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jueves, 5 de enero de 2012

Diario de una Inquietud (vigesimo segunda entrada)

VIGESIMO SEGUNDA ENTRADA

Ramón no ha dejado de repetirme últimamente el miedo que tiene. Esta historia ha llegado demasiado lejos, y pese a saber que nos enfrentamos contra un despiado artistas que sacrifica a niños por el simple hecho de ganar una millonada , jamás pensó que podía acabar con la vida de personas tan cercana como el detective que habíamos contratado.
Nos hicimos con sus servicios gracias al botín hallado en la cueva que había guardado primeramente en la taquilla de mi trabajo. Mucho os estaréis preguntando como narices podía poner en circulación monedas de oro del siglo XVI, pero no hay nada más fácil para alguien que trabaja en un banco para conocer las formas de blanquear dinero y convertir aquella fortuna en bonos que luego utilizaremos como aval para obtener créditos muy sustanciosos en paraisos fiscales. Pero no me entretendré en perderme en detalles, más cuando uno de mis lemas es olvidar las cuestiones de trabajo cuando se esta fuera del entorno laboral.
Gracias a esos créditos pudimos pagar la elevada cantidad del detective que gracias a mis contactos profesionales logré contratar, y es que Sampere Sánchez, había trabajado anteriormente para mi entidad financiaria en un asunto de desviación de fondos por parte de una falsa pyme con un resultado excelente. Sin duda aquel hombre tenía una reputación bastante elevada de ahí sus grandes honorarios. No podremos ni Ramón ni yo quejarnos de su profesionalidad hasta el momento de su muerte, todos los datos que nos pudo conferir nos acercaron de manera más que excelente a nuestro objetivo.
Teníamos la relación de empresas que componían en holding con el cual el artista de la Muerte lograba blanquear el capital obtenido con sus “obras maestras”. Lo llegamos a tener casi todo, excepto su ubicación, lo que me hace temer que la muerte del detective se corresponde con una cercanía a ese dato fundamental que nos permitiría denunciarlo a la policia. Pero sin eso, no teníamos más que papel mojado, pese a que Ramón argumentaba que con eso teníamos bastante para denunciar, no para mi, lo veía insuficiente a la hora de relacionar al individuo con las empresas ya que la investigación había partido de la editorial que yo conociese. Además que como testaferro de este holding estaba un tal Alfredo Solis con domicilio en el Puerto de Santa María o más concretamente en la exclusiva urbanización Vistahermosa, un complejo residencial repleto de inmensos chalets.
Sé que no puedo dejar esto a medias. Ramón me ha abandonado, sus ojos brillan con terror nada por miedo a que su familia sea atacada. Yo no puedo hacer lo mismo, pues sé que igualmente irán a por mi. Lo que creo que ha llegado el momento de cruzar esa linea que separa el mundo cotidiano de lo ilegal, pues si ellos han sido capaces de cruzarlo, no debo yo ser menos...
Os mantendré bien informados.

lunes, 2 de enero de 2012

Diario de uina Inquietud (vigesimo primera entrada)

