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lunes, 16 de febrero de 2015

Producto Cervantino

Llegados a este punto de la película, me viene a traer sin cuidado que me tachen de chauvinista, que no chavista, no vayamos a confundir términos, pero cuando voy a comprar un libro voy con la premisa de que el autor escriba en español. 
¡En este momento la progresía empezará a disparar sus balas verbales tachándome de facistorro y de conservador! Tranqui, que de vez en cuando también leo alguno extranjero...
Lo primero decirles, que me importa poco lo que me vengan a decir unos cuantos que tan siquiera se pararán a leer sobre mis argumentos. Segundo, cuando me refiero a español, no me limito al territorio nacional de España, sino a todo aquel que desarrolla su obra en el lenguaje de Cervantes, lo que incluye a la mayor parte del territorio latinoamericano. Tercero y fundamental, cuando yo leo aún autor, no solo leo su historia, también veo su forma de escribir, de manejar el lenguaje, cosa más inapreciable en un libro extranjero, por muy buena que sea la traducción (algo de lo que no tengo quejas ya que en este país existe magníficos especialistas en la materia). En un autor en español puedo apreciar mejor su trato de la lengua.
Además, porque no decirlo, mientras en otras cuestiones nos damos golpes de pecho sobre las bondades del producto español, y no hablo solo de productos agricolas, sino de nimiedades como el fútbol, solemos denostar a los autores nacionales o hispanohablantes en aras de lo de fuera. No hay que irse muy lejos si pretendes leer novela erótica de calidad, aquí tienes a Megan Maxwell, si se trata histórica tenemos a Posteguillo, o Bruno Nievas en su última novela. Además hay decenas de autores quizás menos conocidos pero igual de buenos que luchan día a día por crear obras de calidad, tenemos en ciencia ficción a Pau Varela, o de otros diversos géneros como Tony Jimenez, por mencionar alguno.
Por esas razones, yo leo en español. ¿Y tu cuál son tus motivos?