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viernes, 26 de agosto de 2016

El Stephen King español (reseña de Cinco tumbas sin lápida de Tony Jimenez)



Más allá de los posibles jamones que colgaran próximamente de mi despensa puedo decir que el amigo Tony Jiménez me ha vuelto a sorprender con una de sus obras, en esta ocasión con "Cinco Tumbas sin lápida". 

Ya conocía su faceta como narrador de relatos, (como ya sabéis por la reseña de "Actos de Venganza"), así que en esta ocasión tenía ganas de ver como articulaba una historia en una novela y ha logrado convencerme. Con una historia muy a lo Stephen King, del que bebe directamente a morro de su fuente, nos presenta una historia sencilla, sin complejas tramas que enmarañan y despistan al lector, "Cinco tumbas sin lápida" se nos presenta como el reencuentro de un escritor con su pueblo, un pueblo donde meses antes unos delincuentes asesinan a su mujer y donde todo el mundo sospecha que él los mató en venganza (si, Tony tiene una especial predilección por la venganza, así que será mejor no enfandarlo). Con un lenguaje sencillo y directo, donde demuestra de que no hacen faltas grandes florituras para narrar una buena historia, cuenta con un personaje a tener muy en cuenta, el pueblo. Quizás a otros no le parezca relevante, pero gracias al pueblo surgen historias cervantinas donde dentro de la trama principal surgen historias que emanan de este inesperado personaje.
Sin duda una novela para degustarla de un sorbo, su lectura es rápida y la agilidad del lenguaje atrapa. No me cabe más que decir que en cuanto me sea posible seguiré leyendo otras de las obras de Tony. ¡Enhorabuena, maestro!

PD: Por si alguien espera en mis reseñas alguna crítica destructiva de cualquiera de las novelas que aquí aparecen en el blog, que se olviden. Prefiero quedarme con lo bueno de las obras porque para rajar y destruir ya están otros.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Sed de Venganza (reseña de "Actos de Venganza. Edición definitiva" de Tony Jimenez)








































"La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena", habréis oído alguna vez, pero en el caso del libro de Tony Jimenez, la venganza entretiene a grandes dosis. En este caso no vengo a hacer apología de la violencia, sino de un escritor que se ha ganado a base de trabajo, y sobre todo humildad, el apelativo del Stephen King español.
¿Qué podéis encontrar en el libro de "Actos de Venganza"? Un puñado de buenos relatos donde se indaga en el pozo más profundo del alma humana, y que no deja de sorprenderte en ningún momento. Cuando creías que el anterior relato te había dejado mal cuerpo, el siguiente te deja aún peor. Tony consigue hacerte "disfrutar con el miedo", con las miserias humanas. Con una escritura sencilla, que no ramplona, sin necesidad de grandes artificios, es capaz de sumergir al lector en la historia.
Por otra parte la edición de libro es bastante cuidada, aunque tal vez hecho de menos una sangría más marcada, (pero esto puede ser manía personal). Es de agradecer el esfuerzo editorial de incluir una ilustración con cada relato.
En resumidas cuentas un libro bastante aconsejable, donde el miedo, por contrario que parezca, te hará sentir muy bien. En mi caso concreto apenas me duró dos tarde y me quedé con ganas de más, aunque lo mejor es que existe la posibilidad de "Actos de Venganza 2".
Antes de despedirme, quiero también poner una pega a la historia de Tony: después de leer sus relatos, a cual más imaginativo en cuestión de llevar a cabo una venganza, tengo miedo de que algún día se llegue a enfadar conmigo y lleve a cabo un "Acto de Venganza" XD
Grande Tony

lunes, 27 de febrero de 2012

Diario de una Inquietud (trigesimo septima entrada)