VIGESIMO PRIMERA ENTRADA

No me demoraré en dar detalles sobre mis últimos tiempos, solo me limitaré a ir directamente al grano, bien podría decir que estos días han sido raro, pero no sería deciros nada nuevo con respecto a la vida que vengo llevando...
Como ya comentase la vez anterior nos lanzamos en busca de aquella forma blanquecina que divagaba a menos de veinte metros de nuestro puesto de vigilancia. Casi me caigo al chocar contra unos arbusto debido a mi deseo de no quedarme el último. Siempre me ha dado cierto miedo la soledad, sobre todo cuando no cuento con forma alguna de iluminarme, ya que mis compañeros lo habían tomado en la apresurada persecusión.
En un principio tras más de quince minutos corriendo a ciegas por aquel paramo me alegré de haber perdido de vista a aquella aparición, que no sé muy bien porque, pese a no verla muy bien, me recordó a la que habia tenido al comienzo de iniciar este diario, quizás por ello mi miedo fuese mayor. Tenía miedo a volverme a enfrentar a aquel espectro.
-¡Maldita sea! No he tenido tan siquiera tiempo a lanzarle una fotografía.-protestó el periodista resoplando por el esfuerzo.
-No debe de andar muy lejos.-miró Ramón hacia todos lados intentando hallarlo.
-Estamos hablando teóricamente de un espirítu, puede haberse evaporado. No es un conejo que se esconda detrás de una mata y vaya a volver a salir.-comenté intentando no demostrar mi nerviosismo.-Lo mejor será volver en otro momento.-quise disuadirlos de que lo mejor era volver a casa.
Pero fue mi mirada de pánico lo que les hizo hacer oído sordos de mi petición. Por mucho que intenté controlar mis emociones, no logré encajar un rostro relajado al ver por el rabillo de mi ojo, la figura brillante entrando por una de las cuevas del polvorín. Siguiendo mi mirada, también Ramón y el periodista vieron lo mismo que yo.
-Rápido.-ordenó Ramón que pese a sus años se mostró agil para lanzarse a la carrera.
Ninguna palabra de advertencia podría servirles para quitar su empeño de atrapar a aquella luz blanquecina, así que no me quedó más remedio que lanzarme junto a ellos dentro de la cueva.
Lo pasé francamente mal, el brillar de unos pequeños ojos por doquier, me hacían presagiar la presencia de decenas de ratas, y unas ganas de vomitar me asaltaron. Me tuve que contener para no quedarme solo, pues como ya digo, me reitero, a aquellos dos hombres nada ni nadie los pararía en su dicha de al menos fotografíar al espectro.
No fue hasta hasta chocar contra una pared cuando se dieron cuenta de que jamás lograrían alcanzarlo. Enfadados soltaron una serie de improperios a los que me uní. Era una forma de rebajar la adrelina que me ardía por el cuerpo.
-Un momento.-señalé una pintada en la pared.-Es posible que nos haya conducido hasta aquí para que viesemos esto.
Ramón alumbró con su linterna la pintura que con un color verde, muy confundible con el verdín que crecía en la cueva, mostraba tres iniciales: I.G.B. Justamente el personaje que nos había conducido hasta aquel lugar.
-¿IGB?-se encogió José Manuel de hombro.-No tengo ni idea de lo que puede signficar.-reflexionó en voz alta.-Lo que no me extrañaría es que en este lugar hubiese alguien enterrado.-fotografió la pared.
Aquella deducción estremecio más a Ramón que el propio espectro. Con una mirada me pidió que inventase algo para alejar a aquel reportero de allí. Rápidamente capté la idea. El tesoro debía de estar escondido por los alrededores, y lo que menos nos interesaba era a aquel hombre curioseando por los alrededores, su función de ayudarnos había concluido en el mismo momento que habíamos obtenido los permisos para conocer el lugar.
-¡Mirad de nuevo! Allí está la luz blanca.-señalé justo hacia la salida.
Hubo unos momentos de duda, ya que el periodista estaba más preocupado pensando en la pintura, pero al rato pareció reaccionar, agarrando el lumigas en busca de tan ansiada fotografía.
No me pararé mucho en detallar como al día siguiente, esta vez entrando por el hueco de reja que yo sabía utilizaban en las fiestas raven, volvimos al atardecer. La pared estaba hueca, aún así nos llevó un buen rato romperla solo con ayudas de rocas que había esparcida por el suelo, para por fin hallar un baul repleto de monedas de oro de la época del tal Iñigo Guzmán junto con una nota que rezaba: “La justicia a veces necesita de actos deshonrosos para cometerse, es por ello que debí matar a muchos ricos, no solo con afán de ayudar a los pobres, sino porque sabía que una causa mayor sucedería en el futuro. No me preguntéis cómo, pero lo se. Iñigo Guzmán de Balboa”.
Tuvimos que esperar hasta que la oscuridad fue completa. No podíamos permitir que nadie nos viese salir de allí con toda aquella fortuna en el coche. Aún así sentí como no muy lejos, un todoterreno con las luces apagadas nos espiaba desde la lejanía. Podría ser la Guardia Civil, podría tratarse de José Manuel intrigado por nuestro nerviosismo al final de la noche, pero yo sabía que no era ninguno de ellos. Posiblemente fuesen matones del artista de la Muerte que nos estuviesen vigilando, por ello a mi idea inicial de guardar la caja en mi casa, quedo descartada, al menos entre Ramón y yo, pues tras contarle mis sospechas, representamos que si lo haciamos de cara a nuestros seguidores.
Es un juego peligroso en el que me he involucrado, tan peligroso que hace unas horas a Ramón le acaba de informar la policia de que el detective que habíamos contratado a muerto. Por lo visto le piden declaración acerca de la investigación que estaba realizando...

