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lunes, 28 de abril de 2014

La paja en el ojo ajeno...

Quizás muchos están cansados de oírme criticar a diestro y siniestro sin ningún tipo de mesura, sobre todo con respecto al ámbito literario, sobre el mundillo editorial, o lo complicado que puede resultar difundir tu obra cuando eres un perfecto mindundi, sin embargo no soy ajeno a la crítica, y sobre todo lo que uno se hace a si mismo, no hay mejor manera de superarse en cualquier aspecto de tu vida, que debes en cuando echar la vista hacia el interior, (no precisamente al ombligo), para darse cuenta de en que aspectos podemos estar fallando.
Todo esto de lo que les habló es transferible a la cuestión creativa. La primera pregunta que debemos hacernos es por qué realmente no somos leídos.  Muchas veces estamos tan ilusionados con lo que hemos escrito que no nos damos cuenta que la temática de nuestra obra, o ya existen cinco mil como ellas, por muy originales que nos creamos escribiendo, o bien no  interesa absolutamente a nadie, porque si has escrito sobre la reproducción asistida de los cangrejos ermitaños de forma novelada, puede ser la mar de interesante, pero para el público mayoritario eso le interesa tanto como saber cuántas veces vas al baño.
Por otra parte tienes que pensar que si realmente tu obra es de interés, pero no funciona, debe deberse a errores. En muchos casos carecemos de la maestría para relatar esa buena idea que existe en nuestra mente.
Para eso solo existe un consejo: leer, leer, y sobre todo leer. No hay otra. También existe otra clase de errores de tipo ortográficos o de presentación que puede echar al lector hacia atrás. Son muchos los casos que por el ansía de compartir, subimos archivos cargados de errores, a redes, o amazon, e incluso pretendemos cobrarlo, (no es mi caso). Para eso: revisar,más revisar, y por si fuese aún poca revisión, dos revisiones más.
Pero por mucha autocrítica que se haga, los autores, necesitamos de vosotros los lectores para mejorar. Quienes nos leéis sois quienes veis nuestro fallos. Sois vosotros quien mejor nos puede aconsejar. Por eso os animo, no solo a mi, sino a cualquier compañero del gremio, a comentarle por las redes sociales, o en su cara si lo encuentras, porque en definitiva sois vosotros los destinatarios de nuestros esfuerzos, y no existe mejor recompensa que el saberos felices por haber leído algo nuestro. 
Así de simple...