TRIGESIMO SEPTIMA ENTRADA

Tras la llamada de Marian me lancé como alma que lleva el diablo hasta el coche pese a que una terrible inquietud me recorría la espina dorsal, porque muy probablemente la noticia que fuese a darme decirme no debía de ser otra que nuestra ruptura totalmente definitiva, por lo que deberíamos de ponernos a aclarar temas de papeleo en la repartición o venta de la vivienda que juntos nos habíamos comprado con el dolor mayor que eso provocaba. Era como la sentencia definitiva de que no hay posibilidad de vuelta atrás.
Cuando llegué a casa de sus padres donde habíamos quedado me la encontré sentada en un sillón con las ojeras muy marcada por seguramente noches de imsomnio, y de llanto. Me abrió su madre a quien saludé pero tan siquiera optó por responder, al igual que su padre, que se dispusieron a salir del domicilio. Como siempre Marian era muy reservada con su intimidad incluso con su propia familia.
-Sientáte.-me invitó a colocarme en un sofá próximo a ella.
-Mi amor yo quiero pedirte...-no tuve tiempo a acercarme como pretendía. Quizás el contacto le llegase a enternecer.
-Dejame hablar a mi antes por favor.-me cortó.-Es muy importante lo que quiero decirte.-logró mi asentimiento pese a mi nerviosismo.-Quería decirte que...-pero no pudo proseguir, pues un llanto continuo se alojó en su garganta impidiéndole hablar.
No pude soportar estarme parado como una estatua ante el sufrimiento de la persona a quien más amaba, por lo que me arrojé para abrazarla. No me rechazó, al contrario pareció aceptar de buen grado mi muestra de afecto, quizás por ello pudo balbucear aunque de manera comprensible la noticia que tenía que darme:
-Victor estoy embarazada.-soltó a bocajarro.
Me quede unos segundos sin respiración mientras mi mente procesaba a todo correr la información mientras buscaba una respuesta mi corazón a como debía de sentirme aquello. En mi cabeza se presentaba varios dilemas: no sabía si ella lloraba de emoción porque era lo que más deseaba, quedarse embarazada, o porque al ser mío, y quería perderlo para no tener nada conmigo. Se daban decenas de opciones a la que ninguna sabía darle respuesta. Incluso para mi era algo difícilisimo, pues yo deseaba tanto tener un hijo como ella, pero por otra parte si lo habíamos estado demorando era porque nuestra economía  nos lo impedía. No sabía si reir o llorar.
-No pasa nada, sobre lo que tu decidas te apoyaré.-me mostró ambiguo. Una sola cosa tenía clara, yo quería estar con ella a toda costa.
-Joder Victor, es que no se que hacer.-se zafó de mi abrazo recomponiéndose mientras se secaba las lagrimas.
-Yo solo se que te amo.-le apreté mi mano contra la suya intentando no llorar yo también.
-Esa no es la solución.-me miró intentando mantenerse firme.-No sé que hacer por Dios. Estos últimos acontecimientos contigo me han impactado, no se que creer ni que hacer...Tenía muchísimas ganas de ser madre, pero no se si esta circunstancias son las mejores...-dudó reflejando aquello que yo antes me había planteado.
-Tengamoslo, siempre lo habías deseado.-quise apoyarla porque sabía que su ilusión era tener desecencia.-Yo estaré siempre a tu lado ya sea como tu pareja o simplemente como el padre de tu hijo. Haré todo lo posible por teneros como a reyes.-me sinceré.
Se lanzó sobre mi a volver a llorar, no sabía bien si porque temía retirarse de mi, o tener un hijo como madre soltera.
-¿Porqué me lo pones tan difícil?-gimió.
-Porque por encima de todas las cosas quiero hacerte feliz, me da igual que sea conmigo que sin mi.-le clavé  mi mirada intentado que captase mi sinceridad.
-No puedo estar sin ti, joder.-me besó en los labios.-Aunque lo que me has contado...-se retiró de mi repentinamente como asustada.
-¿Me amas?-me atreví a preguntar sabiendo que podía obtener una respuesta que no podía digerir.
-Pues claro que te amo, sino no me hubiese pasado tantas noches sin dormir.-justificó su amor.
-Hagamos borrón y cuenta nueva. Empecemos de cero.-le sugerí.
Como dos niños nos fundimos llorando en un abrazo que pareció detener el tiempo.
Y ahora que ha pasado el tiempo, ella ha sido quien me ha pedido que por favor averigüé quien es esa mujer de la foto si no quiere acabar loca...

jueves, 9 de febrero de 2012

Diario de una Inquietud (trigesimo tercera entrada)