jueves, 22 de diciembre de 2011

Diario de una Inquietud (vigesima entrada)

VIGESIMA ENTRADA

Deduzco que muchos aún estarán decididos a saber más acerca del detective, pero he decidido, al menos de momento, que pase lo que pase procuraré por todos los medios de seguir escribiendo de manera lineal lo que va sucediendo, es decir, pienso dejarme de saltos bruscos hacia delante y hacia atrás como he venido haciendo ya que esto tan solo os terminará por confundir y acabaréis ubicando situaciones en lugares temporales que no corresponde.
Hecha dicha aclaración creo que es mi deber ahora el proseguir por donde lo había dejado en la anterior entrada, y no es otra que la idea de entrar en el polvorín militar abandonado del Rancho de la Bola, pero para ello debíamos de estudiar antes sobre plano los posibles lugares donde buscar aquella fortuna. Sin duda fue este el primer problema al que debiamos de enfrentarnos. El lugar era demasiado enorme como para poder rastrear cada centimetro de su lugar, si al menos el manuscrito hubiese contenido algún dato más, hubiese resultado mucho más sencillo.
-No se si esto que te voy a proponer te parecerá una idea descabellada, pero creo que la forma más segura que tendríamos de investigar sería participando en un programa de radio.-planteó Ramón.
-Siento no encontrar la correspondencia entre la radio y nuestra investigación.-cuestioné.
-Perdón, hay veces que no se explicarme bien.-se disculpó.-Muchos fines de semana oigo un programa de una emisora de radio autonómica donde se trata de temas paranormales, y están planteando que dentro de dos semanas, hacer un programa especial donde los oyentes pasarían una noche en lugar llamemosle mágico acompañados de un medium dando informes de lo que sucede en directo.-se explicó.
-¿Un medium con nosotros?¿?Y además involucrar a la radio? Realmente no me hace gracia de dar a conocer nuestra investigación a mucha gente...-resoplé consternado.
-A ver joven.-habló en un tono paternal que me llegó a destestar.-Para comenzar es más sencillo vagar por aquel paraje con un permiso logrado por la radio que entra de manera ilegal, porqué sino a ver como explicamos que hacemos allí sin entramos sin más.-argumentó en su favor.-Segundo, no tenemos ni puñetera idea de cómo encontrar la fortuna, dicho también de paso que no fuese descubierta durante la instalación de la base militar en su momento, de ahí la necesidad de un medium. Y tercero, aunque no menos importante. No tenemos que explicar nada sobre el asunto, nos inventaremos alguna historia fantástica sobre el lugar...Debe de resultarte fácil siendo escritor.-me estremeció al oír este comentario.
-Yo no soy escritor, soy un simple aficionado.-comenté enfadado.-Pero digame, ¿como sabe usted que escribo...?
-Alguna vez que otra me he metido en foros de escritores noveles, y recuerdo haber leído un par de relatos tuyos...-comentó.
-¿Y que le parecieron?-me dejé llevar por la curiosidad.
-Sinceramente las ideas de la historia de los relatos me parecieron sorprendente, además de un lenguaje cuidado, pero...-dudó en proseguir.
-¿Pero?-le animé a seguir impaciente.
-Espero no te moleste, pero los personajes no me resultaron creíble, no se es cómo si no tuviesen alma...-contestó sin atraverse a mirar a la cara.
-Será mejor que sigamos hablando del programa de radio.-cambié radicalmente de tema. Me sentía ofendido al oír que mis historias no eran creíbles.
-No pretendía ofenderte.-notó mi molestia.
