las paredes laterales de la misma entrada había otras dos
salidas, una en cada pared. La de la derecha tenía el dintel
bastante bajito; me recordaba a la que mi abuelo llamaba
de los pecados”
decía que al pasar, siempre había uno que se daba un golpe en la
cabeza y soltaba un juramento…
La otra puerta (a la izquierda) no era de una madera
claramente buena como las otras, quedaba ligeramente
entreabierta pero estaba todo demasiado obscuro como para poder
distinguir lo que había tras ella.
Nada podía ser mejor: un ambiente lúgubre y tenebroso en
una casa antiquísima y abandonada, el misterio se respiraba en el
aire, telas de araña colgando del techo…
No podía esperar más. Estaba ansioso. Tenía que explorar la
mansión. Estaba seguro de que tendría algún secreto en cualquier
rincón: algún tesoro valioso, pasadizos secretos… Y por aquél
entonces no lo sabía pero mi instinto estaba en lo cierto.
Dependiendo de lo que desees tu lectura segura a partir de un cápitulo u otro, solo tienes que descubrirlo en el Laberinto...
”La puertaporque era una puerta también muy pequeña...



Introducción