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domingo, 15 de enero de 2012

diario de una inquietud (VIGESIMO QUINTA ENTRADA)

VIGESIMO QUINTA ENTRADA

Quizás mi ingenio había subestimado a mi antiguo compañero de clase, lo había recordado mucho menos despierto para cuestiones ocultas, pero nada más acercarme al banco donde estaba sentado me preguntó de manera directa, qué quería de él. No dejaré de reconocer que quise aparentar que mi visita era simple cortesía como le había indicado, pero evidentemente no me creyó.
-Seamos sincero Victor.-me clavó la mirada amedrentándome.-Jamás fuimos amigos en la escuela, es más sabía que todos los niños me odiabáis, y con razón.-argumentó.-Por mucho que el tiempo todo lo cambie no creo que un hombre como tu pretendiese recordar su niñez con el matón de la clase.
-Llevas toda la razón del mundo.-no tuve más remedio que admitir.-Quizás debí de ser franco desde un primer momento diciéndote el motivo por el cual quería hablar contigo, aunque debes entender que quizás ciertos “temillas”, no esta bien hablarlo ante la pareja.-me excuse.
-Teniendo las cosas claras, dime exactamente que pretendes.-apoyo su brazo en mi hombro.-Eso si, te recuerdo que soy muy macho.-bromeó.
-Tranquilo a mi tampoco me gustan los hombres, mucho menos tu, nunca fuiste mi tipo.-continué la broma.-Pero es muy diferente lo que busco.-mi tono paso a ser más formal.
-Soy todo oídos.
-Necesito a alguien que me ayude a secuestrar a una persona.-fui claro.
-No cuentes conmigo.-contestó de manera rápida.-Quizás me recuerdes como el malote de la clase, pero soy incapaza de hacer nada ilegal al menos de momento. Menos secuestrar a nadie.-fue tajante.
-No es como puedes llegar a creer...-quise justificarme.
-Me importa una mierda, no quiero creer absolutamente nada.-su voz sonó aspera como una lima.-Estar en la calle no significa tener que venderse...
-No lo entiendes.-lo tomé por los hombros al verlo levantarse. Quizás llegué a mostrarme un tanto violento pues Martin se quedó plantado mirándome sorprendido.
-Si lo que buscas es a alguien que te ayude a secuestrar a alguien te puedo presentar a alguien.-reculó.-Eso si, no quiero saber nada más acerca de esta movida.-hizo el gesto de desentenderse del tema.
-Cuenta con ello.-acepté incomodo. No quería dar la imagen de un mafioso sin escrupulos, pero no me quedaba otra opción.-Permitime al menos que te invite a tomar algo.-oferté.
-No.-negó echándose su mochila al hombre.-Mañana nos veremos a las 12,30 aquí para ir al Comedor social del Salvador. Allí te presentaré al hombre que buscas.-se marchó sin decir nada más.
A la mañana siguiente como un clavo estuve en la misma plaza, de cara a la empresa había tenido que justificarme con una gastroenteritis repentina, porque creo que no os lo dicho, para entonces ya había obtenido el alta médica, ya luego debería de preocuparme por encontrar una justificación médica como coartada a mi ausencia del trabajo, menos mal que un amigo del instituto trabaja en la Seguridad Social y podrá ayudarme.
Caminamos en silencio durante todo el trayecto. Martín daba muestra de no sentirse incomodo a mi lado, pero supongo que ayudarme era la forma más conveniente que veía de retirarme de su lado, pues en definitiva mi persona era sinónimos de problemas, aún así sin que este antiguo compañero supiese nada de mis hechos recientes.
-Ves a ese hombre vestido con la cazadora marrón.-señaló mientras aguardabamos en la cola logrando una leve afirmación por mi parte.-Es a quien necesita.
Pensé que dicho eso dejaría que yo mismo me pusiese en contacto con él, pero me sorprendió ver como él mismo se acercaba al hombre de la cazadora para susurrarle un par de cosas señalándome. Para ser alguien que pretendía cometer un secuestro no dejo de reconocer que me faltaba valor, pues nada más con las miradas de aquel croata, de nombre Bedri, al menos así fue como me lo presentaron, me sentí intimidado.
Respiré hondo al verlos acercarse, aquel hombre que pese a su delgado cuerpo se mostraba peligroso, me imponía un respeto tremendo.
-Ya hablarme Martin sobre su negocio.-farfulló el croata en un mal español.
-¿Y bien?-le interrogué con más atrevimiento que valor.
-Solo ponga precio.-aceptó ofertas.
-Tres mil euros.-hice una valoración a la baja. La verdad que al nunca haberme dedicado a estos negocios debo reconocer que no sabía a cuanto estaba el precio de mercado.
-Digamos diez mil mejor.-contravaloró.-Por precio ese yo matar...
-No, no es necesario.-comenté rápidamente.-Solo secuestrar.
-¿Acepta oferta?-levantó una ceja.
-Si.-de todos modos no tenía más curriculum de gente dispuesta a infrigir las leyes.
Lo que yo no sabía que aquel precio que le pagaría era demasido caro para la calidad de su trabajo...