TRIGÉSIMA TERCERA ENTRADA

En cuestiones de presentimientos procuró no hacerselos llegar a Marian en ningún momento, no quiero preocuparla innecesariamente, ya tuvo la pobre bastante con ser golpeada por una serie de prostitutas furiosas a las que por cierto la policia aún a fecha de hoy no ha logrado identificar, pero añadirle a tal la repetición todas las noches de la misma pesadilla, no resulta señal de coincidencia. Habrá quien lo pueda juzgar este hecho onírico a la situación de alteración sufrida que hace que el inconciente nos lo devuelva pese a que queramos olvidarlo.
Os explicaré mejor en que consiste el sueño, no se si llegaré a ser todo lo acertado posible, debéis de tener en cuenta que tan solo reproduzco aquello que mi pareja me cuenta. Por lo visto me dice que siempre comienza de la misma forma. Ella misma mirando por una ventana hacia un campo que parece ser de cafetales (que curiosamente nunca ha visto en persona, simplemente por imágenes televisivas), luego se coloca frente a un espejo con intención de peinarse, cuando la imagen que refleja no es la suya propia, sino la de una señora como de unos cincuenta años que va demasiado maquillada y de la que apenas consigue distinguir sus facciones.
Fuera aparte del impacto visual de sentirse como otra persona, comienza a oír una tremenda algarabía como de mujeres gritando. Sale de la habitación y ve a través de la escalera de lo que parece ser una lujosa mansión de época (similar a las que aparece en las telenovelas sudamericanas) que un tumulto de gente, la mayoría jovenes de color o en su defecto mulatas, armadas con palos y cuchillos se le aproximan.
En lugar de ir, pese al deseo irrefrenable de su subconciente, parece que su cuerpo la empuja contras las masas no sin antes dirigirse a ellas en un tono autoritario :“Acaso no sois capaces de venir solas a por mi”. Pero no obtiene respuesta, tan solo una lluvia de golpes que siente como si fueran reales, incluso puede notar como le clavan armas punzantes por los costados. No deja de moverse en la cama hasta que suelo despertarla para tranquilizarla. No es un hecho ocasional, son todas las noches...demasiado
He querido hacerle olvidar todo, no quiero que viva atemorizada, no quiero que siga soñando lo mismo, incluso he llegado a organizar una comida familiar para distraerla, pero su abuelo tuvo que mostrar aquella maldita foto...

jueves, 2 de febrero de 2012

Diario de uina Inquietud (trigesima primera entrada)

TRIGÉSIMA PRIMERA ENTRADA.

-Pase hacía rato que le esperaba.-fue la respuesta al otro lado de la puerta en cuanto golpé un par de veces.
Quizás si hubiese reflexionado un poco más acerca de estas palabras hubiese logrado prever que no me estaba esperando precisamente con los brazos abiertos. Pero la situación de control que me daba el pensar que tenía acorrolado al Artista de la muerte, cuchillo jamonero, comprado el día anterior de oferta en Ikea, me hizo entrar sin esperar que justo detrás de la puerta estaba aquel hombre quien no dudó en apuntarme con una pistola en la cabeza.
-Después de todo lo que has vivido no sé como no aprendes.-me amonestó usando un tono sumamente teatral.-Suelta el cuchillo, y sientate, así podré contarte mejor las cosas.-me ordenó.
