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jueves, 14 de julio de 2016

Un poco de Consuelo (Capítulo 9 de SERIOpata)


CAPÍTULO 9

Aquella tarde decidí quedar con Nacho en mi casa, aunque me vi obligada a recogerlo en la estación de Bahía Sur de San Fernando ya que temía no ser capaz de llegar a mi casa. Le pedí silencio al recogerlo. No me apetecía oír nada acerca de juegos, series, ni nada por el estilo, tan solo me apetecía estar sentada en el sofá abrazada a él.
Había pasado una de las peores jornadas labores de mi vida. Todos en comisaría me miraban como si hubiese cometido el mayor crimen contra la humanidad de todos los tiempos simplemente por haber dejado unas horas en el calabozo a aquel Juan Carlos Armadón. Pero peor aún fue, cuando al salir me topé con una multitud congregada a las puertas. Me gritaron, me insultaron, incluso hubo una mujer que me zarandeó el pelo. Me tacharon de “racista” por “encarcelar” a aquel autor del carnaval. Fue horrible.
—¿Acaso no te advertí? ¿Qué puedes esperar de gente tan primaria? Por eso odio Cádiz—trató de consolarme Nacho tras atreverme a contarle los hechos. —Se mueven por instintos. No entienden nada más allá del fútbol y el carnaval.
—¿Y sabes lo peor de todo? Su gesto al pasar por mi lado. Amenazó con denunciarme...
—¿Y por qué lo dejaron salir?
—No había motivos para retenerlo. Además, el alcalde mandó soltarlo nada más enterarse de la noticia—expliqué.
—Ya da lo mismo—me apretó con más fuerza contra sí. —Para olvidarte de esto lo mejor será disfrutar de nuestros cuerpos.
—No tengo ánimos—le aparté la mano de mi entrepierna.
Hubo algo sombrío en su mirada durante unos segundos que mutó al instante por la más encantadora de las sonrisas.
—¿Prefieres mejor ver una película o una serie? —propuso mientras me secó las lágrimas.
—Lo dejo a tu elección. Hoy cualquier cosa que veamos me vale.
Tras pedir permiso, Nacho preparó en el microondas un enorme bol de palomitas y sirvió un par de refrescos. Luego conectó el disco duro en la televisión mientras me hablaba acerca de la temática de la serie que íbamos a ver. Pese a no prestarle mucha atención, me enteré de su temática: Hannibal era un psiquiatra que acaba devorando a sus víctimas.
La lenta velocidad del desarrolló de la trama incrementó mi sopor. Tanto el trabajo, como la presión social, me hicieron caer rendida sobre el pecho de Nacho.