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viernes, 4 de agosto de 2017

Adicto al fracaso (PATENTE DE ESKORZO)



Hay adicciones de toda clase, desde quien se engancha a las drogas, a las tragaperras, a la lectura, o hay quienes no son capaces de separarse de su teléfono móvil como si de un ser vivo se tratase. Sin duda hay adicciones para todos los gustos, incluso hay quienes somos adictos al fracaso. Tal como lo oyen. No se lleven las manos a la cabeza, existimos, no somos un producto de ficción.
Muchos se preguntarán cual es el motivo de mi adicción al fracaso, y yo gustosamente le responderé. Mi adicción al fracaso viene de la mano de otra adicción, la literatura, o más concretamente a escribir historias que no le interesan a nadie. ¿Y sabéis que pasa cuando se une ambas adicciones? Pues que acabo autopublicando libros que sé a la perfección que serán un fracaso. Sin duda, muchos se habrán dado cuenta de que en muchas ocasiones quienes nos autopublicamos lo hacemos porque ninguna editorial apuesta por nuestros escritos por un simple motivo: son malos. Aún así nuestra adicción al fracaso nos lleva a corregirlos, maquetarlos, buscarle en una portada en un afán supremo de inyectarnos nuestra dosis de perdición, porque sin duda eso es la literatura para quienes no gozamos del éxito, nuestra perdición. Lloramos, nos frustamos, e incluso nos planteamos entregar los teclados para garantizar el alto el fuego de las obras deplorables.

¿Y a santo de qué viene esto pensaréis? A nadie le gusta oír lamento, menos de un perdedor, pero aun conociendo el resultado nefasto de publicarme mi propia obra: Falocracia, os quería invitaros a leer. ¿Y por qué la publico si es un fracaso? Porque los pocos que se descargaron SERIOpata tal vez le interese saber más sobre la inspectora Sarasua, porque para mejorar es necesario fracasar, o simplemente porque tenga éxito o no, seguiré infectado de esa enfermedad que es escribir y compartir.
Seguimos en la yesca.

jueves, 4 de junio de 2015

Por el amor de esa mujer...




Bienvenidos frikarditos y frikarditas a este vuestro rinconcito para conocer juegos que muchos tan siquiera osan pronunciar sus nombres. En esta ocasión, y gracias a la gentileza de los amigos de Devir Iberia, hoy vengo hablaros de Love Letter, o lo que es lo mismo: "Cartas de Amor". Pero que no os repela el nombre, pues tras él se esconde un divertido juego. 
En este juego tu optas, junto con él resto de jugadores, por conquistar el corazón de la princesa, y para ello procurarás enviarle cartas de amor (no tanta tontería de wasap) usando a miembro de la corte para hacerle llegar tus misivas antes que el resto. Si lo logras conseguirás una prenda de tu amada que te ayudará a conquistarla. La dinámica del juego es bien sencilla y para todas las edades, yo lo he jugado con mi sobrina de ocho años, y puedo decir que es muy entretenido. Además, no creáis que es una moñada, porque empezarás jugando con amigos, y acabarás mirando a todos como enemigos...



La preparación de la partida consiste en barajar las dieciséis cartas que comprende el juego, (así como cartas para recordar la función de cada personaje de la corte, aunque en este caso no se usen en este momento), y se retira la primera carta, o tres en caso de que solo seáis dos jugadores, sin que nadie la vea. Una vez realizado este primer paso se reparte una carta a cada jugador. Luego cada jugador en su turno deberá de coger una nueva carta del mazo, y usar o bien la que tiene en la mano o la nueva que ha robado, según su interés, aplicando las características de dicho personaje. Estas características te podrán o bien ayudar a quitar de en medio al resto de pretendientes, o ser de los de mayor puntuación. Quien logré eliminar a todos sus adversarios o tener la puntuación más alta cuando se acabe el mazo, se hará con una prenda de la princesa. El vencedor será quien logré un número determinado de prenda dependiendo del número de jugadores.