-Si tuvieses los suficientes cojones, soltarías el arma para darnos de hostia.-casi grité esperando de esa manera auxilio.
-¿Me lo dice el hombre que viene a mi habtiación con un cuchillo?-se burló.-Y deja de gritar, porque por mucho que grites nadie te hará caso.-dedujo mis intenciones.-Oyeme...
-No tengo nada que escuchar de ti.-negué.-Eres un asesino hijo de puta sin escrupulos...-volqué toda mi rabia a través de los insultos.
-¿Por matar a niños para crear esculturas?¿A eso te refieres?-preguntó de manera retórica con indiferencia.-¿Piensas que todo eso es real?-negó con la cabeza más para si mismo que para mi.-Acompañame tengo algo que mostrarte.
Caminamos hasta un escritorio donde reposaba un ordenador. Con la mano que le quedaba libre tecleó sin dejar de mirar de reojo hacia mi. Al instante apareció en la pantalla un video. Las imágenes me dejaron totalmente helado, pues pude comprobar como las imágenes que había visto en la televisión no eran más que un montaje. Los niños que encerraban en la jaula no eran más que recreaciones digitales perfectamente realizadas, al menos así pude ver en una especie de documental donde un técnico informático iba mostrando el proceso de engaño visual al que eramos sometidos los televidentes.
-Pero si...incluso había salido en las noticias...-balbucée sin dar crédito.-No puede ser...-Tenía ganas de llorar me sentía idiota.
-Mi buen amigo Victor, es puro marketing. Realmente las esculturas son de madera-me tocó el hombro en gesto de consuelo.-¿Acaso no crees que me hubiesen detenido nada más posar un pie en cualquier país occidental?
-Claro.-se me iluminó una idea en la cabeza a la par que una rabia incontrolable.-Tu me perseguiste al saber que podía descubrir tu negocio.-le golpée en la cara sin importante que me disparase.-Mataste a gente inocente.
-Te vuelves a equivocar nuevamente.-se recompusó apuntando directamente a mis sienes para que calmase.-Todo lo que te ha venido sucediendo no tiene nada que ver conmigo, tanto yo como el testaferro al que mataste no son más que secundarios en la historia principal. ¿Acaso yo te conocía cuando te sucedió lo de Cazorla?
-¿Y si no me conocías como lo sabes?-le repliqué.
-Porque es necesario para tu historia.-me contestó clavando sus ojos en los míos.-Siempre has deseado convertirte en el protagonista de una de tus novelas. Ahora tienes la oportunidad de serlo con todas sus consecuencias.
-No entiendo nada.-me desconcertó que conociese un anhelo tan interior.
-De momento no es necesario que sepas nada más, como en tus historias, el tiempo responderá las dudas, hasta entonces limítate a vivir tu vida.
-¿Así de sencillo?-dije irritado.-Ahora voy a bajar a esa conferencia a desvelar tu engaño.-le amenacé.
-Me trae sin cuidado mi tiempo en esta historia ha finalizado...solo te pido que salga ahora por la escalera sino quieres te involucre en nada...-sin decir nada más se colocó la pistola sobre la boca disparándose a bocajarro salpicando toda la habitación.
A fecha de hoy aquel encuentro me deja más dudas que respuesta, sin embargo puedo decir que las apariciones nocturnas han desaparecidos, lo que más preocupa en la actualidad es el estado de salud de Marian, ya que un grupo le han dado una paliza a plena luz del día sin motivo aparente...

