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domingo, 19 de febrero de 2012

Diario de una Inquietud (TRIGESIMO QUINTA ENTRADA)

TRIGESIMO QUINTA ENTRADA

Llevo una semana alejado del amor de mi vida, y por más que pretendo hablar con ella, se niega en rotundo a responderme al telefono, es más, incluso he pasado por casa de sus padres donde ahora mismo está, pero su madre me reitera su intención de no querer verme.
Estoy hecho polvo, aunque por los últimos acontecimientos vividos pudiese deducir que Marian no aguantaría la presión de mi conducta esquiva, jamás llegué a creer que se cristalizase como ha sucedido. Mucho menos podía llegar a pensar que sucedería por ser tremendamente sincero...aunque no quiero hablar sin orden así que os explicaré:
Aquella noche cuando calló desmayada al visualizar la foto de su abuelo, sentí que nuevamente las “malditas coincidencias” regresaban a mi vida. Unos hechos que no eran fruto de la casualidad, y que además añadía en esta ocasión a mi amor. No soportaba verla en aquella circunstancia, en aquella incertidumbre que le minaba. Aquellos sueños unidos a la foto, sin olvidar la paliza sufrida podía llegar a minar su salud, no solo corporal sino mental. Por ello, pese a no tener certezas de tan siquiera lo que me había sucedido a mi, decidí contarle todo tras marcharse sus familiares tras ser disuadidos de que había el desvanecimiento tan solo se debía a la tensión sufrida en los últimos días, y que no era necesario ir a urgencias para que se cerciorasen de que no era alguna dolencia oculta.
Cuando la sentí un poco más recuperada la senté en el sofá para que oyese todo aquello que debía de decirle. No fue sencillo resumir tantos acontecimientos pero sin embargo procuré hacer una sintesis bastante aceptable que Marian oyó no sin cierta incredulidad. Todo fue una confesión tranquila hasta que le hablé del asesinato. En un principio no me creyó, pero yo le insistí...fue uno de los primeros errores que cometí.
-No le des más vuelta Victor, estás sacando las cosas de quicio, ni mis sueños ni esas palizas tienen absolutamente nada que ver con una mano negra que nos persigue a los dos. ¡No te montes pelicula!-me dijo con tono alterado.
-No son peliculas, ¿cómo te explicas tantas desgracias seguidas? Desde la muerte de mi amigo, a la paliza que te dieron.-justifiqué.
-Simple casualidades, no más.-resopló indigna.-Creo que deberías retomar tus visitas al psiquiatra...-propuso en un torno conciliador.
-No estoy loco.-grité indignado.
-No vas a lograr nada alterandote.-hizo por mantener la calma.
-Espera, te voy a mostrar una cosa.-busqué dentro de un libro la denuncia policial de la aparición del paquete con la cabeza humana.-Te lo he ocultado pero necesito que me creas...-se lo mostré.
Horrorizada se llevó las manos a la cara al finalizar de leer el documento.
-Yo no puedo seguir aquí, esto ha llegado muy lejos...-se volvió hacia la habitación.
-Espera, juntos podemos encontrar una solución.-le agarré del brazo.
-No me toques.-me ordenó con una mirada que me dejó helado.-No puedo seguir viviendo a tu lado...-soltó una lágrima que más que denotar tristeza denotaba rabia.
No tardó apenas nada en hacerse una maleta con unas pocas de mudas de ropa.
-Ya mi padre vendrá por el resto.-se despidió de aquella manera fría.
Pasan los días y no me acostumbro a estar sin ella. Marian es el ángel que ilumina mi sendero. Sin ella mi vida no tiene sentido. La única forma que tengo de solucionar esto es una: resolver la relación entre el sueño y la fotografía. Solo uniendo cabos podré recuperarla. No perderé un segundo en ir a casa de sus abuelos, si me explica quien es esa señora que tanto le impactó sabré una parte importante de este misterio...

viernes, 20 de enero de 2012

Diario de una Inquietud (vigesimo sexta entrada)

