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martes, 1 de octubre de 2013

A la hora de leer hay veces que somos GILIPOLLAS

Quizás habrá quienes no se hayan dado cuenta, pero a la hora de escribir paso ya de las pomaditas, es decir, de hablar de la manera más diplomática posible, porque si me he dado cuenta de una cosa es que hay que decir las cosas provocando heridas, haciendo que escueza porque solo lo que duele se atiende, y si a alguien no le gusta que se joda, así de simple, por eso hoy vengo a hablaros del borreguismo lector, en el cual me incluyo, porque aquí un servidor no deja de ser tan gilipollas como el resto.
Y cuando me refiero al borreguismo lector, no solo me refiero al simple hecho de que leemos las grandes editoriales que ha transformado la cultura, en un simple objeto mercantilista que colocarnos, que también, sino como nos tragamos cualquier mierda que nos ofrezcan siempre y cuando lo haya escrito una vaca sagrada del circuito comercial. Da igual que un autor no haya conseguido volver a hacer una buena novela en años desde aquella con la que sorprendió a medio mundo, que igualmente iremos como corderitos obedientes a hacernos con su nueva obra. Somos así de simple.
¿Y a qué viene esto ahora se preguntarán alguno? Esta reflexión viene a raíz del último libro que me he leído y del que no daré nombre algunos, ya que no soy quien para condicionar a nadie en su lectura, pero ni que decir tiene que pese a ser entretenido, hay momentos en los que la historia divaga y no va a ningún lado, existen datos innecesarios para la trama... Lo curioso del tema es que no le ha pasado solo en esta obra, sino que se repite constantemente, pero a lo que iba, como buen borrego del redil lector compré el libro (en este caso me lo regalaron) aún a sabiendas que puede haber autores noveles con más talento.
Habrá quien vea en esta crítica un grito de frustración por mi faltas de ventas, que lea entrelineas envidia, pero les diré una cosa, ya me importa una mierda que no me leáis, lo que me apena es que escritores y escritoras noveles que han pasado por aquí se deban partir la cara por darse a conocer, y podría nombrar a muchos de ellos, mientras que las vacas sagradas nos venden su basura como chanel 5 y corremos a embriagarnos del olor a mierda...