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viernes, 11 de noviembre de 2011

Diario de una Inquietud (octava entrada)

OCTAVA ENTRADA

Tras casi dos meses sin poder moverme con libertad me he dado cuenta que quizás mi única opción de escapar de este antro sea la huida. Muchos creerán que se me ha terminado de ir la chaveta pero no soporto más este lugar. Las valoraciones psiquiatricas me siguen valorando como un paranoico que tan solo ve el mal por todos partes acechando, y es que la agresión a mi jefe ha pesado muchisímo en mi contra, incluso me atrevería a decir, que ese bastardo se ha encargado de exagerar a un más sus lesiones con tal de verme hundido en la miseria...
Además informarle a Marian de la perdida del crédito hipotecario ha sido un fuerte varapalo en mi relación. Ese hogar en el que teníamos puestas todas nuestras ilusiones se han diluido como si de humo se tratase. Estoy viendo como todos estos acontecimientos acabarán afectando a más corto plazo de lo que puedo imaginarme. De momento ella me pide que sea paciente, y procure controlar mis instintos por mucho que me fastidie lo que sucede a mi alrededor, mientras ella tratará de buscar un nuevo banco que pueda financiar nuestra casa.
Sin duda es un ángel que me ha caido del cielo...Sino fuese por ella hace tiempo habrá acabado de perder el norte...menos mal que Marian es la luz que me guía por este sendero oscuro, pero me apena que sufra tanto por mi causa. Esta “enfermedad” me ha hecho plantearme cosas como si yo tendría la misma entereza que ella, y sinceramente temo la respuestas...
Creo que voy a dejar de escribir, acaba de entrar Floreal en la habitación, es buena persona, pero temo que pueda escaparsele en el algún momento que poseo un diario donde vierto todos mis pensamientos...Además su risa no ayuda a la concentración más cuando no cesa de repetir: “Nos vamos de excursión”.