VIGESIMO SEXTA ENTRADA

Las noticias de la televisión nos han hecho ver que a los secuestrados se les conduce a algún zulo, normalmente escondido en algún paraje de un bosque, o quizás escondido en un poligono industrial, pero eso evidentemente queda reservado para las bandas organizadas, no para un simple empleado de banca acompañado de un mendigo con aires agresivos. En mi caso, me tuve que encargar, al menos dos semanas antes del día D, (es decir el día en que llevaría a cabo el secuestro, nombrado de esta manera por mi afición a la historia de la Segunda Guerra Mundial) , en reservar una casa rural en el pueblo de Benamahoma a través de un portal de internet encargado de gestionar estos lugares llamado Alorústico.
El hecho de la elección del emplazamiento es que en aquel pueblo de la sierra de Cádiz podíamos pasar fácilmente desapercibidos, fuera aparte que no espera alargar mucho más de un fin de semana el secuestro, pues tan solo me interesaba que el testaferro del artista de la muerte me revelara donde se ubicaba este. Además ya que tendría que pasar largo rato despierto coaccionando a aquel hombre deseaba estar cómodo, ante todo sinceridad.
Si os ha podido parecer cutre este aspecto del plan, os parecerá perfecto en comparación a como se dio el secuestro en si. Sin lugar a duda yo había depositado demasiada fe en el buen hacer del croata, pero debería de haber previsto mejor las cosas y gestionar un plan de asalto mejor, porque tengo mis dudas de que quizás las camaras de seguridad de la urbanización donde residía nuestra victima hubiesen sido traspasada a la policia e identificada por tanto nuestra identidad. Pero para que lo comprendáis mejor os lo contaré tal como sucedió.
No fue hasta que le metí presión a Bedri cuando dijo que el secuestro se llevaria a cabo cuando yo creyese conveniente. El tipo había comenzado a vivir como un señor tras recibir el anticipo de tres mil euros que le dí en metálico tras una series de artimañanas con mi banco, aunque esa es otra historia. Yo pensaba que su idea de yo decidir el día resultaba fruto de haber trabajado en una investigación sobre la persona que ibamos a raptar: horarios, costumbres, horas de paso de la vigilancia privada de la urbanización, y un largo etcetera de detalles.
Pero si de algo se había encargado mi subordinado era de fundirse el dinero en putas y timbas de poker, aunque ese detalle lo conocí más tarde...Así que sin una organización nos plantamos un viernes por la tarde a las puertas del chalet del testaferro.
-Vamos allá.-me ofreció el croata unas medias de licra nada más apagar el motor del coche.
-¿Y para qué quieres esto?-le pregunté extrañado.
-¿Para que va a ser? No querer que te reconocozcan.-me miró como si mirase a un idiota marcando mucho las erres de cada palabra que la contenía.
-Tu has visto muchas peliculas.-protesté.-Me da a mi que no has hecho nada en este tiempo.-me quejé.
-No pensar tu que por diez mil euros iba yo hacer más.-reconoció.-Yo solo secuestrar.
-Será mejor que volvamos en otro momento.-hice el gesto de arrancar el coche.-Solo cuando lo tengas más previsto vendremos...
-¿Ahora o nada?-me interrogó.
-Nada.-negué enfadadisimo.-Y olvidate de cobrar nada más...
-No tu pagar a Bedri.-se remitió a si mismo en tercera persona.-Bedri no se niega hacer trabajo, eres tu quien no quiere.
Aquellas palabras me hicieron darme cuenta que no tenía alternativas, si quería llevar a cabo mi plan debía de someterme a la improvisación, fuera aparte que temía que el croata quisiese herirme con una navaja que llevase escondida en su mochila mientras conducía, por lo que me coloqué aquellas apretadas medias, que por cierto olían como si las hubiesen usado ya, y bajamos del coche.
Saltamos el muro que lindaba con la calle con el resultado de un esguince en mi tobillo. Tuve que morderme el labio por no gritar, no era plan de delatar nuestra presencia.
Entramos tras romper un cristal de la puerta trasera del chalet, si aquello no había llamado ya la atención de sus habitantes debía de ser porque no había nadie en casa como resultó ser. Tuvimos que pasarnos dos horas y cuarto a la espera de que alguien llegase. Nos escondimos en el garaje pues por ahí debía de entrar, pasando un tedio horrible, pues nunca he sido una persona especialmente paciente.
Una vez que nuestra victima llegó solo en su impresionante coche de la marca Mercedes, lo asaltamos no sin cierta dificultad, pues aquel hombre tenía bastante agilidad, pues logró golpear a Bedri repeliendo su embestida, pues este en lugar de atacarlo de improviso por la espalda, se las dio de muy macho, atacándolo de frente. Menos mal, que mi mente actuó con rapidez; no dudé en agarrar una linterna de una estantería cerca para estamparsela en la cabeza.
El siguiente inconviente era salir con el testaferro hasta mi coche sin levantar sospecha, pero lo consideré arriesgado, aún así creo que también resultó arriesgado dejar mi coche cerca del chalet, un policia con un mínimo de ingenio podía enlazar cabos, pero en ese momento no lo tuve en cuenta, por lo que en el mismo Mercedes trasladamos al hombre hasta la casa rural.
Tuve que pedir disculpa al dueño de la casa, pues en un principio me esperaban para dos horas antes, sin embargo no hubo reparos para entregarme las llaves, evidentemente el pago estaba realizado con bastante tiempo con un extra que había ingresado de más en la cuenta de aquel señor. Solo cuando supe que aquel señor no podía vigilar la casa, volví hasta el coche donde me esperaba Bedri con nuestro hombre maniatado en el maletero. A partir de las una y media de la mañana podíamos decir que estabamos asentado en el lugar...
...Os tendré que dejar de momento, pues parece que a vuelto a despertar tras la paliza que le dimos, y ahora parece dispuesto a hablar...

