Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta amenazas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amenazas. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de agosto de 2017

Adicto al fracaso (PATENTE DE ESKORZO)



Hay adicciones de toda clase, desde quien se engancha a las drogas, a las tragaperras, a la lectura, o hay quienes no son capaces de separarse de su teléfono móvil como si de un ser vivo se tratase. Sin duda hay adicciones para todos los gustos, incluso hay quienes somos adictos al fracaso. Tal como lo oyen. No se lleven las manos a la cabeza, existimos, no somos un producto de ficción.
Muchos se preguntarán cual es el motivo de mi adicción al fracaso, y yo gustosamente le responderé. Mi adicción al fracaso viene de la mano de otra adicción, la literatura, o más concretamente a escribir historias que no le interesan a nadie. ¿Y sabéis que pasa cuando se une ambas adicciones? Pues que acabo autopublicando libros que sé a la perfección que serán un fracaso. Sin duda, muchos se habrán dado cuenta de que en muchas ocasiones quienes nos autopublicamos lo hacemos porque ninguna editorial apuesta por nuestros escritos por un simple motivo: son malos. Aún así nuestra adicción al fracaso nos lleva a corregirlos, maquetarlos, buscarle en una portada en un afán supremo de inyectarnos nuestra dosis de perdición, porque sin duda eso es la literatura para quienes no gozamos del éxito, nuestra perdición. Lloramos, nos frustamos, e incluso nos planteamos entregar los teclados para garantizar el alto el fuego de las obras deplorables.

¿Y a santo de qué viene esto pensaréis? A nadie le gusta oír lamento, menos de un perdedor, pero aun conociendo el resultado nefasto de publicarme mi propia obra: Falocracia, os quería invitaros a leer. ¿Y por qué la publico si es un fracaso? Porque los pocos que se descargaron SERIOpata tal vez le interese saber más sobre la inspectora Sarasua, porque para mejorar es necesario fracasar, o simplemente porque tenga éxito o no, seguiré infectado de esa enfermedad que es escribir y compartir.
Seguimos en la yesca.

domingo, 14 de junio de 2015

Incubus y Sucubus (Demonalia)

Después del buen sabor de boca que me dejó Vampiralia, no dudé en ningún momento que me haría con un ejemplar de Demonalia, es más, lo tengo incluso firmado por su coordinador Enriquel Montiel. 
¿Pero qué es coño es Demonalia os preguntaréis algunos? Demonalia es una antología de relatos coordinada por Enriquel Montiel, que parece haberle cogido el gusto a ser coordinador y a añadir la palabra Lia al final de todos los títulos, cuyos beneficios van destinados íntegramente para la asociación AFIN, una asociación de familiares de personas con diversidad funcional. Y esto con el apoyo de la editorial Cazadores de Ratas que ha colaborado desinteresadamente en este proyecto.
 Pero que no os confundan sus buenas intenciones. Pues dentro de este libro, que por su nombre ya habréis deducido de que va de gambas...perdón de demonios, no encontraréis criaturas del infierno bienintencionadas, sino todo lo contrario mucha doble intención, mucha guasa, y mucho morbo. Tal vez algunos piensen que me he confundido al escribir esta última palabra, o que me levantado calentorro perdido, pero ni mucho menos. Los demonios de esta antología parecen estar más salidos que el pitorro de un botijo, y a muchos te los encontrarás en las más diversas circunstancias queriendo hacer sucumbir al género humano bajo sus encantos del Averno.
Personalmente, fuera a parte de que todos los textos gozan de una calidad importante, me gustaría destacar especialmente dos textos que por su forma de contarse me gustaron especialmente. Uno de ellos. El primero de ellos de Alex Puerta titulado "CrossRoads Blues". La descripción de cada tipo de de demonios, y sobre todo ese ambiente de música, esclavitud y deseos me cautivó. Una prosa muy cuidada hace el resto. Y en segundo lugar, mal que me pese (XD), el texto de mi supervillano Israel Alonso titulado "El mejor oculista del mundo". Con su prosa elegante logra introducir al lector en el contexto de la historia: tensión y claustrofobia. Mientras vas leyendo el texto, tu como lector te irás sintiendo justamente igual que el protagonista de este relato.
Como podéis ver hay mil razones para hacerte con un ejemplar, bien sea por aportar para una buena causa, por apoyar a estos autores, para poder criticarlos luego, o simplemente porque te da la gana, desde aquí recomiendo Demonalía.

jueves, 4 de junio de 2015

Por el amor de esa mujer...