-No pasa nada, es una crítica que debo aceptar y punto.-quisé dar por zanjado el tema.
No se atrevió a replicar del tema, aunque tampoco a decir nada, parecía que medía la posibilidad de molestarme de nuevo.
-¿Sinceramente usted piensa que un medium nos puede ayudar?-quise romper el ambiente tenso.
-¿Y porqué no?-contestó con una nueva pregunta.-Siempre buscamos explicaciones lógicas a todo lo que sucede a nuestro alrededor, y en muchas ocasiones creo, que los hechos inexplicables no es que no tengan una respuesta, sino es una que no logramos aún comprender. De momento la sabiduría humana es limitada.-resolvió.
-Pue contacte con el programa.-resolví.-Ya nos buscaremos alguna excusa sobre lo que sucede allí.
Dos fines de semanas más tarde me sentí rídiculo al llevar puesto unos cascos y siendo acompañados por un periodista que decía estar especializado en hechos paranormales que cargaba con un equipo de grabación tanto de audio como de video que según aseguraba nos ayudaría a contactar con cualquier ente presente en la base.
Nuestro argumento fue sencillo a la hora de ofrecernos como corresponsales de aquel programa de radio al decir que ya en tiempo de funcionamientos de la base muchos soldados aseguraban haber visto el espiritu de un hombre vestido de epoca que vagaba por las excavaciones donde se guardaba el arsenal militar. ¡Y vaya si coló! Pero no nos enviaron a un medium tal como esperabamos sino a un periodista. Nuestra idea de poder lograr una idea de hallar la fortuna se había ido al traste. Aquel reportero solo haría hablar sobre investigaciones anteriores y llevarse galones delante de la audiencia muy posiblemente inventando cosas que deberíamos estar viendo.
Ni tan siquiera el termo de café casi completo que me bebí sirvió para que no dejase de dar cabezadas pese a la charla insistente de José Manuel, que era como se llamaba el investigador. La hora de emisión del programa era a partir de la una de la madrugada ( es evidente tratandose de un programa de los denominados de miedo). Pasamos un par de horas de hastío, haciendo un par de conexiones en la que me obligaron a hablar sobre aquello que sentíamos en aquel lugar. No negarñe que tuve que echar mano a la imaginación para no quedar como estúpido.
No fue hasta cerca de las cuatro de la madrugada cuando José Manuel mientras visualizaba las imagenes que enfocaba su camara nocturna percibió unas imagenes que no le cuadraban.
-¡Por favor vengan rápido! ¡Aquí algo no me cuadra!-señaló la pantalla de su ordenador donde se proyectaba la grabación. Una forma blanquecina se mantenía a menos de veinte metros agitándose como si de una llama se tratase.
-Si parece el contorno de una persona.-señaló fascinado Ramón.
-Quizás estemos viendo cosas que no son debido al sueño.-no quise reconocer la evidencia.-Además el programa esta a punto de terminar, no nos dará tiempo a conectar.-hice por justificar mi miedo. Siendo sincero estaba aterrado.
-Si es una alucinación o no deberíamos de acercanos para comprobarlo aunque no entremos en antena ya.-evidenció echándose la camara de foto en ristre.
No dudó en seguirle Ramón. Yo no tuve más remedio que seguirlos, me horrorizaba quedarme solo en aquel lugar por mucho que me atemorizase seguir una luz con formas humanoides...lo más curioso de todos es que sentía que aquello me llamaba por mi nombre...
Debería de continuar escribiendo pero acordarme de aquello a estas horas de la noche me estremece. Será mejor que lo deje para la mañana...

