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miércoles, 2 de enero de 2013

Noviembre

No me ha dado por hablar sobre meses del año ni nada que se le parezca, aunque no por eso este no deje de resultaros extraño, porque quienes ya conocen la dinámica de este blog bien saben que normalmente no suelo hablar de cine, y mucho menos de pelicula, pero en este caso hare una excepción, porque cuando me refiero a Noviembre me refiero a una pelicula española dirigida por Achero Mañas y que ya gasta sus añitos, no obstante no deja de ser provocadora a la vez que convincente.
Haciendo una pequeña sipnosis os puedo decir, que esta pelicula presentada en ciertos momentos del visionado como si se tratase de un documental, habla de la historia de un chico que llega a Madrid a estudiar artes escénicas, pero en poco tiempo se da cuenta que su deseo no es vivir de eso, sino transmitir de manera gratuita el arte, desarrollando su teatro en la calle, hasta que tanto el como su grupo se dan cuenta que intentan concienciar a través de sus representaciones variopintas. El teatro como un motor de cambio. No obstante la vida te hace ver las cosas de otra manera y traicionar un poco tus ideales hasta que...mejor que lo veáis.
Lo que intento es a través de este post, es reflexionar de hasta que momento un artista, ya no un actor de teatro como en la pelicula, sino un pintor, un cantante, o el caso que más me pilla de cerca, un escritor, ve influenciada su producción por el hecho de tener que venderla, y ya no solo me refiero al tema económico, sino a la necesidad de querer gustar para en mi caso ser leido. ¿Hasta que punto pierde originalidad la obra y libertad?
En otro orden también me viene a la mente de si hoy día los artistas se han convertido en meros articulos que se venden como se podría vender el pan, y las artes no son capaces de usarse como arma contra el poderoso, y es que como dijo Freire, no literalmente, a un pueblo con cultura no se le engaña.
Muchas veces deberíamos de revisar un poco de donde venimos y hacia donde vamos, sino queremos acabar perdidendo el norte en el mundo de las artes. Usando la reflexión que más me gustó de la pelicula solo me queda decir:
"Si no puedo cambiar el mundo, al menos que el mundo no me cambie a mi..."
¿Seguimos en la yesca?