La presentación física del juego es excelente ya que todas las cartas y prendas de la princesa viene recogidas en una bolsa que podrá llevar a cualquier lugar metida en un bolsillo para poder obtener buenos ratos de diversión. Además tiene un precio al alcance de cualquier bolsillo, seguro que te gastas más merendando. Quizás algo que espero, es que saquen algún tipo de ampliación con nuevos personajes, que alargaría aún más las partidas.
Como siempre concluyo mi reseña hablando de la relación de los juegos con la literatura. En este caso creo que la relación es bien clara, porque los personajes, hasta el más nimio a simple vista, cumple una función importante en la historia, o como en este caso en el juego.
Si quieres más información puedes dirigirte a la página de Devir Iberia para saber más acerca de este y otros juegos.
Si después de esto no estás corriendo a comprarlo es porque nunca has luchado por un amor... XD

domingo, 12 de febrero de 2012

Diario de una inquietud (trigesimo cuarta entrada)


TRIGESIMO CUARTA ENTRADA

Nunca he sido muy amante de las comidas familiares, mucho menos de las familias ajenas, pero realmente no debería decir nada, pues fui yo mismo quien la organizó, aunque nada me hacía prever el resultado, de saberlo hubiese preferido gastarme mucho dinero en una cena romántica en el más caro de los restaurante de la provincia, pero comprendía que durante aquella mala época, necesitaba el apoyo de los suyos, incluso el de su abuelo, quien se encargase de abrir la caja de los truenos. No quiero adelantarme y os contaré como sucedió todo:
Con la ayuda de mis suegros logré que se llevarán a Marian un par de horas con la excusa de que se comprará algo de ropa, tiempo que aproveche para ponerme a cocinar. Debo reconocer que lo mio no es precisamente las artes culinarias, razón por la que el pollo en salsa que intenté hacer saliese algo quemado, pero aún así era comestible, o al menos nadie protestó.
Aproveché para recoger a sus abuelos tras comprar algo de vino, por mi hubiese puesto unos refrescos, o agua, pero sabía del gusto exquisito de mi familia política. Una vez en casa de sus abuelos, tuve que esperar más de media hora antes de que pudiesemos salir, ya que la abuela no se decidía por una falda o por otra, y es que las mujeres aunque pasen los años, no cambian.
Añadir además que los problemas de prostata del anciano Rafael, nos hizo retrasarnos un poco más, pues justo cuando estabamos cerrando la puerta de la casa le entró ganas de orinar. Le animé a que llegaríamos en cuestión de minutos a mi casa, pero le trajo sin cuidado, él deseba orinar en su casa y nada ni nadie se lo iba a quitar de la cabeza. Como colofón, o mejor dicho colmo, no contento, decidió por su cuenta ponerse a buscar un album familiar de fotografías. Por si no fuese suficiente ya con las clásicas anécdotas que se cuentan, este señor quería reforzarla con elementos físicos como la fotografía. Durante todo el tiempo que llevaba con Marian, ya había escuchado decenas de veces la vez que ella se cayó en un charco, o cuando mi suegro siendo niño le dieron unas ánginas de pecho que pensaban que se morían. Todos rien o se emocionan recordando pero es que yo por mucho que lo repitan, no lo voy a encontrar más novedoso.