viernes, 18 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (onceava entrada)

ONCEAVA ENTRADA

Quizás en otros tiempos me hubiese sentido fatal por lo que hice el otro día, pero a estas alturas de la pelicula, puedo decir que incluso me puedo sentir orgulloso. No soy un superhéroe vengador del tipo Punisher, ni tan siquiera el hombre de más recta moral, eso sería pura moralina, sin embargo el haber podido soltar toda la rabia acumulada me hecho sentir vivo. Os cuento:
Tras mi alta en el hospital pude volver a recobrar casi al cien por cien mi normalidad, digo casi al cien por cien, porque en este caso Marian y yo nos pusimos manos a la obra para tratar de encontrar una entidad financiaria diferente a la que yo trabajo, pues como ya conté nos retiraron la hipoteca. Por lo demás todo era casi similar.
En la vuelta al trabajo las actitudes eran similares, habían quienes me odiaban y quienes me apreciaban, aunque alguno de los que antes se habían honrado en llamarme amigo, hoy día eran un tanto receloso al trato conmigo por el simple hecho de haber estado en la unidad de salud mental. Los muy estúpidos se piensan que la locura es una enfermedad que se contagian. ¡Pobres míos! Aunque como digo eran los menos, pero trataré de contar la historia sin desviarme más.
Un par de semanas más tarde de reincorporarme, concretamente mientras la mayoría de la oficina se había ido a desayunar, hice uso del ordenador con fines muy diferentes a los esperados en un banco, y no me refiero a dedicarme a ver páginas deportivas o ver material pornográfico como hace otros tantos, sino que me dediqué con las pocas nociones de hackear que había aprendido a base de unos pocos tutoriales de internet a hacerme con la contraseña del correos personal de mi jefe. Si ese bastardo que quizás recuerden de mi visita al hospital y por el que me sedaron como si de un animal salvaje me tratase.
Me hice con toda su lista de contactos tantos personales como profesionales guardandolos en un pendriver para darle uso una vez que hubiese dado paso a la siguiente parte de mi maquiavelico plan que no era otro que seguirle durante sus correrías extramatrimoniales al cerdo de mi jefe. Fue durante un jueves precisamente, el único día que trabajamos de tarde, cuando tras oírle hablar con su mujer sobre que llegaría más tarde a casa debido a un balance descompensado de la caja, decidí seguirle hasta un prostibulo situado a la entrada del Puerto de Santa María.
Me atavié con un disfraz un tanto cutrez, compuesto por una peluca deshilachada del último carnaval al que acudí, a la par que unas barba postiza, y una gafas sin graduar, pues no podía arriesgarme a que me reconociese, entre en el local.
Siempre he tenido una opinión contraria a la prostutición basicamente por un par de razones, la primera de ella porque me parece un autentico atentado contra la dignidad femenina de tratar a una mujer como si de un objeto se tratase, es el resultado del mercantilismo salvaje de esta sociedad, y la segunda de las razones es que me parece muy lamentable tener que pagar por practicar sexo porque no es más que reconocer que sino por eso, eres un tío tan horriblemente feo que es necesario pagar, aunque debo de reconocer que en un primer instante me impresionó ver a chicas totalmente desnuda que se te acercaban en busca de tu compañía o mejor dicho de tu dinero.
