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martes, 24 de enero de 2012

Diario de uina Inquietud (vigesimo octava entrada)

VIGESIMO OCTAVA ENTRADA

He dejado pasar más de un mes desde la última vez que escribí, y es que las últimas horas en la casa rural no fueron precisamente lo mejor. Bedri no había sido precisamente el más profesional organizando el secuestro pero si había sido totalmente eficaz a la hora de torturar al testaferro, y es que había sufrido en propias carnes uno como había padecido el croata durante la guerra de los Balcanes, te hacen aprender mucho, y no es que hubiese sido un soldado de algunos de los bandos, sino un simple civil al que habían confundido con un mando militar, tras superar aquella prueba se dedicó a vengarse del bado enemigo, matando y asesinando sin escrupulos ya que también habían matado a su familia. No es necesario ser un mafioso para conocer los recodos más intrigado de la violencia.
Se había empleado a fondo haciéndole saltar con astillas las uñas, le había roto cada uno de los huesos de las diferentes rotulas del cuerpo, sin embargo lo único que había obtenido como respuesta era un dato: “Todos somos partes de la gran mentira...”
Cómo podéis imaginar no hubo otra opción que matar aquel hombre, haberlo dejado vivo hubiese sido un claro incoveniente...aunque el problema no fue tanto el asesinarlo, tras la tortura aquel individuo no era más que un guiñapo, sino el hecho de desprendernos del cadáver.
Aún no había perdido la vida, cuando lo tuvimos que encerrar nuevamente en el maletero del coche antes de que llegase el dueño de la vivienda para recoger la llaves. Antes que nada tuvimos que emplearnos a fondo en limpiar la habitación donde habíamos llevado propiamente el secuestro, ya que pese a las precauciones parte del suelo estaba salpicado por sangre, heces y otros restos orgánicos no identificables, o mejor dicho no quiero recordar. Pese a haber aireado la habitación y haber empleado al menos dos botellas de lejía, me seguía dando la impresión de que seguía el olor desagradable.
Sin embargo, pese a mi nerviosismo cuando el dueño de la casa rural revisó todo, no se percató de que en su propiedad había tenido suceso un hecho sumamente ilegal, pensé cuando lo veía torcer el gesto o arrugar la nariz, que haría referencia al malor olor, pero mi suerte me acompañó en este momento antes de marcharnos al campo a deshacernos del cuerpo.
No tan sencillo resultó descuartizar el cadáver. Es solo recordárme empleando el cuchillo jamonero para trinchar la piel de aquel señor como si de un pavo fuese, me provoca nauseas, pues nuevamente vuelvo a decir que la televisión y el cine nos han dado una idea errónea del tema. Pese a que en las noticias hemos podido ver terrorista cortando de un tajo la cabeza de algún pobre desgraciado, puedo dar constancia de que es más complicado, pues la sensación del chocar la cuchilla contra el hueso es espeluznante como ella sola. Y todo este trabajo para finalmente acabar quemándo el cuerpo, y esparciendo sus cenizas por el sendero conocido como de los Llanos del Republicano, pero según Bedri, quien se había negado a deshacer del cuerpo el solo, ya que no paro de repetir: “Yo remato, pero no me hago cargo del cuerpo”, era mejor primero destrozar a la victima antes de quemarla para que las posibles muestras de adn fuesen aún más difíciles de cotejar en un posible caso, de posibilidades nulas, de que pudiesen hallar las cenizas.
No solo nos deshacimos del cuerpo, sino también del coche, pues gracias nuevamente al ingenio del croata, lo vendimos con sabiduría por apenas 200 euros a un desguace ilegal que tenía un grupo de gitanos a la entrada norte del pueblo de Villamartín. Muchos pensaréis que lo vendimos barato más siendo un coche de alta gama, pero si la policia encontraba el automóvil lo relacionarían a ellos con la desaparición del empresario. Una jugada maestra.
Sin embargo ya volviendo en el taxi de vuelta a Jerez vine pensando que mejor debería olvidarme de aquella obsesión por atrapar al artista de la muerte. Quizás no fuese el más indicado, y menos si eso conllevaba seguir manchándome las manos de sangre como hasta entonces había hecho, cosa que a fecha de hoy me hace odiarme a mi mismo, yo siempre había sido una persona pacífica.
Este tema no habría vuelto tan siquiera a mi memoria, mucho menos en estas páginas sino fuese por un detalle importante: desde que comencé la búsqueda de este asesino que se hacía llamar artista, no había vuelto a tener alucinaciones, pero desde estas últimas dos semanas, aquel espectro del que un día os hablé se vuelvé a colocar a los pies de mi cama...

jueves, 5 de enero de 2012

Diario de una Inquietud (vigesimo segunda entrada)

