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domingo, 1 de febrero de 2015

Si nos merecemos dos ostias

Viendo como son las audiencias de este blog, he decidido hacerme monologuista, ya que hablo solo yo sin réplica alguna, aunque lo peor de todo sin gracias, pero no hacer falta para decir lo que os quería contar: nos merecemos dos ostias bien dadas. A bocajarro sin anestesia, que ya esta bien que seamos tan imbéciles...
Si a estas alturas no te has dado cuentas, es porque no tiene ojos en la cara, o porque lo usas para ver la basura que te ofrecen para comer en la televisión, o que yo mismo te he colocado para atraer tu atención. Si aún tienes ganas de seguir leyendo o cargarte en mis muertos os explicaré porque las dos yoyas que todos merecemos:
¿Cómo puedo pretender que lean este blog, por no hablar mis novelas, en un país donde la gente hacen cola de horas para que una señora carente de cerebro, que no sabe ni las más mínimas reglas de ortografías, les firme un libro? ¿Qué puedo esperar de un pueblo dónde agotan el pijama exhibido en un programa para lelos de la misma que hablaba antes? Tenemos lo que somos ni más ni menos. Luego nos quejamos, pero somos los primeros en dar alas de héroe a entrenadores llorones, a jugadores prepotentes, y a hijos de tonadilleras sin estudios que se hacen llamar músico...
Luego despotricáis cuando Perez Reverte en sus columnas canta las verdades a los cuatros vientos. Pero eso os jode, os fastidia, os engorila porque no soy capaces de ver que nos merecemos dos ostias. Reverte no es un ser mesiánico capaz de ver las miserias del ser humano, sino un señor con los suficientes cojones de decirlo. Si ya sé lo que diréis que para el crear polémica redunda en tu bolsillo, pero tu con tu silencio y complicidad redunda en el bolsillo del político que te domestica, igual que a mi, a base de pan y circo.
No gustaré como escritor, tampoco os gustaré como bloguero, tan siquiera os encadilará mi persona, pero al menos considerarme sincero. No nos queda otra que despertar de una vez, sea por nosotros mismos, o a base de golpes, pero si queremos un país donde no campen los corrruptos, empieza por educarnos en valores culturales más importante que el fútbol o ve a un grupo de idiotas encerrados en una casa...