domingo, 22 de enero de 2012

Diario de una inquietud (VIGESIMO SEPTIMA ENTRADA)

VIGESIMO SEPTIMA ENTRADA

Mi secuestrado sin lugar a duda es un hombre testarudo a la vez que sumamente enigmático. Durantes las más de 48 horas que lleva encerrado apenas ha hablado, ni tan siquiera para pedir ir al baño, limitándose a hacer sus necesidades tanto mayores como menores en el mismo asiento donde lo tenemos maniatados. Es como si le diese igual todo. Tampoco ha querido comer ni beber, algo que el cuerpo debe estar pidiéndole con fuerza.
Esta tozudez es transpolable a su colaboración a la hora de decirnos dónde podemos econtrar a su jefe. Solo encontramos la callada por respuesta, pese a alguna hostia que otra que le va soltando Bedri. Es el croata quien se encarga de preguntar, no deseo verme más enfangando en este asunto más de lo estrictamente necesario, sin embargo parece dispuesto a permanecer firme en su decisión de no colaborar...al menos hasta hace una hora.
A eso de la una de la madrugada del domingo, rompió su silencio, pidiendo hablar expresamente conmigo. Lo hizo pronunciando mi nombre, pese a que tanto el croata como yo, en ningún momento nos habíamos dirigido el uno al otro por nuestros nombres, además de haberle limitado de manera importante la visión colocándole una venda fuertemente apretada en los ojos.
-Deja de pegarme maldito cabrón, y dile a tu jefe, el tal Victor ese, que tenga los cojones suficientes de ser el quien me interrogué.-protestó tras recibir varios golpes seguidos en la cara.
-¿Cómo sabes que he sido yo quien te ha secuestrado?-me acerqué a él pese a la insoportable peste que desprendía.
Quizás lo mejor hubiese resultado callar. Confirmar mi presencia me hacía más culpable a la hora de una represalia policia, pero que supiese quien era me impactó tanto que no calculé las consecuencias.
-¿Quien sino ibas a ser?-comentó con bastante ironía.-Te hemos estado vigilando durante este tiempo. Sabíamos de todos tus movimientos.-reconoció con prepotencia.
-¿Pues si lo sabías por qué no lo has evitado?-le grité quitándole la venda para que viese mi cara enfurecida. Nuevo error claro.
-Forma parte del plan.-rió con malignidad.
Un sudor frío recorrió mi espalda al pensar que me estaban tendiendo una emboscada. De aquella manera se aseguraban mi muerte sin posibilidad de fallo como había sucedido hasta entonces con la bomba en el tren, o el accidente de automóvil. Guardé silencio cayendo en la cuenta de que había actuado sin pensar que como habían hecho hasta entonces me habían estado vigilando.
-Tranquilo no piensan matarte...al menos de momento.-rompió el ambiente tenso el testaferro con aquella frase demoledora que parecía haber leído mi mente.-Debes tener claro que todos cumplimos un papel en este trama. Unos con mucho más protagonismos que otros. Tu amiguito Bedri, Ramón, incluso yo cumplimos un papel secundario...también tu adoraba Marian.-masculló entusiasmado.
Un tenso escalofrío se concentró en mi pecho al pensar que tal vez las represalías de este secuestro se estuviese llevando a cabo con mi pareja, por lo que no dudé en salir de la habitación para comprobar que estaba bien, aunque no sin antes dar una última orden:
-Torturalo como mejor sepás.-indiqué.-No parés hasta que no nos diga el sitio donde esta el Artista.
Rápidamente llamé a Marian. Se sorprendió al notarme tan alterado, pero me excuse diciendo que la conferencia sobre reorganización del banco a la que había acudido, al menos eso había utilizado como excusa para irme el finde, estaban hablando de cargas de trabajo mayores que me habían cabreado.
No dejo de extrañarse que le pidiera que en cuanto viese algo raro no dudase en llamarme. Le colgué el telefono con un palpito en el corazón mientras oía aquel hombre grita entre alaridos de dolor:
-Por mucho que lo intentes no podrás acabar con tu propio Dios.
Abatido por la tensión me quedé dormido en un sillón del salón...

