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martes, 11 de octubre de 2011

Sadístico, esperpéntico, e incluso metafísico

Berenice publica la única novela inédita en castellano de Terenci Moix
Según el escritor Juan Bonilla, esta novela “contiene el mejor Moix en estado puro”
Sevilla, 11 de octubre de 2011.-La editorial Berenice acaba de sacar al mercado la única nóvela inédita en castellano de Terenci Moix Sadístico, esperpéntico e incluso metafísico. Según su director editorial, David González Romero, se trata de una historia de amor típicamente moixiana y tiene todos los ingredientes de la novelística de Moix. “Se puede considerar el libro perdido del famosísimo autor catalán, uno de los escritores más populares y vendidos de la literatura española”. 
El traductor de la obra desde el catalán ha sido el conocido escritor Juan Bonilla, quien considera que la novela “contiene el mejor Moix en estado puro… Y eso es más que suficiente para celebrar que treinta y cinco años después de aparecida su única edición en catalán, por fin se traduzca al castellano.”
En Sadístico, esperpéntico e incluso metafísico aparece el típico héroe moixiano, joven romántico empedernido, hijo de buena familia, culto y muy atractivo, pero solo, triste e incomprendido, embriagado por la belleza pero, por efecto de una educación deformadora, incapaz de disfrutarla, sólo capaz de convertirla en su propia condena.
Entre sus líneas incluye todas las particularidades del universo erótico y autobiográfico que marcaron se verdadera personalidad, moldeada por las consecuencias de una visión atormentada del erotismo, una educación familiar y religiosa deformante, su homosexualidad y el amor hacia la mitología histórica.
Moix, que fue el autor nacional más vendido en España, junto a Antonio Gala, antes del boom de los bestsellers nacionales, aporta todas sus claves mitológicas e históricas en esta original obra al hacer continuas referencias al cine y el espectáculo, en especial el mundo del teatro, a la mitología pagana y a la iconografía cristiana.
Sadístico, esperpéntico e incluso metafísico contiene además una circunstancia histórica perfectamente conocida por los lectores de Moix, la de la generación de posguerra barcelonesa, en definitiva, el paisaje deformante de la Barcelona de los años cincuenta, que alterna con otras localizaciones típicas dentro de su narrativa, como Grecia o su amada Italia. Estos escenarios le permiten la liberación y el escapismo para desarrollar una tensa historia de amor que empieza como una broma llena de gestos sádicos y tragicómicos, tras la estancia en Italia de su protagonista y, especialmente a través de un viaje a Grecia, donde se produce el desenlace dramático de la obra.
Aunque obtuvo el Premio Joan Estelrich en 1976 y vio la luz en catalán ese mismo año, el propio Moix nunca acometió la versión en castellano de este volumen, como hizo con el resto de su obra en catalán, y la dejó como una rara avis de su obra. Según Bonilla, esta novela prefigura su gran obra, El sexo de los ángeles, “que seguramente estuvo escribiendo al mismo tiempo”, y cuya versión catalana levantó ampollas en la sociedad barcelonesa.
De sus novelas es la única que nunca fue traducida al castellano. Pueden existir varias las razones para que la novela fuera condenada a esa única edición, Bonilla destaca como una de éllas el distanciamiento de la creación en catalán que le llevaría a escribir sus siguientes novelas en castellano, excepción hecha de la aludida El Sexo de los ángeles. Sea como fuere, la novela quedó ahí como un extraño libro en la bibliografía de Moix, no por sus métodos narrativos o su historia, sino por el hecho de que son muy pocos los libros de este autor que se hubieron de conformar con una edición en un solo idioma.
Bonilla, en su nota de traductor afirma: “Como bien se sabe Moix era un obseso de las correcciones. Nunca daba por definitivo el texto de casi ninguna obra suya, por más que algunas de ellas se publicasen con el engañoso marbete de Edición Definitiva. Es más que seguro que si Moix hubiera podido echar mano al texto original de su novela para ponerlo en castellano, hubiera introducido innumerables cambios, como de hecho hizo con las traducciones de todas sus novelas catalanas. Dada esa imposibilidad no ha habido más remedio que traducir el texto de la edición original tratando de no mancharlo con notas a pie de página.”
La novela, si hemos de hacer caso a las fechas la comenzó en marzo de 1967. Moix era un escritor torrencial que ponía en marcha, con frecuencia, varios proyectos que después dejaba aparcados esperando el momento de retomarlos.
“Sadístico, esperpéntico e incluso metafísico debió retomarla en un momento en el que, por razones sentimentales, se había apartado de la narrativa para entregarse casi por completo al teatro –como traductor, como director, como autor- y, de vez en cuando, al periodismo”, afirma Bonilla. Según González Romero, el editor de la obra, esas mismas razones sentimentales pudieron influir en que arrinconara esta novela.
¿La otra vuelta de Terenci Moix?
“Creo que Moix necesita cierta revisión, especialmente de su obra literaria más ambiciosa, que es muy interesante”, afirma González Romero. “Toda su primera obra es muy interesante y yo creo que retomó muchas de sus fórmulas y de sus ejes en la literatura de memorias que tantos éxitos le dio bastantes años después”, afirma el director de Berenice y editor de la obra.

Para Bonilla, “sea como fuere, nos encontramos de nuevo en Sadístico, esperpéntico e incluso metafísico como en las novelas testimoniales de Moix, con esa educación represiva del catolicismo de la posguerra que quería crear ciudadanos puros con las honestas inmundicias de las que el propio Moix daría cuenta en el sadismo de nuestra infancia, y se las utiliza aquí, como en algunos momentos de El sexo de los ángeles, para erigir un monumento maldito a la ficción como forma de vida, es decir, como sustituta de la vida, a la que se complace en aniquilar.”

Moix fue el autor nacional más vendido en España y un personaje del mundo del espectáculo, pero también fue un excelente escritor con una obra inicial muy sorprendente que volvió a explotar en su afamada trilogía autobiográfica El peso de la paja.
Ramón Moix Messeguer (Barcelona, 1942-2003) se convirtió, como Terenci Moix, en uno de los escri­tores más leídos de la literatura española tras la publicación de No digas que fue un sueño (Premio Planeta 1986), con más de un millón de ejemplares, dándole continuación en El sueño de Alejandría (1988). A partir de ahí sus libros son auténticos bestseller y él se convierte en un personaje de la cultura y el espectáculo en España.

De formación autodidacta y anárquica, tras publicar con el pseudónimo de Ray Sorel dos novelas policiacas, Besaré tu cadáver (1963) y Han matado a una rubia (1964), se dio a conocer como narrador con la obra La torre de los vicios capitales (1968), que empezó a escribir en inglés durante el periodo que vivió en Londres en 1964.

Su obra entonces navega entre la crítica y la mitificación de la cultura catalana, los valores de la época franquista, la educación religiosa y el sexo -ya que, según cuenta, estudió en colegios de curas- y una inconmensurable devoción a la historia de Italia, Grecia y Egipto, y a la mitología del mundo del cine y el teatro.

Fue un apasionado del cine y de la historia del antiguo mundo pagano, especialmente egipcio. Por este hecho, sus novelas más célebres se basan en amores y desamores durante el imperio faraónico.

En 1992 publicó El sexe dels àngels, libro que originó una gran polémica en muchos sectores catalanes por su genial sátira a la cultura y la sociedad barcelonesa, y que se encuentra prefi­gurada en su novela Sadistic, esperpentic i adhuc metafisic, publicada originalmente en catalán en 1976 y que ahora Berenice publica por vez primera en español.