lunes, 12 de diciembre de 2011

diario de una inquietud (decimoctava entrada)

DECIMOCTAVA ENTRADA

Como todo en esta vida es impredicible, pero si tan siquiera hubiese tenido la preocupación de mirar por la mirilla de la puerta no hubiese tenido problema alguno. Quizás la concentración de la redacción del descubrimiento de las riquezas me habían llevado a un nivel tal de relajación y de abstracción que no caía en la cuenta de saber nada sobre la identidad de quienes llamaban a la puerta.
Fue nada más entreabrir la puerta cuando dos hombres del este, muy posiblemente rumanos, se echaron sobre mi sin darme tiempo a reaccionar. Uno me dio un golpe fuerte en el rostro que me dejo tendido en el suelo. Abatido sobre el parquet de mi casa pude ver como empezaban a registrar todos los rincones de mi hogar en busca de cosas de valor, o al menos eso deduje. Pese a mi lamentable situación agradecí que Marian hubiese salido con una amiga a comprar ropa, pues pese a haber sido golpeado podía alegrarme al menos de que no fuesen a matarme, y fuesen simples ladrones, un tanto violento si, pero no unos asesinos a sueldo que podrían haber dañado a mi amor, hecho que jamás me perdonaría.
Cuestión de diez minutos más tarde de que se hubiesen marchado los cacos y que había podido incorporarme, llamé por telefono a la policia para dar parte del incidente, no lo hice a Marian para no preocuparle. Mientras esperaba la llegada de los nacionales me coloqué hielo para bajar la hinchazón del ojo.
-¿Cúantos objetos de valor se han llevado?-me tomaba declaración un agente de aire aburrido.
-¡Cómo quiera que lo sepa ahora mismo!-protesté.-Me preocupaba más ocuparme de mi ojo.-señalé la hinchazón.
-No se preocupe.-quizo tranquilizarme.-Solo era para tener un indicio a la hora de entrar en las casas ocupadas de los rumanos esos del barrio del Pelirón. Ahora mismo varios coches patrulla se dirige hacia allí.
-Lo que me resulta extraño es que hayan llegado a usar la violencia.-cuestionó otro agente.-Hasta ahora habíamos oído hablar de robos cuando no había nadie en casa por las noches, tirones, pero no el uso de la fuerza a plena luz.
-Eso son capaces de cualquier cosa. Vienen de paises donde todo vale...-reprochó el policia que me estaba tomando declaración.
Justo en ese momento entró con los ojos plagados de lagrimas Marian. Seguro que el hecho de ver agentes del orden en casa, le había hecho suponer lo peor:
-¡¿Pero que ha sucedido?!!-dijo mirando nuestra casa desarmada.-¿Te encuentras bien?-me abrazó tocándome con dulzura el ojo hinchado.
-Relajate no ha sido para tanto, solo un grupo de ladrones que han robado en casa.-le besé en la mejilla intentando tranquilizarla.
-¡Pero si tienes el ojo hinchado!-temblaba asustada.
-Me negaba a que se llevasen ese tanga negro que tanto me gusta...-me atreví a bromear quitándole hierro al asunto.
-Eres un cielo hasta en estos momentos.-me besó algo más relajada.-Eso si esta noche la pasaremos en un hotel...
-Señora un coche patrulla estará haciendo ronda continuamente por la zona.-intervino uno de los policias.
-Si hubiesen estado haciéndola el resto del día esto no hubiese sucedido.-le remprendió con mirada feroz.
-No te preocupes cariño, reservaré ahora mismo una habitación en el hotel Jerez.-quise zanjar la situación.
Son las tres de la madrugada, Marián duerme relajada entre las sabanas de la cama del hotel, mientras yo escribo esta entrada en el baño ya que necesitaba expresarlo, pero no solo el hecho, sino el motivo que no me deja dormir, y es que tal vez el director de la editorial, o mejor dicho el artista de la muerte, no pretenda matarme, sino tan solo se conforma con arrebatarme la fortuna encontrada, para quitarme los medios para poder hacer público sus crimenes escudados en el arte. Lo que no sabe que no los guardé en casa, sino en otro lugar mucho más seguro...

