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martes, 7 de enero de 2014

Un libro son once contra once...

Quizás a los más futboleros les resulten interesante las ruedas de prensa tanto de entrenadores como de jugadores, pero para quienes pensamos que hablar no es solo repetir chorrocientas veces las mismas cosas, vemos con claridad, como solo suenan siempre las mismas frases manidas, la misma compostura, que rara vez se rompe, es más, cuando se dice lo contrario a lo que se espera, la gente se asusta, como que todo debe estar dentro del guión...
No vengo hablaros de fútbol, Satanás me libre si pretendiese eso, sino a compararos esta situación de frases típicas con lo mismo que sucede en la literatura, y es que los escritores, de esto hablo en ambos sexos, tienden a usar proverbios más gastados que la suela del zapato de aquel que le dio por darle vueltas al mundo a pie. Si no me crees mira esta serie de ejemplos que a continuación pongo, ya que muchas a veces a la inventiva a los creadores se nos limita a la hora de escribir:
  • Este personaje ha ido creciendo solo, yo no pensaba que tendría esa relevancia (perdona pero no creo que quien teclea el ordenador sea otro que no sea el escritor, o si, para eso están los subcontratados...)
  • La inspiración me surgió de repente mientras me comía un filete...(las musas están muy bien, pero yo inspiración llamo a esa idea que surge de la experiencia vital, lecturas, músicas, es un cúmulo de todo).
  • Leer mucho te hace un buen escritor. (no negaremos que la lectura ayuda pero tu puedes ser un gran lector, pero carecer de habilidad a la hora de articular una historia)
Pero el tópico que más repetimos es que sin los lectores no somos nadie, el más usado, pero sin duda el más cierto, pues sin vosotros, a no ser que vayas de autor hipster, no tenemos razón de ser, pues en definitiva, sea por compartir, o por engordar el ego, el autor aspira siempre a ser leído, como leído puede ser "Iberia Sumergida" que es gratis, o "Las Puertas de las Rimas". 
Yo estoy convencido de querer ser leído, pero ¿y tu de leerme?