Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta entretenido. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta entretenido. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de diciembre de 2015

Sed de Venganza (reseña de "Actos de Venganza. Edición definitiva" de Tony Jimenez)








































"La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena", habréis oído alguna vez, pero en el caso del libro de Tony Jimenez, la venganza entretiene a grandes dosis. En este caso no vengo a hacer apología de la violencia, sino de un escritor que se ha ganado a base de trabajo, y sobre todo humildad, el apelativo del Stephen King español.
¿Qué podéis encontrar en el libro de "Actos de Venganza"? Un puñado de buenos relatos donde se indaga en el pozo más profundo del alma humana, y que no deja de sorprenderte en ningún momento. Cuando creías que el anterior relato te había dejado mal cuerpo, el siguiente te deja aún peor. Tony consigue hacerte "disfrutar con el miedo", con las miserias humanas. Con una escritura sencilla, que no ramplona, sin necesidad de grandes artificios, es capaz de sumergir al lector en la historia.
Por otra parte la edición de libro es bastante cuidada, aunque tal vez hecho de menos una sangría más marcada, (pero esto puede ser manía personal). Es de agradecer el esfuerzo editorial de incluir una ilustración con cada relato.
En resumidas cuentas un libro bastante aconsejable, donde el miedo, por contrario que parezca, te hará sentir muy bien. En mi caso concreto apenas me duró dos tarde y me quedé con ganas de más, aunque lo mejor es que existe la posibilidad de "Actos de Venganza 2".
Antes de despedirme, quiero también poner una pega a la historia de Tony: después de leer sus relatos, a cual más imaginativo en cuestión de llevar a cabo una venganza, tengo miedo de que algún día se llegue a enfadar conmigo y lleve a cabo un "Acto de Venganza" XD
Grande Tony

lunes, 14 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (decima entrada)

DECIMA ENTRADA

Quizás debiese de sentirme feliz, exultante, pero sinceramente me preocupa mucho la forma en que se me ha dado de alta de forma inesperada de la unidad de agudos del hospital...Sinceramente pienso que no estoy totalmente recuperado, puesto que a mi habitación sigue acudiendo ese misterioso personaje que no para de repetirme que busque mi destino, aunque eso jamás se lo conté a mi psiquiatra, tampoco cuando me dieron el alta me hicieron una valoración de mi estado, tan solo me dieron el parte de alta y un apretón de manos.
Puedo deducir que esta repentina “liberación” responde al hecho de que el hospital quiere callar mis labios sobre el ataque al enfermero y suicidio de Nicolás. No les interesa a un enfermo de apariencia cuerda que pueda hablar sobre los despistes del personal en aquella salida. Además en mis últimos días en el hospital sentí como los enfermeros y terapeutas me miraban con miedo, como si yo si fuese el portador de una grave enfermedad. Era como si viesen que mis palabras fuesen un fuerte narcótico que les pudiese contaminar, visto mi capacidad de persuación con el agresor.
No le daré más vuelta al tema, no merece la pena. La vida sigue, y ahora comienza un nuevo periodo que debo de vivir a tope, porque si algo me ha enseñado esta experiencia, es que uno no puedo vivir de manera expectante...para comenzar pienso arreglar ciertos asuntillos que aún tenía pendientes...

sábado, 12 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (novena entrada)

