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domingo, 24 de febrero de 2013

Dar la cara

Mientras uno se dedica a escribir, ya sea una novela, o en un blog, se halla en una posición cómoda, pues se halla uno solo con su propia conciencia, que aunque algunas veces sea odiosa, no intimida por ser una vieja conocida. Además a la hora de tratar con los lectores es mucho más sencillo porque se tiene el parapeto de internet, habla resulta mucho más fluido, y da menos vergüenza porque no tienes los ojos clavados en ti, sin embargo las presentaciones de los libros, es el momento complicado, toca apretarse los machos y bajar a la arena a enfrentarse a un público que quiere saber, si no fuese así no irían a verte claro está...
Quien no estuviese el pasado sábado 23 de Febrero en Librería Picasso de Granada (gracias por la genial acogida) no lo entenderá, por eso os he querido dejar una pequeña crónica del suceso:
"...Pasaba de las doce menos cinco del mediodía cuando aquí un servidor escoltado por un grupo de grupis (esto vende más que decir que eran mis amigos XD) hacíamos aparición por las puertas de la librería tras una intensa noche de fiesta por Graná (las opciones de ocio de esta ciudad son sin duda de lo mejor), pero como somos de Jerez habíamos apurado el tiempo, así que con permiso de la editora (gracias Susana nuestros estómagos te lo agradecen) nos fuimos a desayunar, fue como sentirse un poco Pérez Reverte al hacer esperar al público.
A continuación ya se realizó la presentación, si me permiten la comparación me sentí con los mismos nervios que cualquier jugador en Barca-Madrid, con un sentimiento de responsabilidad encima, y sobre todo muchos nervios, tantos que mi amigo Fran (que a este paso acabará siendo más famoso que yo) dijo que había cajas de leche con mejor color que mi cara, blanco nácar. Fue necesario unos minutos para ir cogiendo confianza, tras unas primeras palabras balbuceantes, y un recuerdo especial para la autora de la cubierta, Mirian, la persona que da sentido tanto a mi vida como a mi escritura. Luego fui respondiendo con algo más de aplomo las preguntas de la mesa redonda, pese a que como introducción usaba la misma coletilla: Básicamente (eso me lo dijeron a posteriori).
Tras las palabras, algunas firmas, fotos de rigor, conocer a varias personas que solo conocía a través de internet y un pozo de nervios aún vagando por el estomago. Quiero agradeceros a todos los que estuvisteis vuestras compresión, vuestro apoyo, sonrisas... Espero no haberos defraudado mucho, tan solo deciros que en la próxima intentaré hacerlo lo mejor posible, y estar más tranquilo.
Ya os iré contando...”