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jueves, 28 de julio de 2016

El nuevo "trofeo" Carranza (Capítulo 12 de SERIOpata)


CAPÍTULO 12

Si no hubiese sido por las pesadillas me hubiese molestado aquella llamada a las tres de la madrugada. Había logrado quedarme dormida, no obstante lo había hecho inquieta. Me desperté triste y angustiada. El sentimiento de culpa no había logrado dejarme descansar en paz por eso agradecí escuchar la voz del comisario.
—Águeda, siento despertarte pero tengo malas noticias—comentó Paco con voz somnolienta.—Han vuelto a matar.
—¿Dónde ha sido esta vez?
—En el Carranza.
—¿El Carranza?
—En ocasiones me olvido que no eres de aquí—bromeó. —El Carranza es el estadio de Fútbol.
—¿Está nada más llegar a Cádiz?
—Sí, en el mismo lugar donde está el Registro Civil y un supermercado. No tiene pérdida—añadió.
—¡Un estadio de fútbol para dejar un cadáver! Es cuanto menos curioso.
—No es precisamente lo más curioso de este caso...
—¿Cómo ha aparecido esta vez? —me interesé.
—Será mejor que lo compruebes tu misma—me dejó con la intriga.
—Una última cosa, sino fuese como de costumbre el forense, ¿algún agente podría hacerle un tacto rectal? —recordé de repente.
—No prometo nada. No creo que estén muy dispuesto los agentes...
—No se preocupe, lo haré en cuanto llegue—me limité a aceptar que nadie lo haría.
Tal como había previsto nadie se había atrevido a indagar en el ano de la víctima. Quizás lo más sorprendente fue ver la posición del cadáver sobre el terreno de juego: desnudo, colocado de rodillas, y las manos atadas como si estuviese implorando al suelo, y lo más curioso era una enorme cornamenta, tal vez de ciervo o venado, coronando la cabeza.
—Debería de poner un cordón policial para aparta a todos los periodistas—ironicé. Era la primera ocasión en la que decenas de curiosos no se amontonaban alrededor de la víctima.
—Ni lo verá en esta ocasión—comentó el comisario con tono serio. —Esta noticia no puede transcender a los medios.
—¿Y cuál es el motivo? ¿Acaso los demás no merecían mantener el anonimato? ¿Es esta victima especial? —continué con tono de chanza.
—Básicamente porque Cádiz puede arder de salir esto a la luz—me clavó la mirada. —Mañana el equipo se juega el ascenso de división, y este precisamente era su delantero estrella.
—Lo entiendo—tomé un tono formal.
Personalmente me parecía sorprendente que una ciudad se pusiese patas arriba por una cuestión como el fútbol y no por su alto nivel de paro.
—¿Contamos con alguna clase de sospechoso?
—Pues cualquiera que no quiera que gane el Cádiz mañana. No me extrañaría nada que hubiesen sido gente de Jerez—intervino uno de los agentes con voz de fastidio.
—¿Gente de Jerez por qué? —no entendía aquella hipótesis.
—Las dos ciudades están enfrentadas por cuestiones futbolísticas, y otras no tanto—hizo de cicerón el comisario.
—En el mundo de los ultras se ha visto de todo pero dudo de que esto tenga nada que ver con el tema. —me mostré reticente mientras me coloqué unos guantes.
No me fui difícil tras inspeccionar la cavidad anal hallar lo que buscaba: el célebre pito de carnaval. Como quien halla un trofeo lo alcé para mostrarlo al resto de agentes allí reunidos.
—Creo que con esto podemos descartar a cualquier jerezano por muy enfrentado que esté—dije satisfecha.
—Yo no cantaría victoria tan pronto. Si te das cuenta casi todos los muertos son gente conocida de Cádiz. Es como si el asesino odiase a sus gentes—argumentó Paco.
—No había yo caído en ese detalle—aprecié el comentario. —Sin embargo el policía quizás me cuadra menos en esa hipótesis. No obstante, no descartaremos nada.
—¿Sabes una cosa, Paco? —intervino un agente joven logrando la atención del comisario y la mía. —Los veo ahí discutiendo y por un momento me han recordado a los polis de la serie True Detective, pero versión gaditana—quiso rebajar la tensión.