No sucumbí antes las circunstancia, porque básicamente mi objetivo era destruir la imagen de persona respetable de mi jefe, y fundamentalmente porque yo tengo suficiente con Marian en todos los aspectos, no creo que sea necesario dar detalles. Simulé controlar (jamás en mi vida había pisado un sitio como aquel os lo puedo jurar, pues aunque suene creído nunca me hizo falta), me acerqué a la barra y pedí una copa, (¡¡Jamás pensé que podía pagar garrafón como si fuese oro!!). Desde aquel lugar tenía controlado al malechor que creyéndose sin vigilancia daba rienda suelta a sus más bajos instintos con dos prostitutas, una de las cuales creo que no superaría la mayoría de edad. Las besaba y toqueteaba con lujuria mientras estas se dejaban hacer.
Reconozco que hubo un momento de peligro cuando mientras con disimulo grabanbaba con mi camara del movil la escena, se me acercó una mulata de impresionantes pechos:
-¿Oye papito que esos que tienes entre manos?
Reconozco que agobiado tragué saliva porque no supe que responder en aquel momento, hecho que provocó que la voz de la mujer cambiase a un tono más amenazante:
-Espero que no estes grabando, porque si eres un puto periodista tendré que decirselo a aquel chico tan simpático que hay tras la barra.-señaló al camararero de aspecto ruso que servía copa y que para mi desdicha gastaba unos musculos en los brazos tatuados del tamaño de mis piernas.
-¿Qué quieres por tu silencio?-balbucée reconciendo mi grabación.
-Sube conmigo a la habitación, y me olvidaré de todo. Además se te ve tenso.-recuperó el tono mimoso mientras rozaba sus amplios senos sobre mi hombro.
-Le pagaré si quiere un poco más sin subir tan siquiera.-le oferté.-Solo vine a tomarme una copa.-quise demostrar un aplomo que no existía.
-De acuerdo.-me tendió la mano aceptando rápidamente el dinero que le ofrecía.-Pero ahora largate de aquí antes de que avisé a Serguéi de que estabas grabandonos para hacerte pajas gratis.-ordenó de manera tajante.
Sin tan siquiera responder apuré la copa saliendo del local, viendo a través del rabillo del ojo como mi jefe se marchaba escalera con el par de chicas. Quizás esperase a ver conseguido más material videográfico, pero dadas las circunstancias podía darme por satisfecho.
Cómo podréis imaginar el siguiente paso es fácil de preveer. Cree una cuenta fictisea en hotmail para poder enviar a los contactos del correos obtenido las imagenes del prostibulo titulandolo: Imagenes de un señor muy respetable.
A la mañana siguiente el rumor del video era patente en la oficina, ya que había sido reenviado por quienes lo habían obtenido, pues no solo se lo envié a los contactos de mi jefe, sino también a mis compañeros de trabajo. Tres días más tarde en el despacho de mi jefe había una carta de la dirección de la empresa pidiendo la dimisión a su empleado por tan escandalosas imagenes. “Una entidad tan importante como la nuestra no puede verse manchada por su conducta imprudente, y más cuando puede haber un delito de violación de los derechos de una menor de edad, por lo que le rogamos que sea usted mismo quien disponga su cargo a la dirección de esta empresa...”, rezaba una parte del escrito. Aunque no solo eso, pude saber, que su mujer le había interpuesto una demanda de separación.
Y es que quien se mete con Victor Choquet lo paga caro...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ilusionaria