NOVENA ENTRADA

Es complicado alcanzar un objetivo cuando el entorno se niega. Me explicaré mejor, como ya anuncié en el anterior post, mi compañero Floreal entró en mi habitación entre gritos de júbilo anunciando que nos ibamos de excursión, debo aclarar que no toda la sección de agudos del hospital, sino aquellos a los que los terapeutas consideraban en mejores condiciones y pensaban que una salida del entorno psiquiatrico podría venirle bien, entre ellos yo por supuesto.
Esa sería, al menos pensé en su momento la oportunidad más propicia para escapar. Reconozco que no medité la forma de realizarlo, pues pensaba que no sería complicado al tratarse el lugar donde nos llevarían de un bosqueccillo donde podría llegar a ocultarme entre la maleza. Así que confiaba en mi suerte cuando en un despiste de cualquiera de los monitores pudieran lanzarme en carrera hacia algún escondrijo, pero como podréis deducir por el encabezamiento de esta entrada no lo logré, pese a que pude haberlo hecho, aunque no quiero adelantaros nada, ya que procuraré narrarlo de la mejor de las maneras posibles.
El lugar de destino de dicha excursión era el Parque de las Aguilillas situado a poco kilómetros de jerez, justo en una barriada rural, donde los fines de semanas de invierno, muchas familias pasan las horas con ese estilo dominguero que desde pequeño había odiado, pese a que no dejo de reconocer que a mi en mi infancia también me llevaron a correr por allí, además de comer de barbacoas. Fue en un autobus urbano como nos trasladamos hasta este parque periurbano tras sernos anunciado tan solo unas horas antes de nuestra partida para evitar crear situaciones de ansiedad entre los privilegiados elegidos.
Nos hicieron caminar desde la parada del transporte urbano hasta un bosquecillo donde procuron hacer algún tipo de taller para entretener las mentes aturdidas, pero la verdad que nadie apenas hacía caso al esforzado monitor, aún menos yo, que aparte de buscar la ocasión de burlar a los monitores, también debía de burlar al compañero al que me habían asignado, pues como si sospechasen de la posibilidad de una huida, nos habían emparejados con la intención de responsabilizarnos de otro de los pacientes, lo que suponía una nueva traba, más cuando tu compañero resulta ser un tipo especialmente suspicaz a la vez que temoroso del personal psiquiatrico.
-¿Dónde crees que va?-me repitió en más de una ocasión.
En las primeras ocasiones decidí tan siquiera responderle, pero ver su mirada insistente sobre mi cogote me hizo pasada la hora del almuerzo responderle de manera soez y enfretarme a él. No me temblará el pulso al reconocer que pase miedo, pues aquel paciente era un tipo alto y hosco capaz de ponerse violento.
-¿Tan siquiera puedo ir a mear tranquilo?-le contesté en una de las ocasiones.
-Yo te acompañaré.-se mostró imperturbable.
-¿Pretendes vermela?-me mostré lo más cínico que pude.-Eres marica o qué...
Haber puesto en cuestión su hombría me valió para separarme unos metros pese a la advertencia de “Ponte desde un lugar donde yo te pueda controlar”. Tuve ocasión en ese momento de escapar, pero quizás la humanidad que aún me queda me hizo desistir de mi proposito, pues mientras simulaba bajarme la cremallera del pantalón, el alarido de un enfermero, me hizo volverme a ver la causa de tal grito de dolor.
Nicolás, un paciente de edad madura aunque de aspecto senil, y que pocos lo tomaban por un peligro se había abalanzado con una rama afilada sobre un miembro del personal clavándosela en el pecho a la altura del pulmón derecho más concretamente. El resto de monitores rodearon al usuario a excepción de uno que socorría al compañero herido.
-¡Qué os debe importar morir, solo somos personajes fictiseos!-gritaba el paciente mientras lanzaba golpes al aire intentando alcanzar.
Entre todo ese caos, muchos enfermos huyeron mientras apenas dos eran quienes se quedaron contemplando atónitos la escena. Ya se bien que podría haber podido escapar como hicieran otros, pero aquella situación se las prometía complicada, y si podía echar una mano, mi conciencia podría descansar tranquila en los días posteriores, así que sin miedo al riesgo que entrañaba me uní al grupo del personal que rodeaba a Nicolas para así dirigirme a él:
-Tan solo vas a conseguir meterte en problema.-le advertí.
-Retirese Choquet.-me ordenó un monitor.-No es asunto suyo este.-apuntilló con voz alterada.
-Permítame hablar con él.-le rogué.-Además creo que alguno de ustedes debería de llamar a una ambulancia...-sugerí con dotes organizadoras.
-No nos diga que debemos hacer.-refunfuñó el profesional.
Obvié cualquier orden, nadie me iba a decir como debía actuar por muy enfermo que me creyesen, pero personalmente pienso que no estaban gestionando bien la crisis.
-Nicolás suelta el palo y escuchame...-le pedí.
-¡No me digas lo que tengo que hacer.-me replicó el aludido.-Y menos tú que eres el más fictiseo de todos...
-¿Y porqué yo soy el más fictiseo de todos?-quise ganar tiempo para ver si podían asaltarlo por la espalda, aunque el hombre miraba continuamente de reojo a su retaguardia.
-Tan solo eres un personaje, el personaje principal de una historia en la que solo han hecho ponerte un decorado a tu alrededor.-explicó sin dejar de mover el palo aún ensagrentado.
-Pues entonces porque no me atacas a mi, en lugar de a ellos.-lo reté ante miradas reprobadoras.-Si matas al personaje principal adquerirías tu el protagonismo.-recordé mis momentos escribiendo.
-No porque solo soy decorado.-su mandibula se mostraba prieta como si le fuese a reventar.
-Pues entonces olvidate de querer protagonismo...-dije sin saber muy bien porqué.
-Es cierto.-confirmó apesumbrado.-No soy nada...-bajó el arma, pero antes de que pudieran reducirlo él mismo se lo clavó en el pecho.
Nuevos gritos, llamadas de ambulancia, no recuerdo bien lo siguiente, era como si el tiempo hubiese volado tras el incidente. Ando escribiendo en la ducha, ya que la mayoría del personal me mira con mayor desconfianza...