Sin embargo la primera parte de la cena se desarrolló con tranquilidad charlando sobre temas banales, y sobre todo habiendo logrado la sonrisa de Marian. Estaba plena de felicidad ya que estaba reunida gran parte de su familia en pleno: sus abuelos, sus padres, su hermano, además de una tía suya junto a su marido y su hijo, un hermoso bebe de apenas cinco meses con el cual a mi pareja se le caía la baba. Marian es una enamorada de los niños. A raiz de las carantoñas que ella le hacía al pequeño, salió durante el postre el tema espinoso por antonomasía em todas las comidas:
-¿A ver cuándo os pensáis casar que ya tenéis edad?-lanzó la pregunta la abuela más dirigida a mi que a su nieta.-A este paso en lugar de hijos le darás nieto.
-Aún es pronto.-respondió Marian queriendo lidiar el temporal.
-Los hijos no se pueden tener tan mayor que sino nacen tontos.-comentó de manera desagradable el abuelo.
-No estar casados no significa no poder hijo.-medié yo ante la aprobación de mi pareja.
-Además, casarse para gastar dinero en que la gente coma y beban, es preferiblen que se lo ahorren para darme un nieto.-metió baza mi suegra.
-Dejad a los chicos tranquilos. Ellos sabrán lo que hace.-medió el padre con acierto.-¿No hay nadie que me eche una copa?-pidió riendo para evitarme el bochorno de dar más explicaciones.
Durante la velada mientras tomabamos copas, las charlas fueron encaminándose por derroteros habituales, pues como dije antes comienza el rosario de anecdotas, en esta ocasión hablaron de una menos usada, y es cuando Marian de pequeña, casi un bebe, la dejaron sola en el salón junto a una cajita de pastilla juanolas, formó un charco de babas negras por donde casi se podía patinar, aunque lo más divertido de todo es que la acababan de duchar.
Aprovechando la cobertura de los momentos para el recuerdo, el abuelo sacó a colación el album de fotos que traía consigo. No tenían un orden cronológico claro, lo mismo se mezclaban las fotos de la boda de mis suegros con las suyas propias que la de la comunión de mi cuñado.
Pero el efecto devastador llegó cuando mi pareja se fijo en una de las fotos amarillentas que se hallaba al final de las últimas páginas: una mujer muy maquillada portaba de manera orgullosa a un niño pequeño en brazos, mientras que tras ella un grupo de mujeres mulatas se mostraban arrodilladas en actitud sumisa. Nada más reconocer a la mujer como la de sus pesadillas cayó desmayada...
No estoy preocupado ahora mismo por ese detalle sino por hacer que Marian vuelva a casa conmigo, quizás no debería haber hablado tanto...