VIGESIMO SEGUNDA ENTRADA

Ramón no ha dejado de repetirme últimamente el miedo que tiene. Esta historia ha llegado demasiado lejos, y pese a saber que nos enfrentamos contra un despiado artistas que sacrifica a niños por el simple hecho de ganar una millonada , jamás pensó que podía acabar con la vida de personas tan cercana como el detective que habíamos contratado.
Nos hicimos con sus servicios gracias al botín hallado en la cueva que había guardado primeramente en la taquilla de mi trabajo. Mucho os estaréis preguntando como narices podía poner en circulación monedas de oro del siglo XVI, pero no hay nada más fácil para alguien que trabaja en un banco para conocer las formas de blanquear dinero y convertir aquella fortuna en bonos que luego utilizaremos como aval para obtener créditos muy sustanciosos en paraisos fiscales. Pero no me entretendré en perderme en detalles, más cuando uno de mis lemas es olvidar las cuestiones de trabajo cuando se esta fuera del entorno laboral.
Gracias a esos créditos pudimos pagar la elevada cantidad del detective que gracias a mis contactos profesionales logré contratar, y es que Sampere Sánchez, había trabajado anteriormente para mi entidad financiaria en un asunto de desviación de fondos por parte de una falsa pyme con un resultado excelente. Sin duda aquel hombre tenía una reputación bastante elevada de ahí sus grandes honorarios. No podremos ni Ramón ni yo quejarnos de su profesionalidad hasta el momento de su muerte, todos los datos que nos pudo conferir nos acercaron de manera más que excelente a nuestro objetivo.
Teníamos la relación de empresas que componían en holding con el cual el artista de la Muerte lograba blanquear el capital obtenido con sus “obras maestras”. Lo llegamos a tener casi todo, excepto su ubicación, lo que me hace temer que la muerte del detective se corresponde con una cercanía a ese dato fundamental que nos permitiría denunciarlo a la policia. Pero sin eso, no teníamos más que papel mojado, pese a que Ramón argumentaba que con eso teníamos bastante para denunciar, no para mi, lo veía insuficiente a la hora de relacionar al individuo con las empresas ya que la investigación había partido de la editorial que yo conociese. Además que como testaferro de este holding estaba un tal Alfredo Solis con domicilio en el Puerto de Santa María o más concretamente en la exclusiva urbanización Vistahermosa, un complejo residencial repleto de inmensos chalets.
Sé que no puedo dejar esto a medias. Ramón me ha abandonado, sus ojos brillan con terror nada por miedo a que su familia sea atacada. Yo no puedo hacer lo mismo, pues sé que igualmente irán a por mi. Lo que creo que ha llegado el momento de cruzar esa linea que separa el mundo cotidiano de lo ilegal, pues si ellos han sido capaces de cruzarlo, no debo yo ser menos...
Os mantendré bien informados.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Diario de una Inquietud (vigesima entrada)