martes, 1 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (tercera entrada)

TERCERA ENTRADA

Los vientos cambian en mi vida de manera favorable, no es que haya dejado de recorrerme esa inquietud que de un tiempo hacia atrás vengo padeciendo, pero debo reconocer que empiezo a llevarla de mejor manera. A fecha de hoy he decidido no tener preocupaciones, ni darle mayor relevancia de la que realmente tienen, a los hechos que suceden a mi alrededor, porque por ejemplo, si mi amigo Bernardo ha decidido darme de lado, a mi me viene a traer sin cuidado. Debo reconocer que me he sentido molesto, pero si no quiere relacionarse conmigo problema suyo es, tengo mi conciencia muy tranquila porque siempre he procurado portarme de la mejor manera tanto con él como con su novia. Ya se arrepentirá de no tenerme como amigo...
Además también tengo una buena noticia que poder compartir: acabo de comprarme junto con Marian, mi novia, una casa. Se trata de un adosado pequeño, no muy grande, pero con lo necesario para poder formar nuestro nidito de amor, y quién sabe si en un futuro, formalizar nuestra relación casándonos además de formar una familia...Es todo tan perfecto en este momento, que tengo miedo a que alguna circunstancias inesperada fastidie este momento, tan solo me queda cruzar los dedos para mantener esta espiral positiva. Os tendré que seguir explicando como es mi futuro hogar en cuánto atienda la llamada que suena en mi móvil con mucha insistencia...

continuación de la tercera entrada

...Esa sensación de una bomba explosiva que estalla en mis mejores momentos acaba de suceder, pues acaba de llamarme mi amigo Francisco informándome del trágico accidente de tráfico que ha sufrido mi amigo Bernardo que le ha costado la vida a su pareja, Tatiana, volviendo de pasar un finde de semana romántico en la Costa del Sol. Al parecer un turismo de gran cilindrada, muy posiblemente un Volkswagwen o un Mercedes, ha colisionado con el C4 de mi amigo al hacer una maniobra ilegal de adelantamiento. Los dueños de estos coches siempre me han parecido unos prepotentes confiados que se piensan que la carretera es suya...
...Tengo ganas de llorar, de golpear, de romper cosas, pero no tengo ni fuerzas, ni menos tiempo para ello, ahora mismo debo salir para el hospital para saber más acerca del estado de mi amigo y apoyarlo en el momento que se recupere para ayudarle a superar el duro trance de la muerte de su chica. ¡¡Este mundo es una injusticia!! Además mi amigo Francisco me ha comentado que desde que ingresó en urgencias Berni, como cariñosamente lo llamamos, no cesaba de repetir que deseaba hablar conmigo, pienso que tiene la incertidumbre de en el caso de morir, ojala no suceda, pedirme disculpas por los últimos días, para así poder descansar en paz con la conciencia tranquila...en cuánto tenga posibilidad y tiempo os contaré como va la cosas....