Bienvenidos frikarditos y frikarditas a este vuestro rinconcito para conocer juegos que muchos tan siquiera osan pronunciar sus nombres. En esta ocasión, y gracias a la gentileza de los amigos de Devir Iberia, hoy vengo hablaros de Love Letter, o lo que es lo mismo: "Cartas de Amor". Pero que no os repela el nombre, pues tras él se esconde un divertido juego. 
En este juego tu optas, junto con él resto de jugadores, por conquistar el corazón de la princesa, y para ello procurarás enviarle cartas de amor (no tanta tontería de wasap) usando a miembro de la corte para hacerle llegar tus misivas antes que el resto. Si lo logras conseguirás una prenda de tu amada que te ayudará a conquistarla. La dinámica del juego es bien sencilla y para todas las edades, yo lo he jugado con mi sobrina de ocho años, y puedo decir que es muy entretenido. Además, no creáis que es una moñada, porque empezarás jugando con amigos, y acabarás mirando a todos como enemigos...



La preparación de la partida consiste en barajar las dieciséis cartas que comprende el juego, (así como cartas para recordar la función de cada personaje de la corte, aunque en este caso no se usen en este momento), y se retira la primera carta, o tres en caso de que solo seáis dos jugadores, sin que nadie la vea. Una vez realizado este primer paso se reparte una carta a cada jugador. Luego cada jugador en su turno deberá de coger una nueva carta del mazo, y usar o bien la que tiene en la mano o la nueva que ha robado, según su interés, aplicando las características de dicho personaje. Estas características te podrán o bien ayudar a quitar de en medio al resto de pretendientes, o ser de los de mayor puntuación. Quien logré eliminar a todos sus adversarios o tener la puntuación más alta cuando se acabe el mazo, se hará con una prenda de la princesa. El vencedor será quien logré un número determinado de prenda dependiendo del número de jugadores.


La presentación física del juego es excelente ya que todas las cartas y prendas de la princesa viene recogidas en una bolsa que podrá llevar a cualquier lugar metida en un bolsillo para poder obtener buenos ratos de diversión. Además tiene un precio al alcance de cualquier bolsillo, seguro que te gastas más merendando. Quizás algo que espero, es que saquen algún tipo de ampliación con nuevos personajes, que alargaría aún más las partidas.
Como siempre concluyo mi reseña hablando de la relación de los juegos con la literatura. En este caso creo que la relación es bien clara, porque los personajes, hasta el más nimio a simple vista, cumple una función importante en la historia, o como en este caso en el juego.
Si quieres más información puedes dirigirte a la página de Devir Iberia para saber más acerca de este y otros juegos.
Si después de esto no estás corriendo a comprarlo es porque nunca has luchado por un amor... XD

viernes, 20 de abril de 2012

El Embarazo

Habrá grupos feminista que puedan echarse encima de mi por lo que voy a decir, pero personalmente pienso que para los escritores, de cualquier sexo, crear una novela es un embarazo, en el sentido más amplio de la palabra. Os lo explicaré:
Para comenzar cuando se empieza con una historia suele ser una cosa premeditada, en la mayoría de los casos, un libro suele ser un hijo deseo, aunque hay veces, que nace sin que queramos, de forma accidental, sin tener nada previsto, porque seamos realista, los creadores funcionamos sin profilacticos, dejamos verter la semilla de la imaginación y luego pasa lo que pasa.
Una vez aceptado el embarazo, pasas a gestarlo en tu mente, creando sus formas, las cualidades necesarias para que pueda vivir, funcionar de manera autonóma trasladando su contenido a la pantalla del ordenador como se hace en los últimos tiempos, o en un papel como se ha hecho toda la vida. Y consciente o sin meditarlo empezamos a planearle un futuro sobre como será, donde llegará, e incluso ideamos relaciones sociales para él, pensando que será el más conocido entre los suyos, a similitud como una madre, y como ellas no paramos de hablar con orgullo de nuestra obra sin parar, sino que se lo pregunte a mi pareja, que ya de por si tiene que aguantar mi verborrea, porque no para de hablar, y encima añadele el tema del libro. Muchas veces pienso que ella los termina conociendo mejor que yo, casi la convierto en el "padre del mismo".
Otra cosa similar a las embarazadas es que ya nuestro vastago literario puede ser feo, sin atractivo, o mal escrito, pero nosotros lo adoramos, por el simple hecho de ser fruto de nosotros mismos, porque en cada obra ponemos una parte de nuestro ser, aunque a diferencia de las madres, nosotros si solemos tener favoritos más claros...
Y por fin el momento del parto, cuando se da a conocer, ya se por nuestros propios medios a través de amazon, un blog, o cualquier medio, o través de una editorial, en ese momento nos sentimos ansiosos, con miedo, porque ese será nuestro legado.
Espero que nadie se moleste por esta comparación metafórica sobre el embarazo porque si tengo clara una cosa, aparte de desear tener una pequeñuela, es que los escritores jamás podrán hacer lo que hacen las madres, y no es otra cosa que parir a los escritores que gestan esas obras.
Si has llegado hasta aquí gracias.

