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jueves, 1 de agosto de 2013

Derivados literarios


En muchas ocasiones terminamos cogiéndole cariño, o simplemente nos termina dando curiosidad, saber cómo sería  la vida de un personaje secundario alejado de la trama principal, así como nos gustaría saber qué estaría sucediendo en otro punto diferente del que se narra en la historia principal. Con tal de satisfacer esta necesidad, utilizando un término anglosajón, nacieron los spin-off (aunque muchas veces nacieron sin que nadie los pidiera).

 Quizás para muchos los spin-off, más conocido son los de películas y series de televisión. Para quien aún no lo entienda, les pondré un ejemplo, en España, hubo una serie que se llamaba “Siete Vidas”, donde salía un personaje secundario que solía hablar mucho de su vida fuera de la trama que se desarrollaba en un bar, así que los productores crearon una serie alternativa donde se contaba la vida de este personaje fuera de aquel entorno, a mucho os sonará Aída. Ni que decir tiene que en muchas ocasiones el spin-off supera al original de donde nace.

Ni que decir tiene que los spin-off no se reducen a la producción audiovisual, sino que también existen en el mundo literario. Cuanto menos resulta curioso el atrevimiento del escritor Trapiello al crear una novela sobre como sería la vida de Sancho una vez murió el Quijote. Pero puestos a imaginar spin-off a clásicos de la literatura, yo me atrevería a pensar en cómo se sintió Helena durante la Guerra de Troya, ver como Alonso cabalgaba por el Monte de las Ánimas, o como era la vida del “salvaje” de un “Mundo Feliz”.

Puede haber tanto spin-off como personas hay. Yo imagine uno sobre mi propio libro “Las Puertas de las Rimas” que hace un tiempo os dejé por aquí  (puedes leerlo cliqueando esto) que habla sobre cómo serían los comienzos del virus de la tercera puerta.

Ahora os propongo un juego, podéis escribir un spin-off, no necesariamente de más de un folio, o bien sobre el libro que deseéis, o sobre cualquier parte de las “Puertas de las Rimas”, y si no os apetece escribir sugerirme sobre qué libro o historia de mi novela lo hago, y lo iremos publicando en el blog.

¿Te atreves a imaginar un spin-off?

domingo, 19 de febrero de 2012

Diario de una Inquietud (TRIGESIMO QUINTA ENTRADA)

TRIGESIMO QUINTA ENTRADA

Llevo una semana alejado del amor de mi vida, y por más que pretendo hablar con ella, se niega en rotundo a responderme al telefono, es más, incluso he pasado por casa de sus padres donde ahora mismo está, pero su madre me reitera su intención de no querer verme.
Estoy hecho polvo, aunque por los últimos acontecimientos vividos pudiese deducir que Marian no aguantaría la presión de mi conducta esquiva, jamás llegué a creer que se cristalizase como ha sucedido. Mucho menos podía llegar a pensar que sucedería por ser tremendamente sincero...aunque no quiero hablar sin orden así que os explicaré:
Aquella noche cuando calló desmayada al visualizar la foto de su abuelo, sentí que nuevamente las “malditas coincidencias” regresaban a mi vida. Unos hechos que no eran fruto de la casualidad, y que además añadía en esta ocasión a mi amor. No soportaba verla en aquella circunstancia, en aquella incertidumbre que le minaba. Aquellos sueños unidos a la foto, sin olvidar la paliza sufrida podía llegar a minar su salud, no solo corporal sino mental. Por ello, pese a no tener certezas de tan siquiera lo que me había sucedido a mi, decidí contarle todo tras marcharse sus familiares tras ser disuadidos de que había el desvanecimiento tan solo se debía a la tensión sufrida en los últimos días, y que no era necesario ir a urgencias para que se cerciorasen de que no era alguna dolencia oculta.
Cuando la sentí un poco más recuperada la senté en el sofá para que oyese todo aquello que debía de decirle. No fue sencillo resumir tantos acontecimientos pero sin embargo procuré hacer una sintesis bastante aceptable que Marian oyó no sin cierta incredulidad. Todo fue una confesión tranquila hasta que le hablé del asesinato. En un principio no me creyó, pero yo le insistí...fue uno de los primeros errores que cometí.
-No le des más vuelta Victor, estás sacando las cosas de quicio, ni mis sueños ni esas palizas tienen absolutamente nada que ver con una mano negra que nos persigue a los dos. ¡No te montes pelicula!-me dijo con tono alterado.
-No son peliculas, ¿cómo te explicas tantas desgracias seguidas? Desde la muerte de mi amigo, a la paliza que te dieron.-justifiqué.
-Simple casualidades, no más.-resopló indigna.-Creo que deberías retomar tus visitas al psiquiatra...-propuso en un torno conciliador.
-No estoy loco.-grité indignado.
-No vas a lograr nada alterandote.-hizo por mantener la calma.
-Espera, te voy a mostrar una cosa.-busqué dentro de un libro la denuncia policial de la aparición del paquete con la cabeza humana.-Te lo he ocultado pero necesito que me creas...-se lo mostré.
Horrorizada se llevó las manos a la cara al finalizar de leer el documento.
-Yo no puedo seguir aquí, esto ha llegado muy lejos...-se volvió hacia la habitación.
-Espera, juntos podemos encontrar una solución.-le agarré del brazo.
-No me toques.-me ordenó con una mirada que me dejó helado.-No puedo seguir viviendo a tu lado...-soltó una lágrima que más que denotar tristeza denotaba rabia.
No tardó apenas nada en hacerse una maleta con unas pocas de mudas de ropa.
-Ya mi padre vendrá por el resto.-se despidió de aquella manera fría.
Pasan los días y no me acostumbro a estar sin ella. Marian es el ángel que ilumina mi sendero. Sin ella mi vida no tiene sentido. La única forma que tengo de solucionar esto es una: resolver la relación entre el sueño y la fotografía. Solo uniendo cabos podré recuperarla. No perderé un segundo en ir a casa de sus abuelos, si me explica quien es esa señora que tanto le impactó sabré una parte importante de este misterio...

