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martes, 1 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (tercera entrada)

TERCERA ENTRADA

Los vientos cambian en mi vida de manera favorable, no es que haya dejado de recorrerme esa inquietud que de un tiempo hacia atrás vengo padeciendo, pero debo reconocer que empiezo a llevarla de mejor manera. A fecha de hoy he decidido no tener preocupaciones, ni darle mayor relevancia de la que realmente tienen, a los hechos que suceden a mi alrededor, porque por ejemplo, si mi amigo Bernardo ha decidido darme de lado, a mi me viene a traer sin cuidado. Debo reconocer que me he sentido molesto, pero si no quiere relacionarse conmigo problema suyo es, tengo mi conciencia muy tranquila porque siempre he procurado portarme de la mejor manera tanto con él como con su novia. Ya se arrepentirá de no tenerme como amigo...
Además también tengo una buena noticia que poder compartir: acabo de comprarme junto con Marian, mi novia, una casa. Se trata de un adosado pequeño, no muy grande, pero con lo necesario para poder formar nuestro nidito de amor, y quién sabe si en un futuro, formalizar nuestra relación casándonos además de formar una familia...Es todo tan perfecto en este momento, que tengo miedo a que alguna circunstancias inesperada fastidie este momento, tan solo me queda cruzar los dedos para mantener esta espiral positiva. Os tendré que seguir explicando como es mi futuro hogar en cuánto atienda la llamada que suena en mi móvil con mucha insistencia...

continuación de la tercera entrada

...Esa sensación de una bomba explosiva que estalla en mis mejores momentos acaba de suceder, pues acaba de llamarme mi amigo Francisco informándome del trágico accidente de tráfico que ha sufrido mi amigo Bernardo que le ha costado la vida a su pareja, Tatiana, volviendo de pasar un finde de semana romántico en la Costa del Sol. Al parecer un turismo de gran cilindrada, muy posiblemente un Volkswagwen o un Mercedes, ha colisionado con el C4 de mi amigo al hacer una maniobra ilegal de adelantamiento. Los dueños de estos coches siempre me han parecido unos prepotentes confiados que se piensan que la carretera es suya...
...Tengo ganas de llorar, de golpear, de romper cosas, pero no tengo ni fuerzas, ni menos tiempo para ello, ahora mismo debo salir para el hospital para saber más acerca del estado de mi amigo y apoyarlo en el momento que se recupere para ayudarle a superar el duro trance de la muerte de su chica. ¡¡Este mundo es una injusticia!! Además mi amigo Francisco me ha comentado que desde que ingresó en urgencias Berni, como cariñosamente lo llamamos, no cesaba de repetir que deseaba hablar conmigo, pienso que tiene la incertidumbre de en el caso de morir, ojala no suceda, pedirme disculpas por los últimos días, para así poder descansar en paz con la conciencia tranquila...en cuánto tenga posibilidad y tiempo os contaré como va la cosas....