Juan Garduño no es solo un escritor más, es un escritor comprometido, y prueba de ello está en el proyecto que ha organizado con una asociación para recaudar fondos para una buena causa, pero será mucho mejor que sea él quien lo expliqué a través de la entrevista que gentilmente nos ha concedido para hablarlos de Ilusionaria, una antología de cuentos muy especial:

¿Qué es Ilusionaria?
Ilusionaria es un proyecto solidario. Una antología benéfica de cuentos infantiles cuyos beneficios irán íntegros a la asociación Matrioska: Fons Mellaria. Esta asociación ayuda a niños bielorusos, principalmente de las cercanías de Chernobyl, a “sanearse” durante unos meses en España (más en concreto en Fuente Ovejuna, Córdoba). Ya que están sometidos a altas cantidades de radiación y venir a España les ayuda a recuperar sus defensas. Además, aquí les acogen familias que los cuidan, visten, y dan cariño. Suelen traerse a niños que viven rozando –sino viviendo- la pobreza.

¿De dónde surge la idea de este proyecto?
Pues este año mis padres entraron a formar parte de ese solidario grupo de personas que acogen a niños. Fue así como conocí a Nina (mi hermanita Bielorusa), y a Pilar Benítez, la presidenta de Matrioska: Fons Mellaria. Charlando un día con Pilar me comentó los problemas económicos que solían tener, ya que reciben pocas ayudas y los padres de acogida son los que corren con casi todos los gastos. La idea es traer a los niños en verano y navidad, pero son tales los gastos que muchos no podrán venir ahora en Navidad por no poder correr con los gastos. Pensé que esto no podía ocurrir más. Fue así como decidí hacer algo, conozco a tantos escritores e ilustradores que lo primero que se me vino a la cabeza fue coordinar una antología benéfica de cuentos infantiles. Así, los beneficios podrían ir a parar íntegros a la asociación para ayudar a esos padres de acogida con tantos gastos.
¿Hablanos sobre quienes participan en esta idea?

En la antología participan veinte escritores y veinte ilustradores. Fue una sorpresa muy grande que tanta gente se pusiera en contacto conmigo para echar una mano, y todos desinteresadamente. Les estoy muy agradecido, han aportado mucha calidad a este trabajo y lo han hecho pese a mi inexperiencia en dirigir una antología infantil desde cero.
También hay que hacer una mención aparte a los correctores, al maquetador, y a los chicos de publicidad, que tan buena labor están realizando. Y qué decir de la respuesta de la gente, todos están arrimando el hombro por esta causa benéfica. Gracias.

¿Nos hemos olvidado demasiado pronto del desastre de Chernobil?
El ser humano tiende a olvidar todo lo que le hace sentirse incómodo. Ni hechos recientes como lo de la central de  Fukushima nos hacen abrir los ojos respecto a la energía nuclear y los daños que pueden causarnos a nosotros o al medio ambiente. Con proyectos como este se pretende también concienciar a la gente de que el problema sigue estando ahí y lo estará, y por desgracia durará incluso siglos.

¿Puede llegar a existir Ilusionaria 2?
Puede llegar, ahora que todos le hemos cogido el gustillo a trabajar para causas benéficas, jaja. Pero antes nos daremos un descanso, que el trabajo ha sido arduo.

¿Qué le dirías a los posibles lectores para que lo compren?
Que si tienen niños se pongan en el lugar de estos niños y de estos padres de acogida. Que es un proyecto de calidad, muy bonito en todos los sentidos y que por un pequeño aporte podemos hacer muy felices a mucha gente. Como dijo Laura Muñoz Hermida, una de las escritoras del proyecto: “Escribamos este libro entre todos”
¿Un deseo de los participantes de este proyecto?
Que disfrutéis con vuestros hijos, sobrinos, nietos, etc, de esta preciosa antología de cuentos infantiles. El regalo perfecto para estas navidades. Pueden hacer pedidos en esta dirección: ilusionariasolidaria@gmail.com
Y ahora yo os digo, a qué esperáis para haceros con este libro maravilloso...