lunes, 9 de enero de 2012

Orgulloso de ser friki

Tal como lo están oyendo, llegó la  hora de no esconderse y de mostrarnos tal como somos. Se acabó el querer pasar por un ciudadano  normal y corriente. Y es que si eres friki debes gritarlo a los cuatro vientos, sin miedo, sin tapujos, sin oscuridades. Se pasó el tiempo en el que era casi un pecado capital reconocerlo, y señoras y señores aunque nadie lo crea, los frikis dominarán el mundo.
Originariamente el término freak, proveniente del anglosajón, significaba monstruo, por lo que no se tardó en relacionar el término con personajes esperpénticos y ridículos como han ido inunando la televisión a lo largo de mucho tiempo, pero realmente entendido como cultura friki, es un término más amplio, ya que se conoce como frikis a aquellas personas muy interesados por un tema, que por normal general, no interesa a una mayoría, lo que conlleva en muchas ocasiones un prejuicio hacia estos y una mofa continua. Pues en respuesta a esto les quiero decir una cosa, quienes somos frikis, no somos un cliche que tiene todo el mundo de niños mimados encerrados en su cuarto, sin relaciones sociales, y que normalmente tienen poco aprecio a la higiene personal. Haberlos los hay, pero son una minoría, pues quienes jugamos al rol, leemos literatura fantástica, vemos cine de autor, por poner ejemplos, son personas como el resto, incluso diría que mejores.
Me explicaré:
A quienes se burla de nuestro disfrute de una estrategia en un juego de mesa, no se dan cuenta que utilizamos  más el cerebro que ellos, porque hechos como jugar, leer, ver series, te hacen pensar, y tener un pensamiento crítico con tu alrededor, no solo con esos gustos, sino con la infecunda realidad social, política y económica. Nos cuesta menos entenderlo porque pensamos, y no nos conformamos con dejarnos invadir la mente con polémica sobre si Mourihno se tiró un par de pedos en la rueda de prensa, el coste de la clausula de rescisión de tal jugador, o si la famoseta de turno se ha tirado a más tíos en un día que la prostituta de un bar de carreteras. Además  no nos conformamos con diversión enlatada que nos sirven para atontarnos, sino que nos gusta crearla por nosotros mismos.
Cuando en un futuro la gente se vuelva hacia ti porque andabas hablando de Star Wars, o estabas leyendo Juego de Tronos, se tu quien se ríe de él, porque tu eres especial, no un borrego, y sobre todo:

SIENTETE ORGULLOSO DE SER FRIKI