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viernes, 6 de julio de 2012

MARCAS BLANCAS (ahora literarias)

Quizás las crisis haya ayudado a más de varias personas a comprender que comprar un producto no tiene que ser mejor por ir acompañado por una marca, y cuando hablo de marca me refiero a aquellas que hacen campañas de publicidad millonarias donde se contratan a famosetes hablandote de las cualidades y/o beneficios del producto en cuestión. Ya nadie duda de que un producto de una marca blanca resulte igual de eficiente que uno con una estética impresionante pero el doble, incluso me atravería a decir que hay veces que hasta el triple de caro, que el producto original.
Es una revolución lo que se está logrando con las marcas blancas, en el ámbito de la alimentación, e incluso de la farmaceútica, porque que quiere que les diga, cura igual un producto con un nombre que otro, porque al fin al cabo tienen el mismo principio activo. Y así tantas cosas, como la comida, prodcutos de limpieza, higiénicos...quizás menos en la ropa, (aún hay mucho tont@s, pero ya les llegará la hora). Y cuando hablo de productos de marca blanca no me refiero a los del todo a 1 €, nada tienen que ver, porque aunque sin nombre, a los primeros se les conoce por su calidad.
Quizás muchos no entiendan esta disertación a que viene en una página de literatura, pues yo les explicaré:
Aún existe muchos aficionados a la lectura que cuando van a comprarse un libro siempre tiran para los autores más conocidos, lo que podríamos denominar como el producto Marca, o también podríamos denominarlos los MATUTANOS de la literatura. Autores conocidos de sobra y al que se le presupone un sabor inigualable. Pero lo que no saben estos, (me incluyo porque muchas veces me sucede), es que autores con menos renombres, quizás logren una mayor satisfacción cultural sin necesidad de tener un gran nombre. ¡Cuántas obras buenísimas nos habremos perdidos a causa de esto!
Y no solo eso, si hablamos en términos económicos, al menos en el incipiente mundo digital, las comparaciones son ostensibles, ya que quizás el e-book de las grandes editoriales pueden venir a costar hasta 8 euros, mientras que el autor novel, o menos conocido, al que pasaré a denominar de manera amable HACENDADO por eso de ser de las marcas blancas más conocida, y no por hacer publicidad, tan solo te cuesta un eurillo o te ofrece la obra de manera gratuita altruista, pudiendo finalmente producir el mismo placer o más que el MATUTANO, con la diferencia que si este último te defrauda con una obra ramplona, te habrás gastado una pasta, mientras que al otro autor, al HACENDADO, le has brindado una oportunidad que las grandes editoriales no le permiten.
Ya sea por economía o por moral, pero creo que deberíamos empezar a consumir MARCAS BLANCAS LITERARIAS. ¿A qué esperas para empezar?
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