domingo, 19 de febrero de 2012

Diario de una Inquietud (TRIGESIMO QUINTA ENTRADA)

TRIGESIMO QUINTA ENTRADA

Llevo una semana alejado del amor de mi vida, y por más que pretendo hablar con ella, se niega en rotundo a responderme al telefono, es más, incluso he pasado por casa de sus padres donde ahora mismo está, pero su madre me reitera su intención de no querer verme.
Estoy hecho polvo, aunque por los últimos acontecimientos vividos pudiese deducir que Marian no aguantaría la presión de mi conducta esquiva, jamás llegué a creer que se cristalizase como ha sucedido. Mucho menos podía llegar a pensar que sucedería por ser tremendamente sincero...aunque no quiero hablar sin orden así que os explicaré:
Aquella noche cuando calló desmayada al visualizar la foto de su abuelo, sentí que nuevamente las “malditas coincidencias” regresaban a mi vida. Unos hechos que no eran fruto de la casualidad, y que además añadía en esta ocasión a mi amor. No soportaba verla en aquella circunstancia, en aquella incertidumbre que le minaba. Aquellos sueños unidos a la foto, sin olvidar la paliza sufrida podía llegar a minar su salud, no solo corporal sino mental. Por ello, pese a no tener certezas de tan siquiera lo que me había sucedido a mi, decidí contarle todo tras marcharse sus familiares tras ser disuadidos de que había el desvanecimiento tan solo se debía a la tensión sufrida en los últimos días, y que no era necesario ir a urgencias para que se cerciorasen de que no era alguna dolencia oculta.
Cuando la sentí un poco más recuperada la senté en el sofá para que oyese todo aquello que debía de decirle. No fue sencillo resumir tantos acontecimientos pero sin embargo procuré hacer una sintesis bastante aceptable que Marian oyó no sin cierta incredulidad. Todo fue una confesión tranquila hasta que le hablé del asesinato. En un principio no me creyó, pero yo le insistí...fue uno de los primeros errores que cometí.
-No le des más vuelta Victor, estás sacando las cosas de quicio, ni mis sueños ni esas palizas tienen absolutamente nada que ver con una mano negra que nos persigue a los dos. ¡No te montes pelicula!-me dijo con tono alterado.
-No son peliculas, ¿cómo te explicas tantas desgracias seguidas? Desde la muerte de mi amigo, a la paliza que te dieron.-justifiqué.
-Simple casualidades, no más.-resopló indigna.-Creo que deberías retomar tus visitas al psiquiatra...-propuso en un torno conciliador.
-No estoy loco.-grité indignado.
-No vas a lograr nada alterandote.-hizo por mantener la calma.
-Espera, te voy a mostrar una cosa.-busqué dentro de un libro la denuncia policial de la aparición del paquete con la cabeza humana.-Te lo he ocultado pero necesito que me creas...-se lo mostré.
Horrorizada se llevó las manos a la cara al finalizar de leer el documento.
-Yo no puedo seguir aquí, esto ha llegado muy lejos...-se volvió hacia la habitación.
-Espera, juntos podemos encontrar una solución.-le agarré del brazo.
-No me toques.-me ordenó con una mirada que me dejó helado.-No puedo seguir viviendo a tu lado...-soltó una lágrima que más que denotar tristeza denotaba rabia.
No tardó apenas nada en hacerse una maleta con unas pocas de mudas de ropa.
-Ya mi padre vendrá por el resto.-se despidió de aquella manera fría.
Pasan los días y no me acostumbro a estar sin ella. Marian es el ángel que ilumina mi sendero. Sin ella mi vida no tiene sentido. La única forma que tengo de solucionar esto es una: resolver la relación entre el sueño y la fotografía. Solo uniendo cabos podré recuperarla. No perderé un segundo en ir a casa de sus abuelos, si me explica quien es esa señora que tanto le impactó sabré una parte importante de este misterio...

