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sábado, 26 de enero de 2013

Yo creía...

Tal como reza el título, yo creía, bueno tal vez suene muy génerico, porque como creer se puede creer en Dios, en los Reyes Magos, o en la honestidad de los políticos...pero en este caso a lo que me refería era a la falsa creencia que yo tenía sobre publicar un libro, yo pensaba que eso me convertía inmediatamente en famoso. ..
Tal vez muchos piensen que exagero en dicha afirmación, pero es que los escritores somos muy egolatras, y pensamos que nada más saquemos nuestro primer libro nos convertiremos en un éxito inmediato de ventas. Pensamos que nuestras obras estarán tocadas, aún si están aún en librerías, con varitas mágicas que conviertan al más analfabeto en lector, y además no se pare de hablar de él en foros literarios y si me descuida, hasta en el "Salvame", lo vemos con claridad: "Las Puertas de las Rimas son de lo mejor, ¿me entiendes?", (use un timbre de voz de lo más barriobajuno).
De manera breve os contaré como ayer me di cuenta de que seguía sin ser famoso:
La alarma del móvil sonó de manera inmisericorde a las 7 de la mañana para avisarme de que tenía que levantarme para ir a currar. Mirándome en el espejo mientras me lavaba la cara me dije a mi mismo: "La gente famosa no madruga". Una vez en el tajo, un par de felicitaciones por mi publicación, pero rápidamente nos tuvimos que poner a lo que tocaba en aquel día. Es más, durante la hora del desayuno se habló de lo mal que estaba el tiempo, y no de mi, menudo chasco. Los escritores de renombre oye casi cada medio segundo su nombre para ser halagado...
Una vez de vuelta a casa mientras almorzaba, no me llegó ni una llamada. ¿Y qué tiene que ver una llamada aquí diréis? Pues si que tiene sentido, porque yo esperaba ser nombrado por la Real Academía de la Lengua como la letra Ñ mayuscula, ni más ni menos, mi mérito lo merece. Pero la única llamada que logré aquella tarde era de una compañía de telefono para ofertarme un cambio en mi factura de telefonía móvil.
Bueno habrá más suerte en cuanto salga a la calle. Pero todo seguía siendo obstracismo, pues en el gimnasio al que suelo ir, nadie me paró para preguntarme sobre tal capítulo de mi libro, ni tan siquiera se dignaron a pedirme un autografo, menudos desconsiderados, aunque yo igualmente hubiese pasado de ellos, porque me hago el interesante mientras oigo la música en mis cascos mientras hago ejercicio.
Al final de la noche, un poco de cariño de mi pareja, para hacerme ver que la mejor manera de ser famoso, es serlo entre tus seres queridos, no por lo que escribes, sino por lo bien que te portas con ellos. Aún así eso no me hace ganar dinero...
Ya fuera de bromas, esto es una reflexión para todos aquellos que escriben, o editan pensando que el éxito es inmediato. Es importante una buena obra, pero  más importante es luchar por ella con uñas y dientes, no con el objetivo de ser famoso, o ganar dinero, sino por el hecho de compartir una parte de ti que va inscrita en el alma de tu obra a fuego y otro sepa disfrutarla tanto como tu cuando lo escribiste. Lo demás son simplemente complementos. Por eso quiero que disfruten de "Las Puertas de la Rima", disponible desde el 28 de Enero, reservando en sus librerias, o en Amazon: (http://www.amazon.es/Puertas-las-rimas-A%C3%B1il-algon/dp/8494076817). Ya me contarán...