viernes, 20 de enero de 2012

Diario de una Inquietud (vigesimo sexta entrada)

VIGESIMO SEXTA ENTRADA

Las noticias de la televisión nos han hecho ver que a los secuestrados se les conduce a algún zulo, normalmente escondido en algún paraje de un bosque, o quizás escondido en un poligono industrial, pero eso evidentemente queda reservado para las bandas organizadas, no para un simple empleado de banca acompañado de un mendigo con aires agresivos. En mi caso, me tuve que encargar, al menos dos semanas antes del día D, (es decir el día en que llevaría a cabo el secuestro, nombrado de esta manera por mi afición a la historia de la Segunda Guerra Mundial) , en reservar una casa rural en el pueblo de Benamahoma a través de un portal de internet encargado de gestionar estos lugares llamado Alorústico.
El hecho de la elección del emplazamiento es que en aquel pueblo de la sierra de Cádiz podíamos pasar fácilmente desapercibidos, fuera aparte que no espera alargar mucho más de un fin de semana el secuestro, pues tan solo me interesaba que el testaferro del artista de la muerte me revelara donde se ubicaba este. Además ya que tendría que pasar largo rato despierto coaccionando a aquel hombre deseaba estar cómodo, ante todo sinceridad.
Si os ha podido parecer cutre este aspecto del plan, os parecerá perfecto en comparación a como se dio el secuestro en si. Sin lugar a duda yo había depositado demasiada fe en el buen hacer del croata, pero debería de haber previsto mejor las cosas y gestionar un plan de asalto mejor, porque tengo mis dudas de que quizás las camaras de seguridad de la urbanización donde residía nuestra victima hubiesen sido traspasada a la policia e identificada por tanto nuestra identidad. Pero para que lo comprendáis mejor os lo contaré tal como sucedió.
No fue hasta que le metí presión a Bedri cuando dijo que el secuestro se llevaria a cabo cuando yo creyese conveniente. El tipo había comenzado a vivir como un señor tras recibir el anticipo de tres mil euros que le dí en metálico tras una series de artimañanas con mi banco, aunque esa es otra historia. Yo pensaba que su idea de yo decidir el día resultaba fruto de haber trabajado en una investigación sobre la persona que ibamos a raptar: horarios, costumbres, horas de paso de la vigilancia privada de la urbanización, y un largo etcetera de detalles.
Pero si de algo se había encargado mi subordinado era de fundirse el dinero en putas y timbas de poker, aunque ese detalle lo conocí más tarde...Así que sin una organización nos plantamos un viernes por la tarde a las puertas del chalet del testaferro.
-Vamos allá.-me ofreció el croata unas medias de licra nada más apagar el motor del coche.
-¿Y para qué quieres esto?-le pregunté extrañado.
-¿Para que va a ser? No querer que te reconocozcan.-me miró como si mirase a un idiota marcando mucho las erres de cada palabra que la contenía.
-Tu has visto muchas peliculas.-protesté.-Me da a mi que no has hecho nada en este tiempo.-me quejé.
-No pensar tu que por diez mil euros iba yo hacer más.-reconoció.-Yo solo secuestrar.
-Será mejor que volvamos en otro momento.-hice el gesto de arrancar el coche.-Solo cuando lo tengas más previsto vendremos...
-¿Ahora o nada?-me interrogó.
-Nada.-negué enfadadisimo.-Y olvidate de cobrar nada más...
-No tu pagar a Bedri.-se remitió a si mismo en tercera persona.-Bedri no se niega hacer trabajo, eres tu quien no quiere.
Aquellas palabras me hicieron darme cuenta que no tenía alternativas, si quería llevar a cabo mi plan debía de someterme a la improvisación, fuera aparte que temía que el croata quisiese herirme con una navaja que llevase escondida en su mochila mientras conducía, por lo que me coloqué aquellas apretadas medias, que por cierto olían como si las hubiesen usado ya, y bajamos del coche.
Saltamos el muro que lindaba con la calle con el resultado de un esguince en mi tobillo. Tuve que morderme el labio por no gritar, no era plan de delatar nuestra presencia.
Entramos tras romper un cristal de la puerta trasera del chalet, si aquello no había llamado ya la atención de sus habitantes debía de ser porque no había nadie en casa como resultó ser. Tuvimos que pasarnos dos horas y cuarto a la espera de que alguien llegase. Nos escondimos en el garaje pues por ahí debía de entrar, pasando un tedio horrible, pues nunca he sido una persona especialmente paciente.
Una vez que nuestra victima llegó solo en su impresionante coche de la marca Mercedes, lo asaltamos no sin cierta dificultad, pues aquel hombre tenía bastante agilidad, pues logró golpear a Bedri repeliendo su embestida, pues este en lugar de atacarlo de improviso por la espalda, se las dio de muy macho, atacándolo de frente. Menos mal, que mi mente actuó con rapidez; no dudé en agarrar una linterna de una estantería cerca para estamparsela en la cabeza.
El siguiente inconviente era salir con el testaferro hasta mi coche sin levantar sospecha, pero lo consideré arriesgado, aún así creo que también resultó arriesgado dejar mi coche cerca del chalet, un policia con un mínimo de ingenio podía enlazar cabos, pero en ese momento no lo tuve en cuenta, por lo que en el mismo Mercedes trasladamos al hombre hasta la casa rural.
Tuve que pedir disculpa al dueño de la casa, pues en un principio me esperaban para dos horas antes, sin embargo no hubo reparos para entregarme las llaves, evidentemente el pago estaba realizado con bastante tiempo con un extra que había ingresado de más en la cuenta de aquel señor. Solo cuando supe que aquel señor no podía vigilar la casa, volví hasta el coche donde me esperaba Bedri con nuestro hombre maniatado en el maletero. A partir de las una y media de la mañana podíamos decir que estabamos asentado en el lugar...
...Os tendré que dejar de momento, pues parece que a vuelto a despertar tras la paliza que le dimos, y ahora parece dispuesto a hablar...