VIGESIMA ENTRADA

Deduzco que muchos aún estarán decididos a saber más acerca del detective, pero he decidido, al menos de momento, que pase lo que pase procuraré por todos los medios de seguir escribiendo de manera lineal lo que va sucediendo, es decir, pienso dejarme de saltos bruscos hacia delante y hacia atrás como he venido haciendo ya que esto tan solo os terminará por confundir y acabaréis ubicando situaciones en lugares temporales que no corresponde.
Hecha dicha aclaración creo que es mi deber ahora el proseguir por donde lo había dejado en la anterior entrada, y no es otra que la idea de entrar en el polvorín militar abandonado del Rancho de la Bola, pero para ello debíamos de estudiar antes sobre plano los posibles lugares donde buscar aquella fortuna. Sin duda fue este el primer problema al que debiamos de enfrentarnos. El lugar era demasiado enorme como para poder rastrear cada centimetro de su lugar, si al menos el manuscrito hubiese contenido algún dato más, hubiese resultado mucho más sencillo.
-No se si esto que te voy a proponer te parecerá una idea descabellada, pero creo que la forma más segura que tendríamos de investigar sería participando en un programa de radio.-planteó Ramón.
-Siento no encontrar la correspondencia entre la radio y nuestra investigación.-cuestioné.
-Perdón, hay veces que no se explicarme bien.-se disculpó.-Muchos fines de semana oigo un programa de una emisora de radio autonómica donde se trata de temas paranormales, y están planteando que dentro de dos semanas, hacer un programa especial donde los oyentes pasarían una noche en lugar llamemosle mágico acompañados de un medium dando informes de lo que sucede en directo.-se explicó.
-¿Un medium con nosotros?¿?Y además involucrar a la radio? Realmente no me hace gracia de dar a conocer nuestra investigación a mucha gente...-resoplé consternado.
-A ver joven.-habló en un tono paternal que me llegó a destestar.-Para comenzar es más sencillo vagar por aquel paraje con un permiso logrado por la radio que entra de manera ilegal, porqué sino a ver como explicamos que hacemos allí sin entramos sin más.-argumentó en su favor.-Segundo, no tenemos ni puñetera idea de cómo encontrar la fortuna, dicho también de paso que no fuese descubierta durante la instalación de la base militar en su momento, de ahí la necesidad de un medium. Y tercero, aunque no menos importante. No tenemos que explicar nada sobre el asunto, nos inventaremos alguna historia fantástica sobre el lugar...Debe de resultarte fácil siendo escritor.-me estremeció al oír este comentario.
-Yo no soy escritor, soy un simple aficionado.-comenté enfadado.-Pero digame, ¿como sabe usted que escribo...?
-Alguna vez que otra me he metido en foros de escritores noveles, y recuerdo haber leído un par de relatos tuyos...-comentó.
-¿Y que le parecieron?-me dejé llevar por la curiosidad.
-Sinceramente las ideas de la historia de los relatos me parecieron sorprendente, además de un lenguaje cuidado, pero...-dudó en proseguir.
-¿Pero?-le animé a seguir impaciente.
-Espero no te moleste, pero los personajes no me resultaron creíble, no se es cómo si no tuviesen alma...-contestó sin atraverse a mirar a la cara.
-Será mejor que sigamos hablando del programa de radio.-cambié radicalmente de tema. Me sentía ofendido al oír que mis historias no eran creíbles.
-No pretendía ofenderte.-notó mi molestia.
-No pasa nada, es una crítica que debo aceptar y punto.-quisé dar por zanjado el tema.
No se atrevió a replicar del tema, aunque tampoco a decir nada, parecía que medía la posibilidad de molestarme de nuevo.
-¿Sinceramente usted piensa que un medium nos puede ayudar?-quise romper el ambiente tenso.
-¿Y porqué no?-contestó con una nueva pregunta.-Siempre buscamos explicaciones lógicas a todo lo que sucede a nuestro alrededor, y en muchas ocasiones creo, que los hechos inexplicables no es que no tengan una respuesta, sino es una que no logramos aún comprender. De momento la sabiduría humana es limitada.-resolvió.
-Pue contacte con el programa.-resolví.-Ya nos buscaremos alguna excusa sobre lo que sucede allí.
Dos fines de semanas más tarde me sentí rídiculo al llevar puesto unos cascos y siendo acompañados por un periodista que decía estar especializado en hechos paranormales que cargaba con un equipo de grabación tanto de audio como de video que según aseguraba nos ayudaría a contactar con cualquier ente presente en la base.
Nuestro argumento fue sencillo a la hora de ofrecernos como corresponsales de aquel programa de radio al decir que ya en tiempo de funcionamientos de la base muchos soldados aseguraban haber visto el espiritu de un hombre vestido de epoca que vagaba por las excavaciones donde se guardaba el arsenal militar. ¡Y vaya si coló! Pero no nos enviaron a un medium tal como esperabamos sino a un periodista. Nuestra idea de poder lograr una idea de hallar la fortuna se había ido al traste. Aquel reportero solo haría hablar sobre investigaciones anteriores y llevarse galones delante de la audiencia muy posiblemente inventando cosas que deberíamos estar viendo.
Ni tan siquiera el termo de café casi completo que me bebí sirvió para que no dejase de dar cabezadas pese a la charla insistente de José Manuel, que era como se llamaba el investigador. La hora de emisión del programa era a partir de la una de la madrugada ( es evidente tratandose de un programa de los denominados de miedo). Pasamos un par de horas de hastío, haciendo un par de conexiones en la que me obligaron a hablar sobre aquello que sentíamos en aquel lugar. No negarñe que tuve que echar mano a la imaginación para no quedar como estúpido.
No fue hasta cerca de las cuatro de la madrugada cuando José Manuel mientras visualizaba las imagenes que enfocaba su camara nocturna percibió unas imagenes que no le cuadraban.
-¡Por favor vengan rápido! ¡Aquí algo no me cuadra!-señaló la pantalla de su ordenador donde se proyectaba la grabación. Una forma blanquecina se mantenía a menos de veinte metros agitándose como si de una llama se tratase.
-Si parece el contorno de una persona.-señaló fascinado Ramón.
-Quizás estemos viendo cosas que no son debido al sueño.-no quise reconocer la evidencia.-Además el programa esta a punto de terminar, no nos dará tiempo a conectar.-hice por justificar mi miedo. Siendo sincero estaba aterrado.
-Si es una alucinación o no deberíamos de acercanos para comprobarlo aunque no entremos en antena ya.-evidenció echándose la camara de foto en ristre.
No dudó en seguirle Ramón. Yo no tuve más remedio que seguirlos, me horrorizaba quedarme solo en aquel lugar por mucho que me atemorizase seguir una luz con formas humanoides...lo más curioso de todos es que sentía que aquello me llamaba por mi nombre...
Debería de continuar escribiendo pero acordarme de aquello a estas horas de la noche me estremece. Será mejor que lo deje para la mañana...