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jueves, 12 de febrero de 2015

Antropología gimnástica

Sea por el ínfimo número de visitas que recibe este blog, muchas más tampoco perderé con este artículo, o tal vez porque a los escritores, aunque se lo consienten más a los afamados, nos gusta dar nuestra opinión sobre cualquier cosa, siempre y cuando se le envuelva de una capa de literatura fina, es decir envolver una mierda con papel de regalo, o simplemente porque me sale de los mismos cojones, hoy he decidido hablar sobre la Fauna Bigórexica.
Así a simple vista la cosa suena mal, pero aún es peor cuando la ves. Seamos sinceros de una puñetera vez en nuestras vidas, y reconozcanlo, a lo que menos vamos al gimnasio es hacer deporte...al menos para mi es un lugar ideal donde dar con personajes, y no hablo precisamente de novela, sino unas subespecies a la humana, capaces de dar ante mis ojos un estudio antropológico que ya quisieran algunos que se llevan media vida con tribus en el amazonas. Si no me creen pasen a este circo de los horrores a echar un ojos, y lo mejor de todo lo harán sin sudar una gota, sentados frente a la pantalla de su ordenador, tablet o artilugio que use para leerme:
  • El titiboy: sin esta clase de criaturas un gimnasio no subsistiría. Son el sustento de los trabajadores del lugar, así como quienes más rentabilizan las cuotas. Son narcisista al cuadrado. Adoran sus cuerpos labrados durante horas y horas aunque sus neuronas se pierdan por el camino. Les gusta un espejo más que un mono un platano. Y su filosofía se sustenta de además de en si mismo, en el fútbol.
  • L@s Charlatanes: cualquier sitio es bueno para criar vinculos sociales, y como no podían ser menos los gimnasios no iban a ser distinto. Hay quienes durante la hora que estás en el gimnasio jamás, y cuando digo jamás, es jamás, lo ves cerrar la boca, así como tampoco lo verás hace ejercicio que no sea el de su lengua que no cesa de hablar y hablar.
  • La Provocativa: En estos casos son chicas que están de buen ver y que por génetica, por dios, o por lo que sea, no necesitan hacer ejercicios. Aún así ellas están para poner más caliente que el palo de un churrero al personal, con su mallas ajustadas más que una morcilla de Burgos, camisetas que si no la llevasen cuenta tampoco se diferenciarían, así como que dejan poco a la imaginación y mucho a la calefacción.
Podría seguir describiendo, pero prefiero que seáis vosotros quienes añadáis personajes a la colección, puesto que si sigo yo no me permitirán más la entrada en el gimnasio. No podré ver más en malla a una chica tremenda, que curiosamente resulta ser mi mujer...