lunes, 31 de octubre de 2011

Diario de una Inquietud (segunda entrada)

SEGUNDA ENTRADA

...Si días atrás me embargaba una extraña sensación desde el encuentro con la anciana de la carretera, lejos de amainar, la intranquilidad continua, y lo que es peor creciendo...Y es que hay momentos en la vida que es mejor tan siquiera apoyar un pie en el suelo, como siempre recordé que dijo un tal Murphy, muy conocido por sus leyes, ahora más reales que nunca para mi, si algo puede salir mal, saldrá, y puedo constatarlo. Les explicaré:
A comienzos de semana un error en el cierre de cuentas al finalizar el horario de la oficina donde trabajo, no solo trajo consigo una reprimenda por parte del director del banco, un señor de unos cincuentas años, en apariencia un hombre tradicional atado a las tradiciones, pero en cuánto puede se escapa a un pub de carreteras a desatar sus deseos más lujuriosos con jovenes prostitutas del Este de Europa. Ya se que me desviado totalmente del tema, pero ese engendro al que debo de considerar persona, desata mi rabia. Pues como iba diciendo, el rapapolvo no fue el tradicional: “Debería de centrarse usted más señor Choquet, las cuentas de esta entidad siempre deben ser perfectas”. En esta ocasión el muy desgraciado me dice: “No se confié lo andamos vigilando, su puesto de trabajo pende de un hilo”.
Muchos podrán decirme que en las circunstancias de crisis que vivimos puede resultar de lo más normal que los jefes utilicen todos los medios de coacción a su favor para lograr sus metas económicas, le sean válidas, pero lo más curioso del tema, es que estoy totalmente seguro que esa descompensación negativa en la caja no fue culpa mía, sino de una compañera super estúpida que se que me odia y que me miró de manera socarrona, mientras el director me amonestaba verbalmente. Además esas palabras de “Te estamos vigilando...” me dio la impresión de que no solo se reducía al entorno laboral, pero en fin.
No solo desilusionado con ese tema, para colmo me siento desplazado por mis amigos. No son muchas mis amistades, en esto entorno solo a las personas que son de mi confianza, pues jamás englobaré en este circulo a gente con las que me limito a salir de marcha por ahí. Siempre he sido sumamente desconfiado y tan solo he revelado mi verdadero ser a varias personas.
De un tiempo para acá, no recibo llamada de ellos, aunque siendo sincero, tampoco yo he sido mucho de telefonear, pero el otro día que me puse en contacto con uno de ellos, más exactamente mi amigo Bernardo, se me mostró sumamente cortante, algo extraño en él, porque siempre ha sido una persona afable y bonachona, nada reconrosa por cierto. Aunque si por algo me sentí conmovido fue por su lapidaria frase: “No es por nada Victor, pero te pediría por favor que no me volvieses a llamar”. No me dio opción a replicarle, pues colgó.
Desconcertado por su comentario desee buscar una explicación a tal comentario por lo que no dude en ponerme en contacto con su pareja, Tatiana, una joven a la que siempre he considerado también mi amiga, y de la que esperaba que me aclarase algo, pero lo único que logré fue un mayor impacto, pues sin apenas darme explicaciones me dijo: “Sus motivos tendrán, aunque si realmente nos aprecia, lo mejor que podrías hacer ahora es no hablarnos por un tiempo”.
No se hacia donde se encamina mi vida, pero cada día tiene visos de que esto va a peor, y lejos de mejorar la situación va hacia un profundo tunel oscuro. De momento dejaré de escribir, porque justamente ahora me está llamando mi novia, espero al menos que con ella la cosa vaya bien...