martes, 24 de enero de 2012

Diario de uina Inquietud (vigesimo octava entrada)

VIGESIMO OCTAVA ENTRADA

He dejado pasar más de un mes desde la última vez que escribí, y es que las últimas horas en la casa rural no fueron precisamente lo mejor. Bedri no había sido precisamente el más profesional organizando el secuestro pero si había sido totalmente eficaz a la hora de torturar al testaferro, y es que había sufrido en propias carnes uno como había padecido el croata durante la guerra de los Balcanes, te hacen aprender mucho, y no es que hubiese sido un soldado de algunos de los bandos, sino un simple civil al que habían confundido con un mando militar, tras superar aquella prueba se dedicó a vengarse del bado enemigo, matando y asesinando sin escrupulos ya que también habían matado a su familia. No es necesario ser un mafioso para conocer los recodos más intrigado de la violencia.
Se había empleado a fondo haciéndole saltar con astillas las uñas, le había roto cada uno de los huesos de las diferentes rotulas del cuerpo, sin embargo lo único que había obtenido como respuesta era un dato: “Todos somos partes de la gran mentira...”
Cómo podéis imaginar no hubo otra opción que matar aquel hombre, haberlo dejado vivo hubiese sido un claro incoveniente...aunque el problema no fue tanto el asesinarlo, tras la tortura aquel individuo no era más que un guiñapo, sino el hecho de desprendernos del cadáver.
Aún no había perdido la vida, cuando lo tuvimos que encerrar nuevamente en el maletero del coche antes de que llegase el dueño de la vivienda para recoger la llaves. Antes que nada tuvimos que emplearnos a fondo en limpiar la habitación donde habíamos llevado propiamente el secuestro, ya que pese a las precauciones parte del suelo estaba salpicado por sangre, heces y otros restos orgánicos no identificables, o mejor dicho no quiero recordar. Pese a haber aireado la habitación y haber empleado al menos dos botellas de lejía, me seguía dando la impresión de que seguía el olor desagradable.
Sin embargo, pese a mi nerviosismo cuando el dueño de la casa rural revisó todo, no se percató de que en su propiedad había tenido suceso un hecho sumamente ilegal, pensé cuando lo veía torcer el gesto o arrugar la nariz, que haría referencia al malor olor, pero mi suerte me acompañó en este momento antes de marcharnos al campo a deshacernos del cuerpo.
No tan sencillo resultó descuartizar el cadáver. Es solo recordárme empleando el cuchillo jamonero para trinchar la piel de aquel señor como si de un pavo fuese, me provoca nauseas, pues nuevamente vuelvo a decir que la televisión y el cine nos han dado una idea errónea del tema. Pese a que en las noticias hemos podido ver terrorista cortando de un tajo la cabeza de algún pobre desgraciado, puedo dar constancia de que es más complicado, pues la sensación del chocar la cuchilla contra el hueso es espeluznante como ella sola. Y todo este trabajo para finalmente acabar quemándo el cuerpo, y esparciendo sus cenizas por el sendero conocido como de los Llanos del Republicano, pero según Bedri, quien se había negado a deshacer del cuerpo el solo, ya que no paro de repetir: “Yo remato, pero no me hago cargo del cuerpo”, era mejor primero destrozar a la victima antes de quemarla para que las posibles muestras de adn fuesen aún más difíciles de cotejar en un posible caso, de posibilidades nulas, de que pudiesen hallar las cenizas.
No solo nos deshacimos del cuerpo, sino también del coche, pues gracias nuevamente al ingenio del croata, lo vendimos con sabiduría por apenas 200 euros a un desguace ilegal que tenía un grupo de gitanos a la entrada norte del pueblo de Villamartín. Muchos pensaréis que lo vendimos barato más siendo un coche de alta gama, pero si la policia encontraba el automóvil lo relacionarían a ellos con la desaparición del empresario. Una jugada maestra.
Sin embargo ya volviendo en el taxi de vuelta a Jerez vine pensando que mejor debería olvidarme de aquella obsesión por atrapar al artista de la muerte. Quizás no fuese el más indicado, y menos si eso conllevaba seguir manchándome las manos de sangre como hasta entonces había hecho, cosa que a fecha de hoy me hace odiarme a mi mismo, yo siempre había sido una persona pacífica.
Este tema no habría vuelto tan siquiera a mi memoria, mucho menos en estas páginas sino fuese por un detalle importante: desde que comencé la búsqueda de este asesino que se hacía llamar artista, no había vuelto a tener alucinaciones, pero desde estas últimas dos semanas, aquel espectro del que un día os hablé se vuelvé a colocar a los pies de mi cama...