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martes, 23 de agosto de 2016

El significado de un Nombre (Capítulo 17 de SERIOpata)


CAPÍTULO 17

Precisamente cuando es tu vida la que está en juego, tu cabeza comienza a funcionar de manera diferente, procesa los datos de manera escrupulosa y es capaz de ver las cosas desde un prisma diferente. Tal vez, de no haber hallado el pito carnavalero en todos los cadáveres, aquellos asesinatos hubiesen resultado inconexos, cada uno se había llevado a cabo de una forma diferente al resto.
Me había centrado en buscar a un asesino capaz de llevar a cabo tales tropelías por odio a sus víctimas, gente según su entender, capaz de mancillar las costumbres gaditanas, en lugar de fijarme en su forma de actuar. Cada una de las victimas había sido asesinada de una forma por alguna cuestión estética.
—Dejemos de prestar atención a los motivos—medité junto al comisario. —Si nos centramos en las formas de asesinar. ¿Qué nos encontramos? Alguien que no siga un mismo patrón, excepto por el pito carnavalero que se convierte en su firma. ¿Pero por qué complicarse buscando un nuevo método en cada ocasión?
—Notoriedad. No le vale ser como el resto. Él, o ella, pretende ser el más original de los asesinos en serie.
—¿Has dicho en serie? —una luz se iluminó en mi cabeza.
—Yo no he estudiado criminología, pero así se ha llamado toda la vida de Dios...
—No me refiero a eso... ¡Cómo no he podido darme cuenta antes! ¿Se acuerda en el estadio de fútbol? Aquel policía nos comparó con True Detective y la víctima estaba colocada como en la serie.
—Sí, pero eso que tiene que ver.
—No se da cuenta. El asesino quiso reproducir lo más fielmente posible la escena de la serie en el Carranza. Mire—puse un vídeo en internet.
—¡Es cierto! —se echó las manos a la cabeza. —¿Y las demás muertes?
—Déjeme pensar un poco—medité durante unos segundos. —La primera podría asegurar que se corresponde con Juego de Tronos. Si usted la ha visto—logré su afirmación. —Podrá recordar como Ned Stark asesina a un Guardia de la Noche por incumplir su juramento.
—En este caso al policía corrupto—fue siendo consciente de mi teoría. —Ordenaré ahora mismo que rastreen las IP de los ordenadores con más descargas o series online reproducidas durante el último mes.
—Me parece perfecto.
—En este caso no estamos ante un psicópata al uso, sino ante un seriopata—rio Paco ante su propia ocurrencia.
—Repita esa definición. —lo miré aturdida.
—Seriopata, es el término que le viene como anillo al dedo a nuestro asesino.
—¡¿Cómo pude ser tan gilipollas?!¡Lo hemos tenido ante nuestras narices todo este tiempo! —le mostré en el ordenador los comentarios censurados en el Diario de SERIOpata.
—No te frustre. En ocasiones resulta más fácil ver la brizna en el ojo ajeno que la viga en el propio—trató de consolarme. —Aún así el muerto de la Plaza San Antonio no sabemos cuál sería la serie.
—Así a bote pronto no tengo la menor idea—busqué en mi memoria un dato que pudiese relacionarlo. —Le habían extirpado los riñones—dije casi para mi misma.
—¿Y si nuestro seriopata además fuese antropófago? Podría ser como Hannibal Lecter del Silencio de los Corderos. Coincidiría si fuese una serie en lugar de una película...
—También han realizado la serie—una vez fui consciente de mi afirmación me sentí mal.
Todo a mi alrededor me daba vuelta. . Comencé a sentir nauseas. Sin tiempo a levantarme de la silla vomité a los pies del comisario.

—Descansa un poco. Te está afectando ser el próximo objetivo del asesino—me ordenó mientras me entregaba un vaso de agua para enjuagarme la boca. —No te pasará nada, yo me haré cargo de la investigación. Mientras tanto no te muevas del despacho—me acarició el rostro de forma paternal.