domingo, 8 de enero de 2012

Diario de una Inquietud (vigesimo tercera entrada)

VIGESIMO TERCERA ENTRADA

Tal vez el alto consumo de peliculas al que estamos sometidos me hiciesen creer que introducirse en el mundo de la extorsión resultase más sencillo de lo que me había pensado, pero para mi aprendizaje me di cuenta que no resulta ser un mundo fácil, en el que no solo vale el poder del dinero, sino que cuenta con sus propias reglas. Si intentas tratar con tipos peligrosos debes de mostrarte duro, cualquier punto débil que te encuentre te será utilizado en tu contra. Pero dejame que os cuente con más detalle.
Me había incorporado a trabajar tras mi baja por el accidente de tráfico que había sufrido, por lo que contaba con mucho menos tiempo del que me hubiese gustado decicarle. Además no se muy bien cómo pero Marian, parecía estar más pendiente de mis movimientos. Era como si sospechase de que iba a hacer algo incorrecto, así que para moverme por los bajos fondos tuve que optar por hacerlo de día, tras el trabajo, y con la excusa de que iba a tomarme una tapa después del trabajo con un grupo de compañeros, aunque no dejo de reconocer que hacerlo a media tarde también era causa del miedo a adentrarme en un barrio de mala reputación en el Puerto de Santa María como era la barriada de José Antonio.
Divagué por sus calles sabiéndome observado por todo, y no era de extrañar, no era muy habitual que un hombre vestido de chaqueta pasease por sus calles como perdido en la inopia. Pasaron más de media horas sin saber a donde dirigirme hasta que un drogadicto de ojeras muy marcadas se me acercó a mi lado susurrándome su aliento apestoso al oído:
-Si buscas coca de la buena, yo te puedo llevar hasta el mejor.-me invitó a que le siguiese.
Como ya dije antes mis ideas cinemátográficas del mundo me hice pensar que quizás drogas y extorsión era un negocio global. Ahora puedo decir que si y no. Si porque hay violencia en ese mundo, pero no siempre debe ser una parte paralela del negocio. Yo pensé que los camellos de las drogas eran como supermercados donde bien podrías llevarte un pico de heroina y un apalizador juntos.
Seguí hasta la zona más interior del barrio al jonkie hasta que me dejó en el interior de una casa que antaño fuese un patio de vecino, donde una montaña de basura se amontonoba, mientras que un hombre, al que el despojo humano que era mi acompañante lo llamó el Peludo, se dedicaba a quemar diferentes utensilios de todo tipo, desde madera, a juguetes de plastico en una clara intención de calentar las estancias aledañas que se mostraban igual de sucias que el patio.
-Peludo, aquí te traigo un cliente de los buenos.-gorgojeó como si de un animal se tratase el drogadicto.
-Negro, hasta que no logré cerrar el negocio no te pienso dar nada.-le adviertó el camello.-La última vez te regale un pico por aquel supuesto cliente que al final no gastó más de veinte euros en marijuana.
-¡Joder estas cada día más roña!-se quejó el aludido dejando escapar el aire por el hueco donde antes debió de haber dientes.
-Eso es lo que ahí. Y ahora vete.-le ordenó el Peludo consiguiendo una serie de bramados bufidos pese a que se retiró con masedumbre con la cabeza gacha.-Y ahora tu señorito, ¿qué vienes buscando?-se dirigió por fin a mi.
-Yo...necesitaría.-tartamudé sin encontrar las palabras adecuadas.
-No me gustas.-bramó acercándose a mi.-Pareces un madero..
-Yo no.-levanté las manos mostrando que no llevaba arma alguna encima.
-Eso espero.-me miró de soslayo.-Porque si eres un “mono” me puedo encargar de que te maten antes de que te de tiempo a decir hola...-me amenazó haciéndome el gesto de una pistola en mis sien.
Un sudor frío me recorrió la espalda. Aquella amenaza era terriblemente real.
-Yo no necesitaría a alguien para un trabajillo.-logré articular.
-¿Un trabajillo? Pero de qué coño me estás hablando.-protestó haciendo aspaviento.
-Secuestrar a un hombre.-solté sin pensarlo.
-¡Qué mierda me quieres decir subnormal!-me gritó a menos de un palmo de la cara.
-Estoy dispuesto a pagar mucho dinero por ello.-quise disuadirlo mediante el dinero.
-A ver subnormal, yo me dedicó a vender droga...
-Es mucho dinero el qué podría darte...-insistí sin atreverme a levantar la mirada.
-Pues te has equivocado de sitio. Yo solo soy un vendedor de drogas, no un asesino.-me chilló como poseído.
Ahora que lo pienso me resulta irónica esa frase suya, de que él no era un asesino, pero en el fondo no era otra cosa lo que hacía al suministrar esa mierda a sus compradores, sin embargo en ese momento no dije ni mu. Tan solo deseaba salir por patas de allí, sentía que en cualquier momento podía mearme encima.
-No pretendía molestarle.-me disculpé.-Ahora me iré por dónde he venido...-señalé la salida.
-Ah no, ahora no te puedes ir de rosita.-interrumpió mi huida.-Usted debe pagarme por el tiempo que en malgastado en ti. En este rato he perdido clientela.
-Podría darle treinta euros.-le ofrecí.
-¿Pretendes insultarme?-se acercó a mi como queriendo oír mejor.
-No ni mucho menos.-balbuceé siento como un calor humedo me recorría la pierna. Me estaba orinando encima.-Jonathan ayudame a convencer al señorito como nos las gastamos aquí.-pidió haciendo salir a un gitano de una estancia cercana con una navaja con una hoja bastante grande.
-¿Cuánto quieres?-me atemoricé ante la amenaza de ser apuñalado.
-Tu mismo has dicho que contabas con bastante dinero.-me recordó.-Así que vaya soltando la guita.
Con tristeza no tuve más remedio que darle los dosciento euros que llevaba encima, y que había sacado del banco para ir aquella misma tarde junto a Marian a comprar un mueble que a ella se le había antojado para la habitación.
Y después de esta experiencia pensaréis que no he vuelto a pensar en hacer las cosas de forma ilegal, pero siento desilusinaros nuevamente, porque no es así, ya que ahora mismo tengo secuestrador al gerente del holding de empresas del artista de la muerte...

viernes, 11 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (octava entrada)