domingo, 5 de febrero de 2012

Diario de una Inquietud (trigesimo segunda entrada)


TRIGESIMA SEGUNDA ENTRADA

Ahora con mucha más tranquilidad (o al menos un poco más) que cuando me transmitieron la noticia os puedo revelar lo que le ha sucedido a Marian. Iba ella paseando junto a su madre por el centro de la ciudad, aunque yo más bien diría de compras por las tiendas de moda, hecho que le provoca relajación, y evidentemente toleró gustoso siempre y cuando ella sea feliz. Demasiado ha sufrido con todo lo que me ha padecido a mi lado como que ahora yo encima me dediqué a criticar sus aficiones, que vuelvo a repetir no me disgutan.
Pues como os iba contando, me centraré que sino siempre acabo divagando, pues mi pensamiento es como una liebre que corretea salvaje sin punto fijo ni objetivo, hecho que a veces provoca a quien me lee o oye no acabe por enterarse de nada...pero a lo que voy, que como podéis ver me acabo perdiendo aún a sabiendo de que diserto.
Mientras que paseaba por la Calle Larga donde están situada la mayoría de la tiendas de ropa que le gustan, hecho que evidentemente no revista una acción extraña, un grupo de mujeres, en su inmesa mayoría muletas la rodearon tanto a ella como a su madre, comenzando a increparla. No respondió a las provocaciones, ya que por el aspecto del grupo parece ser que eran prostitutas y con ganas de camorra, aún así pese a obviarla una por lo visto empezó a darle empujones sin venir a cuento.
-Perdone pero no entiendo a que viene esto.-le recriminó Marian.-Y le pediría que nos dejasen tranquila sino quiere que avise a la policia...-le advirtió con un tono diplomático.
-Vaya con la mamita, después de lo que nos hizo se nos pone chula.-le gritó una mulata de amplios pechos.
-Creo que se están confudiendo de persona.-le falló la voz ante la agresividad de aquella mujer.
-No cerda.-le dio un guantazo en plena cara.
Mi suegra pese a ser una mujer bajita, no le falta carácter para ante una injusticia, más tratándose de su hija, responder con la misma violencia que habían empleado las fulanas, pese a que habitualmente es una mujer de carácter tranquilo, que odia el uso de la violencia, pero es que como ella me explicó “cuando te tocan a los tuyos no se puede uno guardar las manos en los bolsillos...”
quizás no he sido todo lo literal que debiese, pero tampoco voy a reproducir uno por uno las palabras malsonantes empleada por mi familia política.
Sin embargo el resto del grupo, al menos cuatro más, se cebaron con Marian, pese a que esta tampoco dudó en lanzar patadas, puñetazos, tirones del pelo sobre sus atacantes, pero el número influyó en el resultado. No fue hasta diez minutos después cuando apareció la policia local haciendo dispersarse el grupo que huyó cobardemente, hasta entonces los viandantes se había limitado a contemplar la pelea como si de un espectáculo callejero se tratase. ¡Maldita falta de empatía social!
La trifulca había dejado lesiones tanto en Marian como en su madre, quien pese a todo se jactaba de haber dejado con un moratón en el ojo a la mulata que parecía erigirse como líder. Para mi pareja el resultado no había podido ser peor: varios puntos de sutura en la ceja, un fuerte moratón en la espalda como consecuencias de las patadas, y varios mechones de menos en su largo cabello.
Costará conseguir que vuelva a salir de casa a la calle, aunque con mucho cariño y esfuerzo se logrará, lo que me empieza a preocupar que visto lo visto hasta ahora no se cuestión de una simple confusión, aparte Marian ha comenzado a tener una pesadilla que se le repite...