domingo, 5 de febrero de 2012

Diario de una Inquietud (trigesimo segunda entrada)


TRIGESIMA SEGUNDA ENTRADA

Ahora con mucha más tranquilidad (o al menos un poco más) que cuando me transmitieron la noticia os puedo revelar lo que le ha sucedido a Marian. Iba ella paseando junto a su madre por el centro de la ciudad, aunque yo más bien diría de compras por las tiendas de moda, hecho que le provoca relajación, y evidentemente toleró gustoso siempre y cuando ella sea feliz. Demasiado ha sufrido con todo lo que me ha padecido a mi lado como que ahora yo encima me dediqué a criticar sus aficiones, que vuelvo a repetir no me disgutan.
Pues como os iba contando, me centraré que sino siempre acabo divagando, pues mi pensamiento es como una liebre que corretea salvaje sin punto fijo ni objetivo, hecho que a veces provoca a quien me lee o oye no acabe por enterarse de nada...pero a lo que voy, que como podéis ver me acabo perdiendo aún a sabiendo de que diserto.
Mientras que paseaba por la Calle Larga donde están situada la mayoría de la tiendas de ropa que le gustan, hecho que evidentemente no revista una acción extraña, un grupo de mujeres, en su inmesa mayoría muletas la rodearon tanto a ella como a su madre, comenzando a increparla. No respondió a las provocaciones, ya que por el aspecto del grupo parece ser que eran prostitutas y con ganas de camorra, aún así pese a obviarla una por lo visto empezó a darle empujones sin venir a cuento.
-Perdone pero no entiendo a que viene esto.-le recriminó Marian.-Y le pediría que nos dejasen tranquila sino quiere que avise a la policia...-le advirtió con un tono diplomático.
-Vaya con la mamita, después de lo que nos hizo se nos pone chula.-le gritó una mulata de amplios pechos.
-Creo que se están confudiendo de persona.-le falló la voz ante la agresividad de aquella mujer.
-No cerda.-le dio un guantazo en plena cara.
Mi suegra pese a ser una mujer bajita, no le falta carácter para ante una injusticia, más tratándose de su hija, responder con la misma violencia que habían empleado las fulanas, pese a que habitualmente es una mujer de carácter tranquilo, que odia el uso de la violencia, pero es que como ella me explicó “cuando te tocan a los tuyos no se puede uno guardar las manos en los bolsillos...”
quizás no he sido todo lo literal que debiese, pero tampoco voy a reproducir uno por uno las palabras malsonantes empleada por mi familia política.
Sin embargo el resto del grupo, al menos cuatro más, se cebaron con Marian, pese a que esta tampoco dudó en lanzar patadas, puñetazos, tirones del pelo sobre sus atacantes, pero el número influyó en el resultado. No fue hasta diez minutos después cuando apareció la policia local haciendo dispersarse el grupo que huyó cobardemente, hasta entonces los viandantes se había limitado a contemplar la pelea como si de un espectáculo callejero se tratase. ¡Maldita falta de empatía social!
La trifulca había dejado lesiones tanto en Marian como en su madre, quien pese a todo se jactaba de haber dejado con un moratón en el ojo a la mulata que parecía erigirse como líder. Para mi pareja el resultado no había podido ser peor: varios puntos de sutura en la ceja, un fuerte moratón en la espalda como consecuencias de las patadas, y varios mechones de menos en su largo cabello.
Costará conseguir que vuelva a salir de casa a la calle, aunque con mucho cariño y esfuerzo se logrará, lo que me empieza a preocupar que visto lo visto hasta ahora no se cuestión de una simple confusión, aparte Marian ha comenzado a tener una pesadilla que se le repite...

lunes, 9 de enero de 2012

Olvidé olvidarte

Nuestra querida amiga Megan Maxwell, la mayor posibilitadora de las entrevista existente en este blog, no para, y en esta ocasión tiene el gusto de presentarnos su nueva novela, que justamente se titula como el título de este post "Olvidé olvidarte". Sale mañana día 10 de Enero de manos de la editorial Zafiro, que es un sello de Planeta. De momento solo salé en formato E-book, y dependiendo de la acogida que le déis, así pasará, casi con total probabilidad puedo augurar, a formato papel.
Va a ser una novela sumamente entretenida con grande dosis de humor, para que sepáis  más aquí tenéis la sipnosis de la misma:
Madrid, 1994.
Aída, Elsa, Rocío, Shanna y Celine estudiaron juntas en el Colegio Americano de Madrid. Sus carreras profesionales las han distanciado, ya que se han visto obligadas a trasladarse a distintos lugares del mundo. Pero ahora tienen un motivo muy importante para reunirse de nuevo: la boda de Aída.
 Diez años más tarde...Aída ya no es feliz en su matrimonio.
Elsa se reencuentra con Javier, el hermano de Aída, en un hospital de Los Ángeles. El muchacho que Elsa recordaba se ha convertido en un atractivo doctor.
Rocío, que se ha pasado la vida rechazando pretendientes porque desde niña siempre esperó la llegada de su superhéroe, sufre un accidente y la rescata un bombero.
Shanna ha cambiado de hombre cada vez que su trabajo de reportera la ha obligado a mudarse. Sin embargo, el verdadero amor está mucho más cerca de lo que ella imaginaba.
Celine, la más infeliz y dura de las cinco, se enamora de repente y su vida da un giro de ciento ochenta grados.
Olvidé olvidarte es una comedia divertida, romántica y sensual en la que cinco amigas de la infancia encuentran el amor de su vida cuando menos lo esperaban.
Y tras esto, ahora debéis de correr a haceros con el libro para disfrutar de una agradable lectura de una gran autora y mejor persona