OCTAVA ENTRADA

Tras casi dos meses sin poder moverme con libertad me he dado cuenta que quizás mi única opción de escapar de este antro sea la huida. Muchos creerán que se me ha terminado de ir la chaveta pero no soporto más este lugar. Las valoraciones psiquiatricas me siguen valorando como un paranoico que tan solo ve el mal por todos partes acechando, y es que la agresión a mi jefe ha pesado muchisímo en mi contra, incluso me atrevería a decir, que ese bastardo se ha encargado de exagerar a un más sus lesiones con tal de verme hundido en la miseria...
Además informarle a Marian de la perdida del crédito hipotecario ha sido un fuerte varapalo en mi relación. Ese hogar en el que teníamos puestas todas nuestras ilusiones se han diluido como si de humo se tratase. Estoy viendo como todos estos acontecimientos acabarán afectando a más corto plazo de lo que puedo imaginarme. De momento ella me pide que sea paciente, y procure controlar mis instintos por mucho que me fastidie lo que sucede a mi alrededor, mientras ella tratará de buscar un nuevo banco que pueda financiar nuestra casa.
Sin duda es un ángel que me ha caido del cielo...Sino fuese por ella hace tiempo habrá acabado de perder el norte...menos mal que Marian es la luz que me guía por este sendero oscuro, pero me apena que sufra tanto por mi causa. Esta “enfermedad” me ha hecho plantearme cosas como si yo tendría la misma entereza que ella, y sinceramente temo la respuestas...
Creo que voy a dejar de escribir, acaba de entrar Floreal en la habitación, es buena persona, pero temo que pueda escaparsele en el algún momento que poseo un diario donde vierto todos mis pensamientos...Además su risa no ayuda a la concentración más cuando no cesa de repetir: “Nos vamos de excursión”.

martes, 1 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (tercera entrada)

TERCERA ENTRADA

Los vientos cambian en mi vida de manera favorable, no es que haya dejado de recorrerme esa inquietud que de un tiempo hacia atrás vengo padeciendo, pero debo reconocer que empiezo a llevarla de mejor manera. A fecha de hoy he decidido no tener preocupaciones, ni darle mayor relevancia de la que realmente tienen, a los hechos que suceden a mi alrededor, porque por ejemplo, si mi amigo Bernardo ha decidido darme de lado, a mi me viene a traer sin cuidado. Debo reconocer que me he sentido molesto, pero si no quiere relacionarse conmigo problema suyo es, tengo mi conciencia muy tranquila porque siempre he procurado portarme de la mejor manera tanto con él como con su novia. Ya se arrepentirá de no tenerme como amigo...
Además también tengo una buena noticia que poder compartir: acabo de comprarme junto con Marian, mi novia, una casa. Se trata de un adosado pequeño, no muy grande, pero con lo necesario para poder formar nuestro nidito de amor, y quién sabe si en un futuro, formalizar nuestra relación casándonos además de formar una familia...Es todo tan perfecto en este momento, que tengo miedo a que alguna circunstancias inesperada fastidie este momento, tan solo me queda cruzar los dedos para mantener esta espiral positiva. Os tendré que seguir explicando como es mi futuro hogar en cuánto atienda la llamada que suena en mi móvil con mucha insistencia...

continuación de la tercera entrada

...Esa sensación de una bomba explosiva que estalla en mis mejores momentos acaba de suceder, pues acaba de llamarme mi amigo Francisco informándome del trágico accidente de tráfico que ha sufrido mi amigo Bernardo que le ha costado la vida a su pareja, Tatiana, volviendo de pasar un finde de semana romántico en la Costa del Sol. Al parecer un turismo de gran cilindrada, muy posiblemente un Volkswagwen o un Mercedes, ha colisionado con el C4 de mi amigo al hacer una maniobra ilegal de adelantamiento. Los dueños de estos coches siempre me han parecido unos prepotentes confiados que se piensan que la carretera es suya...
...Tengo ganas de llorar, de golpear, de romper cosas, pero no tengo ni fuerzas, ni menos tiempo para ello, ahora mismo debo salir para el hospital para saber más acerca del estado de mi amigo y apoyarlo en el momento que se recupere para ayudarle a superar el duro trance de la muerte de su chica. ¡¡Este mundo es una injusticia!! Además mi amigo Francisco me ha comentado que desde que ingresó en urgencias Berni, como cariñosamente lo llamamos, no cesaba de repetir que deseaba hablar conmigo, pienso que tiene la incertidumbre de en el caso de morir, ojala no suceda, pedirme disculpas por los últimos días, para así poder descansar en paz con la conciencia tranquila...en cuánto tenga posibilidad y tiempo os contaré como va la cosas....