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domingo, 30 de septiembre de 2012

La Leyenda del Conquistador


Pongamonos en situación durante un momento, pensemos durante un momento como nuestra rutina puede verse afectada de buenas a primera de golpe y porrazo. Trabajas como integradora social en el departamento de Bienestar Social en el ayuntamiento de una ciudad de tamaño medio cuando llega a tu despacho una chica joven denunciando la desaparición de su amiga, con la acusación de que su padre ha podido matarla, aunque casualmente esta desaparición coincide con la de otras dos muchachas de edades similares en la provincia, donde a priori la policia lo toma como un secuestro y donde la única pista es una nota con la palabra: "Porta Coeli". 
Te implicas de manera personal en el asunto que misteriosamente puede estar relacionado con una antigua leyenda de la ciudad conocida como "La Leyenda del Conquistador", mientras como telón de fondo tu marido ha abandonado vuestro hogar sin llegar a dar ningún tipo de explicación...¿Serías capaz de lograr el misterioso?
Es este precisamente el reto que presenta esta novela corta que he escrito de manera gratuita para que todos podáis disfrutarla y compartirla con quien deséis. Una novela cargada de corte políciaco, y sobre todo mucho misterio donde los personajes participan en una representación de mascaras donde nadie sabe bien quien es quien. Una historia que intenta atraparte hasta el último instante y espero que no dejéis de leer hasta la última linea.
¿Ya os estaréis preguntando donde la podéis conseguir? Pues tan sencillo como seguir el siguiente enlace http://sdrv.ms/MS5Lt7 le dáis a la opción descargar y en cuestión de segundos tendréis esta obra en vuestra mano que se os brinda de manera gratuita.
Podéis comentar en este blog todo lo que queráis respecto a la obra, sugerencias, peticiones, fotos, críticas o lo que se os apetezca decirme, o si también lo deséais en la página https://www.facebook.com/#!/pages/EL-VENDEDOR-DE-HUMOS/299236170445. Estaré encantado de conocer vuestra opinión y contactar con vosotros.
Y ahora, ¿a qué esperáis para conocer cúal es La leyenda del Conquistador?

domingo, 15 de enero de 2012

diario de una inquietud (VIGESIMO QUINTA ENTRADA)

VIGESIMO QUINTA ENTRADA

Quizás mi ingenio había subestimado a mi antiguo compañero de clase, lo había recordado mucho menos despierto para cuestiones ocultas, pero nada más acercarme al banco donde estaba sentado me preguntó de manera directa, qué quería de él. No dejaré de reconocer que quise aparentar que mi visita era simple cortesía como le había indicado, pero evidentemente no me creyó.
-Seamos sincero Victor.-me clavó la mirada amedrentándome.-Jamás fuimos amigos en la escuela, es más sabía que todos los niños me odiabáis, y con razón.-argumentó.-Por mucho que el tiempo todo lo cambie no creo que un hombre como tu pretendiese recordar su niñez con el matón de la clase.
-Llevas toda la razón del mundo.-no tuve más remedio que admitir.-Quizás debí de ser franco desde un primer momento diciéndote el motivo por el cual quería hablar contigo, aunque debes entender que quizás ciertos “temillas”, no esta bien hablarlo ante la pareja.-me excuse.
-Teniendo las cosas claras, dime exactamente que pretendes.-apoyo su brazo en mi hombro.-Eso si, te recuerdo que soy muy macho.-bromeó.
-Tranquilo a mi tampoco me gustan los hombres, mucho menos tu, nunca fuiste mi tipo.-continué la broma.-Pero es muy diferente lo que busco.-mi tono paso a ser más formal.
-Soy todo oídos.
-Necesito a alguien que me ayude a secuestrar a una persona.-fui claro.
-No cuentes conmigo.-contestó de manera rápida.-Quizás me recuerdes como el malote de la clase, pero soy incapaza de hacer nada ilegal al menos de momento. Menos secuestrar a nadie.-fue tajante.
-No es como puedes llegar a creer...-quise justificarme.
-Me importa una mierda, no quiero creer absolutamente nada.-su voz sonó aspera como una lima.-Estar en la calle no significa tener que venderse...
-No lo entiendes.-lo tomé por los hombros al verlo levantarse. Quizás llegué a mostrarme un tanto violento pues Martin se quedó plantado mirándome sorprendido.
-Si lo que buscas es a alguien que te ayude a secuestrar a alguien te puedo presentar a alguien.-reculó.-Eso si, no quiero saber nada más acerca de esta movida.-hizo el gesto de desentenderse del tema.
-Cuenta con ello.-acepté incomodo. No quería dar la imagen de un mafioso sin escrupulos, pero no me quedaba otra opción.-Permitime al menos que te invite a tomar algo.-oferté.
-No.-negó echándose su mochila al hombre.-Mañana nos veremos a las 12,30 aquí para ir al Comedor social del Salvador. Allí te presentaré al hombre que buscas.-se marchó sin decir nada más.
A la mañana siguiente como un clavo estuve en la misma plaza, de cara a la empresa había tenido que justificarme con una gastroenteritis repentina, porque creo que no os lo dicho, para entonces ya había obtenido el alta médica, ya luego debería de preocuparme por encontrar una justificación médica como coartada a mi ausencia del trabajo, menos mal que un amigo del instituto trabaja en la Seguridad Social y podrá ayudarme.
Caminamos en silencio durante todo el trayecto. Martín daba muestra de no sentirse incomodo a mi lado, pero supongo que ayudarme era la forma más conveniente que veía de retirarme de su lado, pues en definitiva mi persona era sinónimos de problemas, aún así sin que este antiguo compañero supiese nada de mis hechos recientes.
-Ves a ese hombre vestido con la cazadora marrón.-señaló mientras aguardabamos en la cola logrando una leve afirmación por mi parte.-Es a quien necesita.
Pensé que dicho eso dejaría que yo mismo me pusiese en contacto con él, pero me sorprendió ver como él mismo se acercaba al hombre de la cazadora para susurrarle un par de cosas señalándome. Para ser alguien que pretendía cometer un secuestro no dejo de reconocer que me faltaba valor, pues nada más con las miradas de aquel croata, de nombre Bedri, al menos así fue como me lo presentaron, me sentí intimidado.
Respiré hondo al verlos acercarse, aquel hombre que pese a su delgado cuerpo se mostraba peligroso, me imponía un respeto tremendo.
-Ya hablarme Martin sobre su negocio.-farfulló el croata en un mal español.
-¿Y bien?-le interrogué con más atrevimiento que valor.
-Solo ponga precio.-aceptó ofertas.
-Tres mil euros.-hice una valoración a la baja. La verdad que al nunca haberme dedicado a estos negocios debo reconocer que no sabía a cuanto estaba el precio de mercado.
-Digamos diez mil mejor.-contravaloró.-Por precio ese yo matar...
-No, no es necesario.-comenté rápidamente.-Solo secuestrar.
-¿Acepta oferta?-levantó una ceja.
-Si.-de todos modos no tenía más curriculum de gente dispuesta a infrigir las leyes.
Lo que yo no sabía que aquel precio que le pagaría era demasido caro para la calidad de su trabajo...