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domingo, 19 de abril de 2015

Aprender rimando

Hay muchas formas de educar, decenas de métodos pedagógicos, desde algunos con base científicas, a otros que se basan en la ostia sobre el educado (quizás la forma más habitual del poder). Pero quizás entre los que más me gusta es un método de siglos en suelo patrio, y como no podía ser de otra forma, nace de la cultura popular. Como ya sabéis por anteriores artículos yo soy mucho de la Cultura Popular, y sino lo sabéis podéis pinchar aquí para verlo: Proverbios Murales y Poesía de retrete

. Y lo más divertido de todo es que son enseñanzas escuetas, casi proverbial, y que hasta en ocasiones riman.
Si a estas alturas aún no habéis percatado de que estamos hablando de los refranes, es que desconoce la escuela de la vida, que es de donde nace esta forma de saber. En la literatura tenemos el más claro ejemplo de uso de los refranes: el amigo Sancho Panza desesperaba al Quijote basando todos sus argumentos en refranes.
Bien podría parafrasear a Dani Rovira con su monologo de como su padre le enseñaba a base de refranes, pero a parte de ser acusado de plagio, mi verdadera intención con este artículo, es hablaros de como hay quienes como mi madre, hacen sus propias versiones y adaptaciones, Como sabéis la mayoría de los refranes del imaginario popular suelen ser estandar, o con pequeñas variaciones, pero quizás la mejor manera de actualizar esa enseñanzas, o simplemente tratar de ser más original, es modificarlo. Os pondré un ejemplo de mi madre. Como todos sabéis esta el archiconocido: "Ojos que no ven, corazón que no sienten", pero para mi madre es: "Ojos que no ven, corazón que no quiebra".
Y para aportar mi granito de arena y animaros a adaptar refranes a vuestro estilo os dejo varios:

"A quien buen árbol se arrima, cagada de pájaro le cae"
"Cría cuervos, y tendrás cuervitos"
"No por mucho madrugar, se descansa mejor"
"A quien madruga...se acaba levantando con sueño"
"A Dios rogando, y el tiempo perdiendo"

¿Serás tu capaz de adaptar el tuyo?