domingo, 22 de enero de 2012

Diario de una inquietud (VIGESIMO SEPTIMA ENTRADA)

VIGESIMO SEPTIMA ENTRADA

Mi secuestrado sin lugar a duda es un hombre testarudo a la vez que sumamente enigmático. Durantes las más de 48 horas que lleva encerrado apenas ha hablado, ni tan siquiera para pedir ir al baño, limitándose a hacer sus necesidades tanto mayores como menores en el mismo asiento donde lo tenemos maniatados. Es como si le diese igual todo. Tampoco ha querido comer ni beber, algo que el cuerpo debe estar pidiéndole con fuerza.
Esta tozudez es transpolable a su colaboración a la hora de decirnos dónde podemos econtrar a su jefe. Solo encontramos la callada por respuesta, pese a alguna hostia que otra que le va soltando Bedri. Es el croata quien se encarga de preguntar, no deseo verme más enfangando en este asunto más de lo estrictamente necesario, sin embargo parece dispuesto a permanecer firme en su decisión de no colaborar...al menos hasta hace una hora.
A eso de la una de la madrugada del domingo, rompió su silencio, pidiendo hablar expresamente conmigo. Lo hizo pronunciando mi nombre, pese a que tanto el croata como yo, en ningún momento nos habíamos dirigido el uno al otro por nuestros nombres, además de haberle limitado de manera importante la visión colocándole una venda fuertemente apretada en los ojos.
-Deja de pegarme maldito cabrón, y dile a tu jefe, el tal Victor ese, que tenga los cojones suficientes de ser el quien me interrogué.-protestó tras recibir varios golpes seguidos en la cara.
-¿Cómo sabes que he sido yo quien te ha secuestrado?-me acerqué a él pese a la insoportable peste que desprendía.
Quizás lo mejor hubiese resultado callar. Confirmar mi presencia me hacía más culpable a la hora de una represalia policia, pero que supiese quien era me impactó tanto que no calculé las consecuencias.
-¿Quien sino ibas a ser?-comentó con bastante ironía.-Te hemos estado vigilando durante este tiempo. Sabíamos de todos tus movimientos.-reconoció con prepotencia.
-¿Pues si lo sabías por qué no lo has evitado?-le grité quitándole la venda para que viese mi cara enfurecida. Nuevo error claro.
-Forma parte del plan.-rió con malignidad.
Un sudor frío recorrió mi espalda al pensar que me estaban tendiendo una emboscada. De aquella manera se aseguraban mi muerte sin posibilidad de fallo como había sucedido hasta entonces con la bomba en el tren, o el accidente de automóvil. Guardé silencio cayendo en la cuenta de que había actuado sin pensar que como habían hecho hasta entonces me habían estado vigilando.
-Tranquilo no piensan matarte...al menos de momento.-rompió el ambiente tenso el testaferro con aquella frase demoledora que parecía haber leído mi mente.-Debes tener claro que todos cumplimos un papel en este trama. Unos con mucho más protagonismos que otros. Tu amiguito Bedri, Ramón, incluso yo cumplimos un papel secundario...también tu adoraba Marian.-masculló entusiasmado.
Un tenso escalofrío se concentró en mi pecho al pensar que tal vez las represalías de este secuestro se estuviese llevando a cabo con mi pareja, por lo que no dudé en salir de la habitación para comprobar que estaba bien, aunque no sin antes dar una última orden:
-Torturalo como mejor sepás.-indiqué.-No parés hasta que no nos diga el sitio donde esta el Artista.
Rápidamente llamé a Marian. Se sorprendió al notarme tan alterado, pero me excuse diciendo que la conferencia sobre reorganización del banco a la que había acudido, al menos eso había utilizado como excusa para irme el finde, estaban hablando de cargas de trabajo mayores que me habían cabreado.
No dejo de extrañarse que le pidiera que en cuanto viese algo raro no dudase en llamarme. Le colgué el telefono con un palpito en el corazón mientras oía aquel hombre grita entre alaridos de dolor:
-Por mucho que lo intentes no podrás acabar con tu propio Dios.
Abatido por la tensión me quedé dormido en un sillón del salón...