Páginas vistas en total

domingo, 2 de diciembre de 2012

Detractores de la Cultura

Resulta especialmente triste ver como los planes del actual gobierno solo pasan por recortar, recortar, y más recorte, especialmente en temas tan sensibles como la sanidad y la educación, sin duda este último el recorte más dañino en el ámbito de la cultura. Sin educación no hay pensamientos, y sin pensamiento la juventud se dedica a escribir como le viene en gana saltandose cualquier regla de sintaxis, ortografía, o cualquiera que se le ponga a tiro, pero lo más triste del tema, es que se terminarán vanagloriando como hoy día ya hacen algunos.
Sin duda si existe un grupo donde se vanaglorien de su incultura son los canis, o por sino pertenecen andalucía, les daré la traducción como chonis, angangos, jichos, o kinkis, creo que me empezarán a seguir. Esta tribu urbana no se basa en un estilo de pensamiento como bien podrían hacer los punks, gafapasta, sino en no tener pensamientos, ya que se desarrollan por impulsos en lugar de por actitudes y razonamientos, y en esto el mayor ejemplo es su escritura que para eso estamos en un blog cultural
  •  A los nombres se le añade el prefijo ze- y za- en el caso femenino dando como resultado nombres como ZeJuan o ZaMaría.
  • El uso de la V y la B son totalmente aleatorios: vakalao, Balencia, cuvierta.
  • El uso de la Q queda totalmente descartado al igual que la U que la acompaña, en su lugar siempre aparece la K, también aplicable con la letra C: Kabeza, Keso, Kamarón, Kijote.
  • Los acentos están totalmente prohibidos: ¿Acaso sirven para algo piensan? Pues si, no es lo mismo Bebé que Bebe, aunque ellos la pondrían con V.
  • A la hora de dirigirse a alguien se sustituye el usted por Surmano, Suprimo, o Muxaxo, igualmente empleable en términos femeninos.
Son muchas más las degradaciones que se dan pero no quiero haceros saltar los ojos de las cuencas. Si señores, esto es lo que quiere Rajoy, que hablemos así, más que nada para que cuando le hablemos no entienda nuestras protestas, pero tranquilo zurmano, que a ti tampoco se te entiende, y menos cuando te echemos.