sábado, 26 de noviembre de 2011

diario de una inquietud (decimocuarta entrada)

CATORCEAVA ENTRADA

Nunca he llegado a ser muy amantes de las celebraciones, no al menos de aquellas que supone disfrazarse, con esto no me refiero a ponerse un traje carnavalero sino a vestirse de chaqueta, y mucho más disgusto una boda, pero debo reconocer que en las nupcias de la prima de Marian, una mujer un par de años mayor que mi novia y a la que había visto apenas un par de veces en mi vida, me lo pase bien, pese a tener que ir como ya digo disfrazado, en este caso con peores consecuencias con esmokin ya que era la etiqueta lo requería. Y no me refiero tan solo a pasarlo bien por la cantidad de alcohol bebida que me llevo a deshinbirme por completo, sino por el descubrimiento que hice.
El enlace se celebró sobre las ocho de la tarde en la iglesia de San Miguel de Jerez, hecho que me alegro sumamente porque al menos podía llegar a estar distraido durante la ceremonia, donde también se incluía una eucaristía, con el retablo hecho por el genial artista Martinez Montañez. Contemplé cada uno de los detalles sobre la lucha del Arcángel san Miguel contra los demonios que allí se representaba, y hubiese seguido durante horas sino hubiese sido por el codazo que me dio Marian para que mirase al frente.¡Yo que pensaba que se limitaría a embelesarse en contemplar a la novia mientras soltaba unas lagrimitas emocionadas soñando que la próxima sería ella!
Fue casi sin querer que di un zapatazo en el suelo sintiendo como la loza bajo mis pies zonaba hueca. En un principio pensé que bien podría tratarse de alguna tumba algo muy acostumbrado en tiempos pasados de hacer cuando no existían los campos santos, pero el hecho de no ver una lapida me condujo a pensar que había algo escondido abajo. Ya se bien que pensaréis que se trate solo de una solería destrozada por el paso del tiempo, pero quizás haya sido mis últimos meses de vida, que me hiciesen pensar que allí se escondía un secreto...
No pude remover la piedra en un primer instante, de haberlo hecho me hubiese supuesto llamar la atención de toda la iglesia, cosa que era gran cosa contando que quien y más quien menos sabía acerca de mi ingreso en la unidad psiquiatrica pese a que nadie se había atrevido a decir nada acerca de ello al menos al conversar conmigo. Además tampoco pretendía con ansías de saciar mi curiosidad avergonzar a Marian.
No fue hasta que finalizó el enlace, mientras los familiares y el resto de invitados comentan la ceremonia con el mismo enfasis que un comentarista de fútbol se recrea en la repitición, cuando aproveche que mi novia se había ido a conversar con su tía Celia, cuando con disimulo me agaché simulando atarme los cordones. Removí la loza no sin cierta dificultad, no solo era el hecho de trasladar la piedra, sino de pasar desapercibido. Me llevo más de cinco minutos, pero finalmente logré hallar un manuscrito de no más de un palmo de tamaño donde había inscrito un mapa junto con unas letras más pequeñas.
Deseé poder pedirle prestada las gafas a alguien, pero no encontraba ninguna excusa para hacerlo, así que me tuve que guardar las ganas de conocer el contenido para otro momento, o mejor dicho para ahora mismo, pues son las sietes de la mañana, tengo un ciego de ron bastante curioso, pero unas ansías por conocer que no puedo resistirlo...
...Finalmente todo esto deberá esperar, porque acabo de vomitar encima de la mesa del salón donde ando escribiendo...