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jueves, 22 de marzo de 2012

Hitler, el artista del mal

Un original ensayo biográfico de Almuzara establece una analogía psicológica entre Hitler y Madame Bovary
Destaca el papel crucial que su concepto de la estética desempeñó en la política exterminadora del Tercer Reich
El ensayo concluye con una sugerente comparación del Führer con Rebecca, el misterioso personaje ausentede la novela homónima de Dafne du Maurier que Hitchcock llevó al cine en 1939
Sevilla, 22 de marzo de 2012.-Hitler, el artista del mal, del periodista Jaime Fernández Martín, es el nuevo ensayo biográfico en torno a la figura del dictador nazi que acaba de publicar la editorial Arcopress. En esta obra su autor traza un retrato psicológico muy certero del personaje, en el que se aborda un aspecto poco o nada tratado con antelación; la utilización de las artes para forjar y asentar su liderazgo a partir de una tradición cultural y artística de la que se sirve con fines arteros y desde una óptica muy peculiar, la suya propia.
Jaime Fernández desarrolla esta biografía el concepto de bovarismo, al establecer una convincente analogía entre la psicología de Hitler y Emma Bovary, la protagonista de Madame Bovary. El bovarismo es un trastorno por el que el individuo experimenta un desdoblamiento de la personalidad al identificarse con modelos idealizados, ajenos a su realidad personal y social. De ahí que el joven Adolf, sin familia y frustrado por sus fallidas tentativas de convertirse en pintor reconocido, se negase a ejercer una actividad laboral que le hubiese permitido sobrevivir en unas condiciones dignas, mientras malvivía de la venta de sus acuarelas y se identificaba con el agresivo pangermanismo postulado por el Káiser Guillermo II, según comenta el ensayista.
En este volumen el autor sostiene que desde su adolescencia Hitler alimentó una irreal ambición de fama y poder, influido por las interpretaciones simplistas de la Historia, que asimiló en su época de estudiante, y por sus conservadores ideales estéticos.
Aunque en la Primera Guerra Mundial halló la ocasión para adherirse al triunfante proyecto pangermanista, la derrota de 1918 volvió a confrontarle con un nuevo fracaso personal que, sin embargo, trocó en una oportunidad única, sumándose al revanchismo a través de una oratoria incendiaria en el todavía minúsculo Partido Nacionalsocialista, comenta Fernández Martín en su libro.“Sorprendido porque muchos creían por vez primera en sus palabras, algo que no había conseguido antes de la guerra, -añade el autor- el flamante político se embarcó en una calculada labor de construcción de su identidad, basada en la imitación de modelos entresacados de sus superficiales conocimientos de la Historia”.
En esta labor, argumenta el ensayista, desempeñó un papel clave el concepto de la estética que Hitler tomó de la vieja tradición germánica de “lo bello y lo sublime”, por oposición a lo feo y vulgar, que en Alemania se identificaba con la actividad política liberal y con el cliché antisemita. Como consecuencia, concluye el Jaime Fernández, el nazismo convirtió esta visión en política de Estado, lo que se traduciría en el exterminio sistemático de los judíos y de quienes desentonaban con el canon estético preconizado por el régimen.
De esta manera el artista frustrado se resarcía de su fracaso, modelando un imperio de acuerdo con un esteticismo anacrónico y mediante lo que denominó a juicio de Fernández Martín “el arte de guardar silencio”, o sea, el secreto con el que las autoridades nazis orquestaron el exterminio de millones de personas que, según ese canon estético, no tenían cabida en el Tercer Reich.
El ensayo concluye con una sugerente comparación del Führer con Rebecca, el misterioso personaje ausente de la novela homónima de Dafne du Maurier que Hitchcock llevó al cine en 1939. Cobra así una nueva perspectiva la personalidad de Hitler al proyectarse sobre él, junto al concepto de bovarismo, un nuevo arquetipo psicosocial, el que identifica a la protagonista de la novela de Du Maurier.
logo_Arcopress_negro sobre blanco.jpgJaime Fernández Martín (Cáceres, 1960) es periodista y autor del ensayo De claro en claro: Una lectura de El Quijote (Editora Regional de Extremadura, Badajoz, 2009). Además, ha publicado Latín y mentiras (Valdemar, Madrid, 1999), una antología de pensamientos relacionados con la educación de diversos autores clásicos. Su último libro hasta la fecha es un estudio literario, La ciudad de los extravíos. Visiones venecianas de Shakespeare y Thomas Mann, (Fórcola, 2010).